Durante la edición del programa «Antes de ver el sol», Hugo Lombardi entrevistó al especialista en educación Alejandro Castro Santander, quien ofreció un análisis profundo y alarmante sobre el cierre de institutos de formación docente en Mendoza. Según un informe reciente, la provincia pasó de tener 59 institutos en 2015 a solo 43 en 2024, una pérdida significativa de 16 espacios formativos en apenas una década.

Alejandro Castro Santander, psicopedagogo, licenciado en gestión educativa y director del Observatorio de la Convivencia Escolar de la UCA, señaló que este fenómeno no es casual ni aislado. Mendoza, junto con la Ciudad de Buenos Aires, ha liderado el descenso nacional en cantidad de instituciones formadoras de docentes. “Esto influye directamente en la baja de matrícula: de 23.000 estudiantes en 2015 se pasó a solo 16.000 en la actualidad”, explicó.

Entre las razones de este retroceso, Castro Santander destacó el desprestigio social de la docencia, los bajos salarios, el agotamiento mental que sufre el personal educativo y el clima institucional que muchas veces genera frustración. “No se sienten cuidados ni valorados. Muchos docentes experimentan el síndrome de Burnout. El estrés es una constante”, afirmó.

Además, advirtió que esta situación tiene consecuencias graves para el sistema educativo: sobrecarga laboral para quienes siguen en funciones, desigualdad educativa, pérdida de calidad y, a largo plazo, un impacto económico y social negativo para el país. “En zonas rurales y sectores marginados, la falta de docentes calificados perpetúa la exclusión”, sostuvo.

En contraste, el especialista mencionó modelos exitosos como los de Finlandia, Singapur, Alemania o Corea del Sur, donde la docencia es una carrera prestigiosa, con exigente selección de aspirantes, salarios competitivos, fuerte formación práctica y reconocimiento social.

Consultado sobre si en Argentina se están pensando modelos alternativos, la respuesta fue contundente: «No. Hablamos cada vez más de educación, pero no se ven cambios significativos. Estamos frente a un modelo que ha fracasado y no se reconoce».

La advertencia es clara: si no se valoriza la formación docente, el futuro de la educación en Argentina corre serio riesgo.

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