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Editorial por Fer Andrada

El presidente Javier Milei inauguró el período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso que ratificó el rumbo de su gobierno y dejó en claro que la motosierra no se detendrá. Desde la reivindicación del ajuste hasta la promesa de más reformas estructurales, el mandatario delineó los próximos pasos de su gestión con un tono desafiante y provocador.

 

Un año de cambios y promesas cumplidas

 

Milei comenzó su discurso con un balance de su primer año de gobierno, asegurando que «hoy el país es radicalmente distinto a lo que era hace un año» y que su administración ya cumplió el 75% de sus promesas. Con este argumento, buscó posicionarse como el presidente que más ha avanzado en la transformación del Estado, enfatizando la eliminación de más de 200 áreas del Poder Ejecutivo y el despido de 40.000 empleados públicos.

 

El ajuste, que desde el inicio fue el pilar de su gestión, fue defendido con vehemencia: “Eliminamos la obra pública, uno de los curros más grandes de la política”. En esa misma línea, justificó la reducción de planes sociales y denunció a los «gerentes de la pobreza», acusándolos de manipular a los beneficiarios para mantener su poder.

 

Contra el Congreso y la política tradicional

 

Uno de los ejes más fuertes de su discurso fue la relación con el Congreso. En un tono desafiante, Milei cuestionó a la oposición y dejó en claro que si el Legislativo no lo acompaña, avanzará por otras vías: «Si aceptan mi oferta, veré que están dispuestos a involucrarse en lo que el país necesita. Caso contrario, habrán demostrado que el único camino para cambiar el país, es cambiar este congreso».

 

Con su estilo combativo, lanzó ironías y ataques directos: “No sé cómo se llaman ahora los de Unión por la Patria. ¿Unión por la Plata?”. También apuntó contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof: «Si Kicillof quiere resolver el problema tiene dos alternativas: abandonar esa visión abolicionista y castigar a los criminales; o correrse del camino y dejarnos resolver el problema a nosotros”.

 

Reformas económicas y relaciones internacionales

 

En materia económica, Milei defendió la reducción de la inflación y aseguró que la economía ha comenzado a crecer: “Desde abril la economía no para de crecer y ustedes, keynesianos, no pueden parar de llorar”. También anunció la inminente presentación de un proyecto para respaldar un posible acuerdo con el FMI, mostrando su voluntad de mantener la disciplina fiscal y el ajuste del gasto público.

 

A nivel internacional, el Presidente sorprendió con su postura sobre el Mercosur, al que calificó como un obstáculo para el crecimiento del país: “Es necesario estar dispuestos a flexibilizar o incluso, llegado el caso, salir del Mercosur, que lo único que logró desde su creación es enriquecer a los grandes industriales brasileros a costa de empobrecer a los argentinos”. En contraposición, insistió en la necesidad de firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos.

 

Seguridad, inmigración y reforma judicial

 

Otro de los puntos centrales de su discurso fue la seguridad. Milei dejó en claro que su gobierno no tolerará el delito y prometió endurecer el Código Penal: «Necesitamos agravar las penas del Código Penal. Sí, ¡todas las penas del Código Penal!». También insistió en bajar la edad de imputabilidad para que los menores que cometan delitos graves «paguen las consecuencias de sus actos».

 

En cuanto a la inmigración, planteó una postura más restrictiva, asegurando que Argentina ha sido demasiado generosa y que no permitirá que el país se convierta en «un centro de beneficencia pagado por el bolsillo de los argentinos».

 

Además, apuntó contra la politización del sistema judicial y afirmó que hasta que los jueces no sean elegidos por su idoneidad y no por favores políticos, la justicia no funcionará correctamente.

 

El mensaje final: una Argentina en transformación

 

Cerrando su discurso, Milei dejó en claro que su proyecto de transformación del país sigue en marcha y que no piensa retroceder. Con un tono épico y desafiante, lanzó frases como «Jamás nos vamos a rendir» y “Vamos a hacer a la Argentina grande nuevamente”. También reivindicó al expresidente Carlos Menem, a quien calificó como el mejor mandatario de la historia “hasta ahora”.

 

El mensaje del Presidente fue claro: el ajuste no se detendrá, las reformas continuarán y el enfrentamiento con la política tradicional será cada vez más frontal. Con un Congreso dividido y una sociedad aún en tensión, Milei busca consolidarse como el líder que cambiará el país a cualquier costo.

 

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