En el programa Antes de Ver el Sol, conducido por Hugo Lombardi, fue entrevistado el psicopedagogo Alejandro Castro Santander, quien analizó la problemática del bullying y la violencia en las escuelas a partir de su libro La cara oculta del bullying, recientemente reconocido en la Legislatura provincial. Durante la charla, el especialista cuestionó el uso de cifras exageradas, advirtió sobre la naturalización de la violencia y puso el foco en el rol de la familia y la escuela en la prevención.
Castro Santander explicó que existe una distorsión en torno a los datos que circulan sobre el bullying. Señaló que muchas estadísticas difundidas en medios no son precisas y generan alarma social innecesaria. En ese sentido, indicó que organismos internacionales como UNESCO hablan de tres de cada diez estudiantes afectados, cifras muy por debajo de algunas versiones que circulan públicamente.
El especialista también remarcó que el problema no es solo la violencia en sí, sino su naturalización. En ese contexto, advirtió sobre un proceso de “desensibilización” social, producto de la exposición constante a contenidos violentos, tanto en entornos familiares como en redes sociales.
Otro de los puntos centrales fue el impacto de la tecnología en la vida de los jóvenes. Según explicó, las redes sociales funcionan como una extensión de lo que ocurre en la escuela, amplificando conflictos y generando nuevas formas de violencia, muchas veces entre personas que ni siquiera se conocen.
Al referirse a hechos extremos de violencia escolar, sostuvo que no son situaciones espontáneas, sino conductas planificadas que responden a múltiples factores, como problemas familiares, salud mental y el consumo de contenidos violentos. En ese sentido, advirtió que algunos jóvenes encuentran en internet espacios donde se legitiman este tipo de acciones.
Finalmente, Castro Santander subrayó que la clave está en la prevención, con un rol central de la familia como primera formadora y de la escuela como espacio que debe ir más allá de los contenidos académicos. “La respuesta es educativa”, afirmó, y remarcó la necesidad de trabajar desde edades tempranas en la formación de valores, habilidades sociales y herramientas para la vida.










































