En diálogo con el programa “Última Parada”, conducido por Daniel Aguilera y emitido por Ciudad FM 90.5, el presidente del Aero Club Rivadavia, Fabián Jauven, repasó la historia, los desafíos y los proyectos de una institución que el próximo año cumplirá setenta años de vida y continúa en pie gracias al compromiso de sus socios y voluntarios.

“El año que viene el Aero Club cumple 70 años. No es poco para una institución civil. Hay un grupo de personas que desde 2017 viene trabajando incansablemente para que la institución subsista y siga fomentando la aviación, que es su objetivo primordial”, expresó Jauven.

El dirigente explicó que el club se dedica al fomento deportivo y formativo de la aviación, sin fines de lucro:

“Nosotros no realizamos trabajo aéreo ni actividades comerciales. Somos una entidad deportiva, un lugar de encuentro y de capacitación de pilotos”, detalló.

Actualmente, el Aero Club cuenta con dos aeronaves propias —una Toyland y una Archer—, además de aviones particulares que operan en el predio. Si bien hace más de una década no cuentan con escuela de vuelo propia, reciben pilotos egresados de otras instituciones que buscan continuar sus prácticas y acumular horas de vuelo.

“Muchos chicos que salen como pilotos civiles vienen a volar a nuestro club para llegar a las 200 o 250 horas que necesitan para rendir como pilotos comerciales”, explicó.

VUELOS DE BAUTISMO Y UN SUEÑO PARA EL 70° ANIVERSARIO

El Aero Club también ofrece vuelos de bautismo, una experiencia única para quienes desean tener su primer contacto con el aire.

“Se combinan según el clima. Cuesta alrededor de 80 mil pesos por persona, son quince minutos con pilotos altamente entrenados para que sea un momento especial y placentero”, comentó Jauven.

El presidente adelantó además que están evaluando organizar un festival aéreo para celebrar el 70° aniversario:

“Es una materia pendiente. Nos gustaría volver a tener un show aéreo como los de antes, con la Fuerza Aérea y aeronaves en exhibición. No es fácil organizarlo, pero vamos a intentar hacerlo para revivir esa tradición en Rivadavia”, anticipó.

ENTRE EL AIRE Y LA VIDA SOCIAL

Además de su actividad aeronáutica, el Aero Club Rivadavia mantiene un fuerte espíritu comunitario y familiar.

“El club es más que un lugar para volar. Tenemos pileta, camping y un salón para actividades. Es un espacio donde todavía se puede dejar algo sobre la mesa sin miedo a que desaparezca. Una pequeña isla dentro de todas las cosas que nos pasan”, expresó con orgullo.

La temporada de pileta comenzará el 14 de noviembre con apertura los fines de semana, y a partir del 7 de diciembre funcionará todos los días hasta fines de febrero.

“Siempre tratamos de mantener esa esencia de familia y puertas abiertas. Nuestro mayor tesoro son los socios. Gracias a sus aportes y al trabajo voluntario de muchos, mantenemos las 32 hectáreas del club”, señaló.

El Aero Club, además, colabora activamente con la comunidad local: allí funciona el cuartel de Bomberos Voluntarios desde 2001, y en distintas oportunidades el predio ha sido sede de campañas de vacunación, escuelas de verano y actividades para adultos mayores.

“Siempre que la sociedad necesita del club, tratamos de estar. Entendemos que las instituciones también se deben a la comunidad”, remarcó Jauven.

Por último, destacó la importancia de mantener una apertura ordenada y respetuosa hacia la sociedad:

“Trabajamos con la premisa de que el club está primero, más allá de los nombres. Apostamos al orden, la convivencia y el respeto. Podemos no ser amigos, pero debemos convivir bien. Eso hace que venir al club sea un placer, no una carga”, concluyó.

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