La odontóloga María del Rosario Tosi explicó que la prevención, una alimentación saludable y una correcta higiene son fundamentales para conservar la salud bucal. Durante su participación en Mañanas de Ciudad, también destacó que los cuidados deben comenzar durante el embarazo y continuar desde la aparición del primer diente del bebé.

El cuidado de los dientes no debería comenzar cuando aparece el dolor, una infección o una pieza dental ya está comprometida. La prevención debe incorporarse como un hábito cotidiano desde las primeras etapas de la vida y sostenerse mediante alimentación saludable, higiene bucal adecuada y controles periódicos con un profesional.

Así lo explicó la odontóloga María del Rosario Tosi durante una entrevista en el programa Mañanas de Ciudad, conducido por Carina Coria en Ciudad FM 90.5. La profesional inició una columna dedicada a informar, responder inquietudes y acercar herramientas que permitan evitar problemas frecuentes de la salud bucal.

“Los pilares son siempre los mismos: una alimentación saludable, la higiene bucal y el control odontológico”, señaló Tosi.

La odontóloga remarcó que los tres elementos deben funcionar de manera conjunta. Un tratamiento profesional puede estar correctamente realizado, pero sus resultados no serán los esperados si el paciente no modifica determinados hábitos, mantiene una alimentación poco saludable o no cumple con una higiene adecuada.

Según explicó, una de las situaciones más frecuentes es que las personas lleguen al consultorio cuando el problema ya está instalado. En muchos casos, el control preventivo queda relegado y la consulta se produce recién cuando aparece dolor, sensibilidad, una infección o una lesión visible.

Sin embargo, Tosi consideró que decirle al paciente que tendría que haber asistido antes no ayuda a resolver el problema. Muchas personas atraviesan miedos, nervios o experiencias previas que les dificultan dar el paso de consultar. Por ese motivo, sostuvo que el objetivo debe ser acompañarlas y encontrar una solución a partir del momento en que deciden acercarse.

“La prevención es fundamental”, insistió durante la conversación.

La profesional explicó que el cuidado bucal debería comenzar incluso antes del nacimiento. Durante el embarazo, la salud general y odontológica de la madre puede influir en su bienestar y en las condiciones en las que se desarrolla el bebé.

Uno de los principales cambios que puede aparecer durante la gestación es la inflamación de las encías. Los cambios hormonales pueden favorecer la gingivitis, que suele manifestarse con enrojecimiento, sensibilidad o sangrado.

Tosi advirtió que muchas embarazadas interpretan el sangrado como una lastimadura provocada por el cepillo y dejan de higienizar esa zona. Esa decisión puede generar una mayor acumulación de placa bacteriana y agravar el cuadro.

Según explicó, una gingivitis detectada a tiempo puede ser reversible. En cambio, si la inflamación avanza y se combina con una infección, puede evolucionar hacia una periodontitis y afectar el hueso que sostiene las piezas dentarias.

Por esa razón, recomendó que las embarazadas realicen controles odontológicos y reciban información clara sobre los cambios que pueden aparecer durante los nueve meses.

“La boca es parte del cuerpo. Si durante el embarazo se controlan todas las áreas de la salud, no se puede dejar afuera la boca”, afirmó.

Las náuseas y los vómitos también requieren atención. La presencia repetida de ácidos en la boca puede debilitar el esmalte dental. Tosi indicó que, después de vomitar, no conviene cepillarse inmediatamente. Primero se debe enjuagar la boca con agua para disminuir la acidez y luego realizar la higiene.

En los casos en que la embarazada no tolera el sabor de la pasta dental, la profesional recomendó no abandonar el cepillado. Aunque lo ideal es utilizar una pasta fluorada, puede emplearse temporalmente el cepillo con agua para retirar la placa.

También mencionó como alternativa los chicles sin azúcar que contienen xilitol, debido a que estimulan la producción de saliva y pueden colaborar con la limpieza mecánica de la boca. Esta opción, según explicó, puede ser más tolerable para algunas personas que atraviesan náuseas.

La alimentación fue otro de los puntos destacados. Un consumo elevado y frecuente de azúcar, combinado con la acidez provocada por náuseas o vómitos, puede aumentar el riesgo de deterioro dental. Por eso, ante el consumo de alimentos dulces, resulta todavía más importante reforzar la higiene.

Tosi también recomendó una buena hidratación. El agua favorece la producción de saliva, que cumple una función importante en la protección de la boca. La profesional observó que muchas familias reemplazan el agua por jugos o gaseosas durante las comidas, una práctica que puede dificultar la incorporación de hábitos saludables.

Durante la entrevista, la odontóloga desmintió la idea de que una embarazada no puede recibir atención dental. Señaló que es posible continuar determinados tratamientos y resolver problemas que no pueden esperar, siempre evaluando cada situación particular.

Cuando se presenta una paciente embarazada a la que no conoce previamente, Tosi explicó que solicita la autorización y orientación del obstetra antes de realizar una práctica que requiera anestesia, medicación o estudios específicos.

También indicó que, cuando existe una infección o una urgencia, postergar indefinidamente el tratamiento puede resultar más perjudicial. Por ese motivo, la decisión debe tomarse de manera coordinada entre los profesionales responsables del embarazo y la atención odontológica.

La especialista señaló además que una enfermedad periodontal activa puede representar un riesgo durante la gestación. Según lo expresado durante la entrevista, existen indicios de que una periodontitis aguda puede relacionarse con un parto prematuro, lo que refuerza la necesidad de mantener la boca en condiciones saludables.

Una vez nacido el bebé, la prevención continúa con la aparición del primer diente. Antes de esa etapa, la limpieza de las encías puede servir para acostumbrar al niño a la manipulación de la boca, aunque Tosi no la consideró indispensable en todos los casos.

La situación cambia cuando aparece la primera pieza dental, porque también puede comenzar a formarse placa bacteriana.

“Cuando sale el primer diente aparece la placa, y si hay placa puede producirse una caries”, explicó.

Aunque el bebé se alimente únicamente con leche, las bacterias pueden utilizar la lactosa y producir ácidos. Por eso, el primer diente debe limpiarse de manera suave, utilizando un elemento húmedo y evitando ejercer presión sobre una pieza que todavía se encuentra en proceso de erupción.

Tosi agregó que la lactancia frecuente no elimina la necesidad de higiene. Cuando el bebé ya tiene dientes, es necesario retirar la placa, independientemente de la cantidad de veces que sea amamantado.

La profesional también abordó el uso prolongado de mamaderas y chupetes. La mamadera puede ser útil durante las primeras etapas porque ayuda al niño a realizar el esfuerzo necesario para succionar y desarrollar la musculatura.

El problema aparece cuando su utilización se extiende durante demasiado tiempo y el orificio de la tetina se agranda. En esas condiciones, el niño puede colocar la lengua entre los dientes para controlar la salida de líquido, generando una forma incorrecta de tragar.

Ese hábito puede contribuir a una mordida abierta, respiración bucal, dificultades en el habla y alteraciones en el desarrollo de la boca. Por eso, la especialista recomendó limitar el uso de mamaderas cuando el niño ya puede alimentarse de otra manera.

Respecto del chupete, señaló que su utilización hasta aproximadamente los 18 o 24 meses no suele representar un problema significativo. La dificultad surge cuando el hábito continúa durante más tiempo.

La succión del dedo puede resultar todavía más compleja, porque no se trata de un elemento que pueda retirarse. En algunos casos, Tosi recurre a una interconsulta con profesionales de psicología infantil para acompañar al niño y a su familia sin utilizar métodos agresivos.

La primera consulta odontológica del bebé no necesariamente implica sentarlo en el sillón y realizarle un procedimiento. En esa etapa, el encuentro está dirigido principalmente a los padres, quienes pueden recibir información sobre la higiene, la erupción dentaria, los hábitos y las situaciones que requieren atención.

Tosi destacó que actualmente muchos padres acompañan activamente esos controles y llegan con preguntas concretas sobre el desarrollo de sus hijos. Esa participación familiar permite sostener en el hogar la información que los niños reciben en jardines, escuelas o campañas de prevención.

La odontóloga también subrayó que el control profesional no se limita a detectar caries. Algunas enfermedades infantiles pueden presentar sus primeras manifestaciones en la boca, lo que permite al odontólogo recomendar una consulta con el pediatra.

Asimismo, existen lesiones externas o internas que no deben ser ignoradas. Como ejemplo mencionó la queilitis, que puede manifestarse como labios persistentemente irritados o agrietados. Aclaró que no todos los casos representan una lesión precancerosa, pero factores como la exposición solar, el tipo de piel y la actividad laboral deben ser considerados por un profesional.

La entrevista dejó como mensaje central que la prevención debe incorporarse antes de que aparezca una urgencia. La alimentación, la higiene y los controles periódicos funcionan como un conjunto que permite detectar problemas a tiempo, evitar tratamientos más complejos y acompañar cada etapa de la vida.

María del Rosario Tosi continuará participando los viernes en Mañanas de Ciudad, por Ciudad FM 90.5, con una columna destinada a profundizar diferentes temas vinculados con la odontología, la prevención y el cuidado integral de la boca.

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