Natalia Quevedo, reflexóloga y podóloga, visitó Hola Gente y explicó cómo las emociones pueden manifestarse en el cuerpo. En diálogo con Oscar Mila y Pilar Campagnolo por Ciudad FM 90.5, habló de la importancia de escuchar las señales físicas, gestionar lo que se siente, respirar mejor y prestar más atención al cuidado de los pies.

Las emociones no siempre quedan en el pensamiento o en la palabra. Muchas veces, cuando no se expresan, terminan apareciendo en el cuerpo. Sobre ese vínculo entre salud, emociones, reflexología y podología habló Natalia Quevedo en Hola Gente, por Ciudad FM 90.5, en una entrevista que combinó experiencia personal, herramientas de cuidado y una mirada preventiva sobre el bienestar.

Quevedo se presentó como reflexóloga y podóloga, dos áreas que, según explicó, comenzó a vincular a partir de su propia historia de salud. Relató que llegó a ese mundo después de atravesar problemas físicos que no lograba comprender del todo, como alergias y reacciones corporales intensas. Con el tiempo, empezó a relacionar esas manifestaciones con emociones no gestionadas.

“Empecé a entender que había emociones que yo no estaba gestionando, entonces mi cuerpo reaccionaba”, señaló durante la entrevista.

Una de las frases más potentes que dejó fue: “Lo que la boca calla, el cuerpo lo habla”. A partir de esa idea, explicó que el cuerpo tiene memoria y que muchas emociones que no pueden ser habladas o procesadas pueden quedar alojadas de alguna manera en distintas zonas u órganos.

Quevedo sostuvo que cada órgano puede estar vinculado con emociones que la persona no logra gestionar. Como ejemplo, mencionó los riñones, donde relacionó emociones como el miedo, la frustración y el enojo. Según lo expresado durante la entrevista, cuando una persona no logra procesar una situación emocional, el cuerpo puede generar síntomas como forma de llamar la atención.

“La enfermedad o el síntoma viene justamente para decirnos: pará, escuchate, atendete”, expresó.

La entrevista también se dio en un contexto atravesado por la emoción futbolera y los partidos de Argentina. Ante la pregunta sobre cómo impactan esas emociones intensas en el cuerpo, Quevedo explicó que pueden generar consecuencias físicas, especialmente cuando se viven con desborde. Mencionó que situaciones de alta intensidad emocional pueden influir en la presión arterial y generar malestares corporales.

En ese punto, destacó una herramienta simple y al alcance de todos: la respiración. Según explicó, respirar por la nariz le envía al cerebro una señal de seguridad, mientras que respirar por la boca puede activar un modo de supervivencia. Por eso recomendó prestar atención a la forma de respirar, sobre todo en momentos de nerviosismo, tensión o ansiedad.

“Respirar por la nariz le manda una señal al cerebro de que está seguro”, explicó.

Para Quevedo, gestionar una emoción no significa negarla ni evitarla, sino procesar lo que ocurre, pensar con mayor claridad y actuar desde un lugar más calmo. “Gestionar es saber cómo manejar la situación”, indicó. También sostuvo que, si una persona reacciona desde la ofuscación, termina afectándose a sí misma.

Durante la charla, la entrevistada compartió además una experiencia personal fuerte. Contó que durante años estuvo rodeada de pensamientos negativos y formas de hablar que, según su vivencia, la afectaron profundamente. Incluso relató que atravesó una situación de salud muy grave que la llevó a estar en coma. A partir de esa experiencia, dijo que comenzó a interesarse con mayor profundidad por el desarrollo personal, la relación entre emociones y cuerpo, y las herramientas para alcanzar calma y equilibrio.

“Estar en el aquí y en el ahora” fue una de las ideas que remarcó como parte de ese proceso.

Otro tramo central de la entrevista estuvo dedicado a la reflexología. Quevedo explicó que el pie funciona como una zona refleja del cuerpo completo y que, a través de masajes en distintos puntos, se pueden trabajar diversas molestias o desequilibrios. Mencionó casos como estreñimiento, insomnio, nerviosismo y otros malestares.

“El pie es una zona refleja del cuerpo completo”, afirmó.

Según detalló, el dedo gordo del pie representa zonas vinculadas a la cabeza, y también se pueden trabajar puntos reflejos en las manos y las orejas. Como ejemplo, señaló que el centro de la mano puede estimularse con un masaje para ayudar a relajar el sistema nervioso central.

La podología también ocupó un lugar importante en la conversación. Quevedo remarcó que los pies suelen ser una de las partes más descuidadas del cuerpo, a pesar de que son esenciales para la movilidad diaria. “Los piecitos son los que nos llevan y nos traen”, expresó.

En esa línea, recomendó prestar atención a cambios en las uñas, en la piel, en el color de los dedos o en molestias que puedan parecer menores. Mencionó, según su experiencia, que determinados cambios de color en las uñas pueden funcionar como señales de alerta para consultar a un profesional de la salud.

La entrevistada fue clara en un punto: su trabajo no reemplaza al médico. Explicó que, cuando detecta algo que puede requerir evaluación profesional, recomienda consultar con un especialista y realizar los controles correspondientes. “Yo encuentro algo y por ahí digo: sacate la duda, hacete un chequeo, andá a un profesional”, señaló.

También habló de los niños y de cómo responden a los masajes y a las técnicas de respiración. Según Quevedo, los chicos suelen ser más receptivos porque no tienen tantas creencias limitantes como los adultos. Contó que ha trabajado con niños con insomnio, hiperactividad o malestares puntuales, y que incluso enseña a su hija a identificar emociones y respirar para calmarse.

“Es lindo enseñarle a los niños desde chicos a identificar las emociones”, expresó.

Sobre el cuidado cotidiano de los pies, dejó recomendaciones simples. Ante irritaciones, ampollas o malestar por fricción del calzado, sugirió colocar los pies en agua tibia con medio vaso de vinagre y una cucharadita de bicarbonato, una práctica que describió como económica, sencilla y útil para calmar, desinflamar y suavizar. También recomendó usar calzado adecuado, medias, crema humectante y realizar una podología profunda al menos una vez al mes.

“Darle el amor que los pies necesitan”, resumió.

Quevedo contó que atiende los miércoles de 14 a 21 en calle Lavalle 1072, antes de llegar a Perito Moreno, y que también realiza atención a domicilio para personas que no pueden movilizarse. Además, destacó su interés por trabajar con adultos mayores en hogares, ya que considera que los pies de los abuelos suelen quedar muy postergados en los cuidados diarios.

La entrevista con Natalia Quevedo en Hola Gente dejó una mirada integral sobre cuerpo, emociones, pies y prevención. Desde su experiencia, propuso observar más, respirar mejor, escuchar las señales corporales y comprender que muchas veces el cuerpo expresa aquello que la persona todavía no pudo decir. La entrevista completa puede verse en las plataformas de Ciudad FM.

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