En el programa Antes de Ver el Sol, el empresario panadero Walter Tirapu —integrante de la Cámara de Panaderos de Mendoza— expresó su preocupación por el fuerte descenso en el consumo de pan y la expansión del mercado informal, un fenómeno que, según afirmó, golpea directamente a las panaderías formales de la provincia.
Tirapu explicó que existe un componente estacional que todos los años reduce el consumo cuando suben las temperaturas, pero aclaró que en esta oportunidad la caída ha sido mucho más profunda: “Este año, con respecto al año pasado, tenemos alrededor de un treinta, un treinta y cinco por ciento menos en venta”, sostuvo.
El empresario remarcó que, pese a los incrementos en los costos operativos, las panaderías nucleadas en la Cámara no han reajustado los precios desde julio:
“Nosotros no hemos reajustado nuestros precios desde el primero de julio. Veníamos ya desde abril, saltamos a julio con la última lista de precios sugeridos. Y nuestros costos han ido aumentando: sueldos, algunos insumos, algo de inflación siempre hay.”
Indicó que el impacto se siente con mayor fuerza en los productos de mayor valor agregado: “En la parte de pastelería, heladera y todo lo que es repostería y sandwichería es donde más se siente el bajo poder adquisitivo de la gente.”
Actualmente, la lista oficial marca precios de $2.800 el kilo de pan y $4.900 las tortitas.
De cara a fin de año, Tirapu señaló que esperan un repunte a partir del 15 de diciembre por las fiestas y reuniones familiares. Contó que, a nivel empresarial, han reforzado la producción de pan dulce para intentar mejorar las ventas: “Hemos apuntado fuerte al tema del pan dulce, haciendo variedad, buenos panes dulces, para ver si a fin de año mueve un poquito más.”
Sin embargo, su mayor preocupación está en el crecimiento del mercado clandestino:
“Lo que más ha crecido es el mercado informal. Estamos en una clandestinidad de alrededor del sesenta por ciento. Eso es lo que más nos afecta. Panaderías han cerrado muchas, pero más que nada lo que hacen es bajar la persiana al público y manejarse en la clandestinidad.”
La Cámara advierte que este escenario genera una competencia desigual, profundiza la caída de ventas y pone en riesgo la continuidad de las panaderías formales en la provincia.










































