En el programa “La Brújula”, emitido por Ciudad FM 90.5, los conductores Laky, Fabián y Malvina conversaron con Pilar Lucero, una joven atleta mendocina de 13 años que logró el primer puesto en natación adaptada en los Juegos Evita realizados en Mar del Plata. La entrevista, cargada de emoción y orgullo, también contó con la participación de su madre, Vanesa, quien compartió detalles del camino de esfuerzo, superación y amor que llevó a su hija a lo más alto del podio.

Pilar —a quien todos llaman cariñosamente Pili— comenzó a nadar hace apenas un año, y ya se consagró campeona nacional en la prueba de 25 metros pecho. “Empecé el año pasado, me gusta mucho nadar”, comentó con timidez y alegría durante la charla. Su constancia y entusiasmo la llevaron a representar a Mendoza y traer una medalla de oro a su escuela y a su comunidad.

Su mamá, Vanesa, explicó que Pilar realiza natación adaptada y que la familia acompaña cada paso de su formación deportiva:

“Tratamos de que tenga su entrenamiento, porque es algo que le gusta mucho. Encontró un deporte donde se siente feliz y la apoyamos en todo. Primero compitió en los Juegos Sanmartinianos y después fue seleccionada para los Evita, donde ganó el oro. Fue un orgullo enorme para todos”.

Vanesa también contó que Pilar nació con mielomeningocele, una condición que afecta su movilidad en la zona lumbar, pero que eso nunca fue un obstáculo:

“Verla competir, ver su esfuerzo, me rompe los límites que uno mismo se pone. Allá en Mar del Plata vimos chicos con síndrome de Down, con prótesis, con distintas discapacidades, y todos demostraron que se puede. Estos chicos rompen estructuras”.

Los conductores destacaron la importancia del rol familiar y el compromiso de padres como Vanesa:

“El Estado muchas veces no está presente, pero el esfuerzo y el amor de las familias hacen posible estos logros. Esta medalla es de Pilar, pero también de su familia”, señaló Laky durante la charla.

Desde Guaymallén, Vanesa relató que cada sábado hace un gran esfuerzo para que su hija pueda entrenar:

“Trabajo, me esfuerzo, guardo mi platita para poder llevarla a la pileta. No tengo vehículo, pero busco la manera de que ella no deje de nadar. Es su pasión, y verla feliz vale todo”.

Con humildad y una sonrisa, Pilar Lucero se despidió agradeciendo el cariño recibido y dejando un mensaje que trasciende el deporte: con esfuerzo, amor y acompañamiento, los límites no existen.

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