Víctor, un vecino de Rivadavia, harto de la inseguridad y el olvido, se animó a contar su dramática situación en el programa Antes de Ver el Sol con Hugo Lombardi. «Ya no podemos más, no sabemos qué hacer», expresó angustiado. La historia de Víctor refleja lo que viven muchas familias en la zona: robos constantes, abandono por parte de las autoridades y la sensación de estar encarcelados en sus propias casas.
«En mi finca, trabajamos todo el año y, a la hora de la cosecha, nos roban todo», señaló Víctor. Su propiedad, ubicada en la calle Isaé Estrella y Buchardo, ha sido escenario de incontables robos y actos vandálicos. Alambrados rotos, incendios intencionales y basura arrojada a su terreno son solo algunas de las agresiones que enfrenta. «Prendieron fuego más de 100 plantas de ciruelas. No me quedó nada», lamentó. Los hechos son tan frecuentes que en 2021 fue asaltado a mano armada junto a sus padres. A pesar de saber quiénes son los responsables, la policía no actúa.
«Vivimos con miedo», confesó. No solo le roban en la finca, también en su casa. Las alarmas y rejas no detienen a los delincuentes, y la familia vive encerrada, temiendo por su seguridad. «No podemos ni salir a pasear con los chicos, no se puede vivir así», afirmó. La situación es tan crítica que sus hijos no pueden jugar tranquilos, ya que la inseguridad en las calles de la zona es constante.
¡Indignación total! Pese a los reclamos de Víctor al municipio y a la intendente de Rivadavia, la respuesta ha sido el silencio absoluto. «Presenté notas, pedí iluminación, limpieza, y nadie hace nada. Te prometen que te van a llamar y sigo esperando», denunció Víctor. Ni el intendente, ni los concejales, ni la policía se acercan a la zona para ver la situación o dar soluciones. «En campaña sí se acuerdan de nosotros, reparten boletas, prometen, pero después se olvidan», criticó con evidente frustración.
Los vecinos están al límite. Víctor no es el único afectado. «Todos los vecinos estamos igual, pero tienen miedo de hablar. No podemos más», aseguró. Con la presencia de barrios y asentamientos conflictivos en las cercanías, los robos son casi diarios. Sin embargo, la municipalidad sigue ignorando los pedidos de ayuda, y la policía, a pesar de las denuncias, no toma medidas.
«Estamos encarcelados por los ladrones, somos nosotros los que vivimos tras las rejas», dijo Víctor con impotencia. La inseguridad en Rivadavia parece no tener fin, y el abandono por parte del gobierno local y provincial solo agrava la situación. «Ya no sé qué más hacer. Estamos olvidados. Vivimos en una zona que parece no existir para las autoridades».
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