Puente del Inca atraviesa una nevada extraordinaria que dejó sectores de la villa cubiertos por casi tres metros de nieve. Los residentes trabajan para despejar techos, puertas y pasillos, mientras los comercios permanecen cerrados y el acceso continúa condicionado por el temporal.

Matías Cortizo, nacido y criado en Puente del Inca y residente de la localidad desde hace 38 años, relató en el programa Antes de Ver el Sol, por Ciudad FM 90.5, cómo es vivir bajo una acumulación de nieve que no recordaba desde finales de la década de 1990 y comienzos del año 2000.

Según explicó durante la entrevista, en la zona se registraba un promedio cercano a los dos metros con sesenta centímetros de nieve, a los que se sumaban unos cuarenta centímetros correspondientes a las últimas precipitaciones. De mantenerse esas condiciones, la acumulación podía alcanzar aproximadamente los tres metros.

“Me tengo que remontar a cuando era chico, al año 1999 o al 2000. Desde entonces nunca hubo un temporal tan grande”, afirmó Cortizo.

El residente describió una escena completamente diferente a la que suelen encontrar los turistas cuando visitan uno de los puntos más reconocidos de la alta montaña mendocina. Las calles se encuentran cubiertas, las puertas deben ser liberadas constantemente y numerosos vecinos construyen pasillos de aproximadamente un metro para poder desplazarse entre las viviendas.

En su caso, la salida de la casa se realiza a través de un túnel abierto en la nieve. La prioridad es quitar el peso acumulado sobre los techos y garantizar que las puertas puedan abrirse.

“Lo primero que hay que hacer es liberar los techos, ganar las puertas para poder salir y abrir caminos en conjunto con la comunidad”, explicó.

Cortizo señaló que el trabajo no se interrumpe aunque continúe nevando. Las personas que permanecen en la villa salen diariamente para despejar techos, accesos y pasillos, conscientes del riesgo estructural que representa el peso acumulado.

De acuerdo con lo expresado durante la entrevista, ya se habían registrado inconvenientes en los techos de cuatro vecinos. El peligro se incrementa en propiedades cuyos dueños no viven permanentemente en Puente del Inca y todavía no han podido llegar para retirar la nieve.

Hasta el domingo anterior se había realizado el traslado de varias familias, no necesariamente por una situación de emergencia inmediata, sino para brindarles mayor comodidad mientras continuara el aislamiento. En la villa habrían quedado alrededor de 16 personas, principalmente pobladores acostumbrados a enfrentar este tipo de condiciones.

Cortizo permanecía en su casa junto a su hijo mayor, mientras su esposa y sus hijas pequeñas se encontraban en Uspallata. La familia decidió trasladarlas debido a las dificultades de permanecer durante tantos días dentro de una vivienda rodeada por metros de nieve.

Los vehículos también quedaron completamente cubiertos. El entrevistado contó que su camioneta Ford Ranger permanecía junto a la ruta, debajo de aproximadamente dos metros y medio de nieve.

“No sé dónde está mi camioneta. Sé el lugar, pero está tapada por dos metros y medio de nieve”, relató.

Los pobladores dejan los vehículos cerca de la ruta porque, una vez que las máquinas realizan la limpieza, resulta más sencillo recuperarlos. Para evitar que sean golpeados por los equipos de Vialidad Nacional, colocan cañas con banderas o señales visibles sobre cada unidad.

Sin embargo, la recuperación de los vehículos queda relegada frente a otras necesidades más urgentes. Primero se despejan los techos de las viviendas y de los comercios, luego las puertas y los caminos internos y, finalmente, se intenta llegar hasta los automóviles.

Cortizo es propietario de un comercio de productos regionales y del restaurante La Vieja Estación, instalado en la antigua estación ferroviaria de Puente del Inca, que fue reciclada para ofrecer gastronomía casera.

El establecimiento permanece cerrado desde la semana anterior debido a la imposibilidad de recibir visitantes. Esta situación afecta de manera directa a los comercios de la zona, que dependen especialmente de los días de vacaciones de invierno.

“La temporada fuerte son estos veinte días de invierno y este año, lamentablemente, no los vamos a tener”, expresó.

El comerciante reconoció que la nieve representa una contradicción para quienes viven de la actividad turística. Por un lado, la interrupción de la circulación paraliza los ingresos en el momento más importante de la temporada. Por otro, la acumulación representa una reserva de agua fundamental para Mendoza y podría prolongar el movimiento turístico durante agosto y septiembre.

“Es una complicación, pero también una alegría porque sabemos que es el agua que tanto necesita Mendoza”, sostuvo.

Las familias que habitan permanentemente en Puente del Inca se preparan con anticipación para permanecer aisladas. Cortizo explicó que los pronósticos meteorológicos permiten conocer con varios días de anticipación la llegada de los temporales y organizar reservas de alimentos, gas, leña y otros elementos esenciales.

En su vivienda contaban con recursos suficientes para resistir entre diez y quince días más sin necesidad de trasladarse. Las casas, según indicó, están acondicionadas para soportar temperaturas extremas y conservar el calor en su interior.

Durante la comunicación, estimó que la temperatura exterior rondaba los cinco o seis grados bajo cero. Sin embargo, aseguró que dentro de las viviendas permanecían en buenas condiciones gracias a la preparación de los sistemas de calefacción.

La circulación por el corredor internacional continuaba fuertemente restringida. Vialidad Nacional había logrado garantizar el tránsito seguro hasta Punta de Vacas y trabajaba para avanzar hacia Puente del Inca.

En el tramo superior existía una denominada brecha sanitaria: un paso angosto, habilitado para permitir el ingreso o la salida de un vehículo en caso de una emergencia y siempre con la correspondiente coordinación de las autoridades.

Cortizo explicó que no era recomendable circular debido a la nieve acumulada y al riesgo de avalanchas presente en el corredor. La indicación general para los residentes era permanecer en el lugar y utilizar la brecha únicamente ante una situación urgente.

“Se trata de no moverse y no sumar peligro, pero para una emergencia existe una brecha sanitaria”, señaló.

El temporal también obligó al cierre prolongado del paso internacional Cristo Redentor. Según lo manifestado durante la entrevista, la zona cercana a la frontera llevaba varios días aislada y se esperaba la continuidad de nuevas precipitaciones.

Cortizo indicó que, después de una última nevada de aproximadamente cuarenta centímetros, los pronósticos anticipaban otros eventos de veinte centímetros y una acumulación adicional que podría superar el metro.

El residente valoró el trabajo de Vialidad Nacional sobre la ruta, pero realizó un pedido específico al Gobierno de Mendoza para cuando mejoren las condiciones climáticas y se habilite nuevamente el acceso.

Explicó que los propios pobladores están realizando un enorme esfuerzo para mantener sus casas y comercios, pero no cuentan con capacidad para despejar los espacios públicos, como los accesos a los baños, las peatonales y el monumento natural Puente del Inca.

“Vamos a necesitar una mano muy grande del Estado en las playas públicas, los baños, las peatonales y el acceso al monumento”, reclamó.

Cortizo aclaró que los comerciantes no solicitaron asistencia para limpiar sus propiedades privadas, sino personal y maquinaria para recuperar los sectores públicos antes del regreso masivo de los visitantes.

Advirtió que la zona podría convertirse nuevamente en una gran atracción durante agosto y septiembre, debido a la cantidad de nieve acumulada. Sin embargo, consideró indispensable que el sector público y los privados trabajen de manera coordinada para recibir al turismo en condiciones adecuadas.

“Tenemos la oportunidad de volver a ser la vidriera del mundo con este invierno, pero si no nos preparamos entre el privado y el Estado podemos pasar papelones”, afirmó.

El restaurante La Vieja Estación, atendido por la familia de Cortizo, ofrece pastas caseras y comidas al disco en el edificio reciclado de la antigua estación ferroviaria. El comerciante señaló que su propuesta está orientada a las familias, con platos abundantes y valores accesibles.

No obstante, el temporal mantiene suspendida toda la actividad. Además de los propietarios, los trabajadores del restaurante tampoco pueden llegar hasta el establecimiento mientras no se normalice la circulación.

La entrevista realizada por Hugo Lombardi y Susana Gómez en Antes de Ver el Sol mostró la dimensión humana de una nevada histórica: vecinos que salen por túneles, vehículos enterrados, comercios detenidos y una comunidad que trabaja para sostener la vida cotidiana bajo varios metros de nieve.

También dejó planteado el desafío que comenzará cuando termine el temporal. Puente del Inca deberá retirar una enorme cantidad de nieve de sus espacios públicos, recuperar sus accesos y prepararse para recibir a los turistas sin desaprovechar una postal natural que podría marcar la temporada de alta montaña.

https://youtu.be/ULUJpkPPJNA

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