En diálogo con Antes de Ver el Sol, la doctora en Ciencias Sociales y docente de la UNCuyo, Natalia Estefanía Palazzolo, analizó el proceso de concentración económica en la vitivinicultura mendocina, tema central de su tesis doctoral publicada recientemente en Página/12.
“Mi estudio abarca 50 años, desde 1970 hasta 2020, y lo que se observa es un proceso sostenido de concentración y centralización en toda la cadena vitivinícola”, explicó.
Palazzolo señaló que actualmente menos del 8% de los propietarios concentra casi la mitad de la tierra cultivada con vid, mientras que el 92% restante se reparte la otra mitad. Pero advirtió que la desigualdad es aún más notoria en las bodegas: “Solo el 3% de las bodegas fracciona el 70% del vino mendocino. Es brutal la concentración”.
Entre las causas, la investigadora mencionó el cambio del modelo económico en los años ‘70, el ingreso de capitales extranjeros en los ‘90, la desregulación del Estado y el envejecimiento de los productores que desincentiva la continuidad generacional.
“La retirada del Estado, como ocurrió con la desregulación del INV, favorece la concentración y deja a los pequeños productores a su suerte. Hoy vemos un panorama similar, donde incluso se eliminó la oficina de estadísticas que nos permitía medir la situación”, subrayó.
Respecto al impacto social, la docente fue contundente: “La concentración reduce el empleo. Las grandes empresas contratan menos y muchas veces los pequeños productores deben recurrir a mano de obra familiar o precarizada. No hay derrame en la economía provincial”.
Consultada por el futuro, Palazzolo fue pesimista: “Si no hay políticas públicas claras, Mendoza puede terminar como Chile, donde ocho grandes empresas controlan toda la vitivinicultura. La única salida es un Estado presente que regule y proteja a los más chicos”.










































