En la última edición del programa «La Brújula», Malvina abrió el micrófono para poner en el centro de la escena una problemática silenciosa y creciente: las apuestas virtuales entre adolescentes. La anfitriona recibió como invitada a Eugenia Gentile, profesora de comunicación de la Escuela 4-208 Francisco Domínguez, ubicada en el barrio CEC de Junín, una institución con orientación en arte, diseño y comunicación.

Gentile explicó que la escuela lleva adelante desde hace 14 años, sin interrupciones, el concurso Enfocarte, una propuesta educativa donde los estudiantes no sólo crean contenido, sino que también eligen democráticamente la temática a abordar cada año. En esta edición, el tema elegido fue contundente: las apuestas virtuales, un tipo de consumo problemático que hoy atraviesa la vida de muchos jóvenes, sin que exista aún una adecuada cobertura institucional o curricular para su abordaje.

“Los chicos son los que eligen el tema. Votan, debaten, proponen. Y este año la preocupación por las apuestas online surgió desde ellos”, comentó Eugenia, destacando la madurez y el compromiso con el entorno social que demuestran sus estudiantes.

Las apuestas en línea, especialmente relacionadas con el fútbol, se presentan como un entretenimiento inofensivo, pero detrás se esconde una adicción peligrosa, disfrazada de simple juego. “Lo hacen desde el celular. Comienzan apostando por clubes conocidos y terminan en partidos de ligas chinas a las 2 de la mañana”, relató Gentile, señalando cómo la accesibilidad y la falta de regulación agravan el problema.

La docente fue contundente al afirmar que el sistema educativo aún no está preparado para enfrentar esta problemática con herramientas suficientes. “No hay especialistas en las escuelas ni campañas estatales que alerten sobre esto. La ludopatía virtual es una adicción nueva que está ganando terreno y no está en la currícula de ESI ni en los protocolos establecidos”.

Sin embargo, desde la Escuela Francisco Domínguez se intenta avanzar. A través del trabajo interdisciplinario, se generan espacios de reflexión y debate. “Cuando un estudiante se abre y cuenta lo que vive o lo que ve en su entorno, se activa un protocolo institucional. Pero muchas veces no alcanza, porque el Estado llega tarde”, remarcó la profesora.

Enfocarte es mucho más que un concurso: es una plataforma donde los adolescentes pueden expresar, denunciar, investigar y educar desde sus propias vivencias. “Los chicos nos dicen: ‘apostamos porque ganamos plata’, pero no ven el riesgo. Y cuando pierden, ya es tarde”, concluyó Gentile.

La edición 2025 de Enfocarte ya está en marcha, con una nueva generación de estudiantes dispuesta a visibilizar lo que muchos adultos prefieren ignorar.

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