En el marco de una jornada de concientización en el Hospital Saporiti de Rivadavia, se desarrollaron distintas actividades orientadas a visibilizar la problemática de la violencia infantil. En ese contexto, el programa radial Antes de Ver el Sol, conducido por Hugo Lombardi, recibió a dos destacadas profesionales: la doctora Roxana Puccio, médica de familia, y Mariela Altamirano, trabajadora social. Ambas integran el Programa Provincial del Maltrato Infantil, que desde hace casi tres décadas funciona de manera pionera en Mendoza.

Durante la entrevista, Puccio explicó que el programa está presente en todos los departamentos de la provincia, funcionando en hospitales o centros de salud según la infraestructura disponible. Más allá de su nombre, el enfoque actual se centra en la violencia hacia las infancias, término que abarca múltiples formas de agresión: desde el castigo físico, el maltrato psicológico, hasta el abuso sexual y otros síndromes reconocidos como violencia estructural.

“La violencia siempre se da en un marco de asimetría”, sostuvo la doctora, refiriéndose a la desigualdad de poder entre el adulto y el niño. “Cuando no cuidamos, no decimos palabras afectuosas, estamos formando un adulto que no sólo puede repetir patrones violentos, sino que tendrá dificultades de autoestima y para insertarse en la sociedad”.

Las especialistas alertaron sobre los múltiples indicadores que pueden advertir a un entorno atento: bajo rendimiento escolar, retraimiento, conductas agresivas, lesiones inexplicables o autolesiones en adolescentes. “Generalmente la escuela o el entorno social son los primeros en detectar que algo está pasando”, afirmó Puccio.

Mariela Altamirano, desde su rol en el trabajo social, subrayó el peso de la cultura en la crianza violenta. “Muchos padres fueron criados a los golpes, y repiten ese modelo como si fuera la única forma de educar”, explicó. “El gran desafío es ayudarlos a desnaturalizar esa idea. El golpe no educa, destruye”.

Ambas profesionales coincidieron en que hablar del tema, visibilizarlo y dejar de normalizarlo es una de las herramientas más poderosas para prevenir la violencia. “Este espacio radial es importantísimo, porque nos permite llegar a las familias”, remarcaron.

El programa provincial recibe casos a través de instituciones como escuelas, juzgados, centros de salud, y también mediante demandas espontáneas. La línea 102 —gratuita, anónima y disponible todos los días del año— permite denunciar situaciones de vulneración de derechos de niños y niñas. Una vez recibido el caso, se activa un abordaje interdisciplinario y terapéutico que incluye tanto al niño como a su entorno familiar.

“El trabajo no es solo con los niños; también abordamos a los padres, que muchas veces necesitan orientación o tratamientos específicos”, agregó Altamirano. El objetivo del programa es claro: romper con los círculos de violencia, sanar las heridas visibles e invisibles, y construir, desde el presente, infancias libres, felices y respetadas.

Con un mensaje esperanzador y firme, las profesionales cerraron la entrevista con el lema que guía su trabajo este año: “Un buen trato hoy, construye infancias felices mañana”.

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