La diputada Laura Balsells Miró, en diálogo con Hugo Lombardi habló sobre el Proyecto Ágata, una lucha contra la crueldad animal.
El Proyecto Ágata, presentado recientemente, busca marcar un antes y un después en la legislación sobre maltrato animal en la provincia. Esta iniciativa, cuyo nombre honra a una yegua llamada Ágata que murió tras ser brutalmente golpeada por su supuesto cuidador, propone endurecer las penas para quienes cometan actos de crueldad contra los animales.
La historia detrás del proyecto
Ágata era una yegua que dependía completamente de su cuidador para recibir alimento, vacunas, protección y, sobre todo, respeto. Sin embargo, su trágico final llegó como consecuencia de brutales golpes que evidenciaron la urgencia de revisar y reforzar las normativas vigentes sobre maltrato animal. Este caso emblemático se convirtió en el estandarte de una lucha por mayor protección y justicia para los animales.
Principales puntos del proyecto
El Proyecto Ágata plantea modificaciones al Código Contravencional 9099 de la provincia, incluyendo:
- Incremento de sanciones: Las penas por maltrato animal podrían aumentar entre un 50% y 100%, dependiendo de la gravedad del caso.
- Responsabilidad del cuidador: Se establece como obligatorio proporcionar:
- Alimentación adecuada.
- Vacunación y cuidado médico.
- Un entorno seguro y adecuado para el bienestar del animal.
- Condiciones seguras durante traslados, como el uso de correas o bozales en animales que lo requieran.
- Prevención y educación: Fomenta la concientización sobre el trato respetuoso hacia los animales.
Un paso hacia la justicia
Con este proyecto, se busca no solo castigar a los responsables de actos crueles, sino también prevenir futuros casos de maltrato, haciendo énfasis en la responsabilidad de los dueños o cuidadores. La memoria de Ágata no será en vano; su historia es el motor de un cambio que podría salvar la vida de muchos animales en el futuro.
Una sociedad comprometida
Este proyecto también plantea un llamado a la sociedad para reflexionar sobre el trato hacia los animales, recordando que su bienestar depende en gran parte de las acciones humanas. El endurecimiento de las sanciones es solo un paso más en la construcción de una convivencia más empática y respetuosa.











































