En diálogo con Antes de Ver el Sol, el licenciado en psicología Walter Motilla analizó los resultados de un reciente estudio, que reveló que el 27% de los argentinos admitió haber sido infiel, en parte debido a la crisis económica.

El informe también mostró que el 78% de los encuestados considera que la crisis afecta negativamente la vida amorosa, mientras que más de la mitad redujo sus salidas a restaurantes y hoteles, y el 45% reconoció una disminución en su deseo sexual por el estrés financiero.

Consultado sobre estas cifras, Motilla señaló:

“La presión económica genera estrés y tensión en el individuo y en la pareja. Esto puede llevar a distanciamiento emocional y, en algunos casos, a la búsqueda de alivio inmediato en conductas irresponsables como la infidelidad. No es una regla general, pero sí un riesgo. La clave está en la comunicación honesta y, cuando es necesario, en la terapia de pareja”.

El psicólogo advirtió que los efectos más visibles de la crisis en las relaciones son la ansiedad, la irritabilidad, la inseguridad y la pérdida de momentos de disfrute, lo que a menudo deriva en reproches y en la búsqueda de validación fuera de la pareja.
Además, destacó que las redes sociales y aplicaciones multiplican las oportunidades de evasión, y que muchas personas justifican sus conductas bajo la idea de una “compensación” frente al agobio.

Motilla subrayó que el amor no debería tener precio:

“El amor es un sentimiento, no una emoción pasajera. El verdadero amor no muere; lo que se necesita es autenticidad, comunicación y revisar siempre lo esencial: que dos personas estén unidas por algo real”.

Finalmente, explicó que no toda crisis económica conduce a la infidelidad, pero sí aumenta las tensiones que pueden abrir grietas en la relación:

“Si hay una grieta, es más fácil que algo entre o algo salga. La mejor protección es mantener los momentos de intimidad, cercanía y afecto dentro de la pareja”.

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