El párroco de Rivadavia, Daniel Caballero, visitó el programa Unidos por San Isidro y compartió una extensa charla sobre su vocación sacerdotal, su amor por Rivadavia, la reciente experiencia vivida en el Camino de Santiago de Compostela, la llegada de reliquias desde España y los desafíos que enfrenta la sociedad frente al avance de la inteligencia artificial.
Durante la entrevista emitida por Ciudad FM 90.5, Caballero repasó distintos aspectos de su vida personal y pastoral, dejando además una profunda reflexión sobre la necesidad de mantener la dimensión humana en tiempos donde la tecnología avanza a gran velocidad.
El sacerdote recordó que recientemente cumplió seis años como párroco de San Isidro Labrador, aunque destacó que su vínculo con Rivadavia comenzó mucho antes.
“Yo amo Rivadavia. Tengo un corazón acá”, expresó al recordar que llegó al departamento como seminarista en 1999 y que fue ordenado sacerdote mientras desarrollaba parte de su formación en la comunidad local.
Caballero destacó especialmente los valores que encuentra en la sociedad rivadaviense.
“Rivadavia todavía conserva el don de la familia, de las amistades, del compartir y del matear juntos”, afirmó, al tiempo que valoró el compromiso de los laicos y el protagonismo de quienes sostienen diariamente la vida parroquial.
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando relató cómo descubrió su vocación sacerdotal. Contó que durante su juventud soñaba con estudiar medicina y también analizaba la posibilidad de seguir una carrera militar, pero que una profunda experiencia espiritual modificó sus planes.
“Empecé a preguntarme si ese era realmente el sentido de mi vida. Descubrí que quería sanar, pero no solamente el cuerpo, sino también el alma”, recordó.
Según explicó, la decisión no fue sencilla, ya que implicaba renunciar a proyectos personales y familiares. Sin embargo, aseguró que una vez que comprendió el llamado que sentía en su corazón, decidió avanzar con convicción.
“Nunca lo dudé. Sentí que era el proyecto que Dios tenía para mí”, sostuvo.
Durante la conversación también dejó un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes que atraviesan momentos de búsqueda o incertidumbre.
“Hay que seguir el dictamen de la conciencia y del corazón. Cuando uno descubre el camino de su felicidad, hay que ponerle todas las pilas y avanzar”, señaló.
En otro tramo de la entrevista relató la experiencia que vivió recientemente al recorrer el Camino de Santiago de Compostela, en España. Allí realizó una peregrinación de varios días caminando largas distancias, acompañado únicamente por su mochila y sus reflexiones personales.
“Llegué con los pies lastimados, pero con el corazón lleno”, resumió.
Caballero explicó que la experiencia le permitió hacer una pausa, revisar el camino recorrido durante sus años de servicio pastoral y pensar los desafíos que vienen por delante.
El viaje también tuvo un objetivo muy especial para la comunidad de Rivadavia: gestionar la llegada de reliquias de San Isidro Labrador, Santa María de la Cabeza y San Juan de la Cruz.
El sacerdote relató que pudo acceder a lugares de gran importancia religiosa y traer reliquias vinculadas directamente con estos santos.
“Fue un verdadero regalo poder traerlas para nuestra comunidad”, afirmó.
Las reliquias serán exhibidas para que los fieles puedan acercarse a conocerlas y participar de momentos de oración y reflexión.
Sin embargo, uno de los temas que más interés generó fue su análisis sobre la primera encíclica del papa León XIV, centrada en el impacto de la inteligencia artificial sobre la humanidad.
Caballero explicó que el documento plantea una reflexión profunda sobre los riesgos de que la tecnología termine desplazando aspectos esenciales de la condición humana.
“La tecnología debe servir al hombre y no reemplazarlo”, resumió.
Según indicó, el Papa advierte sobre la pérdida progresiva de capacidades humanas, la dependencia creciente de las máquinas y la posibilidad de que la inteligencia artificial sustituya tareas, empleos y espacios que históricamente estuvieron vinculados a las personas.
“Vamos perdiendo capacidades cognitivas y nos volvemos cada vez más dependientes de estas máquinas”, reflexionó.
No obstante, aclaró que no se trata de rechazar los avances tecnológicos, sino de utilizarlos con responsabilidad.
“Hay que usar la inteligencia artificial y la tecnología, pero que nunca ella nos use a nosotros”, expresó.
Finalmente, el párroco destacó la importancia de seguir generando espacios de encuentro, diálogo y comunidad, algo que considera fundamental para evitar la deshumanización.
“Qué lindo es encontrar una mirada, un abrazo, una persona que escuche. A eso apostamos desde la parroquia”, concluyó.
La entrevista completa puede verse a través de los canales digitales de Ciudad FM y del programa Unidos por San Isidro, donde el sacerdote compartió una mirada cercana, profunda y actual sobre la fe, la vida comunitaria y los desafíos del mundo moderno.









































