En diálogo con Última Parada (Ciudad FM 90.5), Cristian Miguel Andrada, director técnico del Centro Deportivo Rivadavia, repasó el presente futbolístico del club y defendió con convicción el proyecto que apuesta al desarrollo de jugadores formados en la institución. “Nos hemos puesto a dos puntos de los ocho que clasifican y lo hacemos con un plantel casi íntegramente del club, entre las categorías 2005 y 2008. Eso nos llena de orgullo”, aseguró.

El entrenador, conocido como “Chimango”, contó parte de su recorrido deportivo: “Jugué veinte años en la Liga Mendocina, pasé por trece clubes como arquero. Desde 2017 soy técnico y entrenador de arqueros. El fútbol me ha regalado la posibilidad de trabajar en lo que me gusta, y eso es un privilegio”.

Andrada destacó el desafío que significa mantener un equipo competitivo con recursos limitados: “Traer jugadores de Mendoza es muy costoso. Por eso apostamos a los pibes del club, a mejorar lo que tenemos y a formar una base sólida. Gracias a la calidad de los chicos, hoy estamos en mitad de tabla y eso ya es un logro”.

Sobre el trabajo con las divisiones inferiores, el DT valoró el inicio de un proceso de mejora: “Falta mucho, pero se ha empezado desde infantiles a ordenar el trabajo. Con un par de años de laburo se van a ver los frutos”.
También reconoció las dificultades que implica promover juveniles a primera: “Muchos chicos de 2007 están jugando en primera y eso debilita a sus categorías, pero sabíamos que podía pasar. El año que viene queremos sumar jugadores para equilibrar”.

Andrada fue claro al referirse al futuro del Centro Deportivo Rivadavia: “Si mantenemos esta base, reforzamos las inferiores y seguimos ordenados, en dos años podemos pelear la Liga Mendocina o jugar un Regional. Pero esto lleva tiempo, trabajo y apoyo económico. Hoy la plata influye en todo, desde el gimnasio hasta el estado de la cancha”.

Con respecto a su visión del fútbol actual, opinó que “el juego cambió: hoy todo es intensidad, transiciones y presión alta. Ya casi no hay enganches, y los que marcan la diferencia son los habilidosos que también corren y recuperan. Lo físico superó lo técnico, pero hay que buscar el equilibrio”.

El técnico resaltó el compromiso del plantel y el buen clima interno: “Tenemos un grupo humano de la **** madre, que tira todos para el mismo lado. Eso vale más que cualquier refuerzo. Se juega bien o mal, pero todos se matan por el compañero. Eso ordena y hace equipo”.

Finalmente, agradeció el respaldo dirigencial y reafirmó su compromiso con el proyecto: “Tanto el presidente anterior, Carlos Flores, como Mariano Ferrando y la nueva comisión me dejaron trabajar tranquilo. Vamos por el camino correcto: apoyar a los chicos, mejorar la estructura y planificar a futuro”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí