Marcelo Rosende, consejero en adicciones, compartió en Hola Gente un testimonio profundo sobre consumo problemático, recuperación, fe, tratamientos y el rol de la familia. En diálogo con Oscar Mila y Pilar Campagnolo por Ciudad FM 90.5, advirtió sobre el avance de las drogas, la negación familiar y la necesidad de pedir ayuda a tiempo.
La problemática de las adicciones volvió a ocupar un lugar central en Hola Gente, por Ciudad FM 90.5, a partir de una entrevista intensa con Marcelo Rosende, consejero en adicciones, quien compartió su historia personal, su mirada profesional y su trabajo actual con personas atravesadas por consumos problemáticos.
Rosende habló desde una experiencia marcada por el dolor, la caída, la recuperación y el servicio. Durante la charla con Oscar Mila y Pilar Campagnolo, relató parte de su recorrido de vida, desde una infancia atravesada por situaciones traumáticas, el fútbol profesional, el consumo de cocaína, la pérdida de vínculos, la cárcel, los intentos de recuperación y el proceso que, según su testimonio, le permitió reconstruir su vida a través de la fe, el tratamiento y la ayuda interdisciplinaria.
El entrevistado contó que nació en Villa Corina, Buenos Aires, en un contexto de carencias que recién pudo dimensionar con el paso del tiempo. También relató situaciones de abuso durante su niñez, conflictos familiares, miedo, violencia y una infancia que, según expresó, dejó marcas profundas en su vida emocional.
En ese recorrido, el fútbol apareció como una salida inicial. Rosende recordó que su padrastro lo impulsó a jugar y que esa actividad se transformó durante años en su profesión y en una forma de vincularse con los demás. Jugó en distintos clubes y también tuvo experiencias en el exterior, pero explicó que arrastraba dificultades personales que en aquel momento no lograba comprender.
El consumo de cocaína, según relató, comenzó durante una etapa de su carrera fuera del país. “Me dijeron: tomate esto que te vas a levantar, te vas a sentir Superman”, recordó. Sin embargo, con el tiempo, esa primera sensación derivó en una caída profunda. “Esa persona que me dijo que me iba a sentir Superman no me dijo que iba a perder mi personalidad, mi familia, autos, camionetas, negocios, profesión, dignidad, esperanza y sueños”, expresó.
Rosende describió la adicción como una enfermedad compleja, que no se reduce únicamente al consumo de una sustancia. En su mirada, involucra aspectos espirituales, psicológicos, conductuales y neurológicos. Por eso, insistió en que los tratamientos deben ser integrales y sostenidos en el tiempo.
Uno de los conceptos más fuertes de la entrevista fue su afirmación sobre el impacto de la droga en la persona. “La droga te secuestra el cerebro”, sostuvo. A partir de esa idea, explicó que la persona con una adicción pierde progresivamente la capacidad de decidir con libertad, porque su sistema neurológico se acostumbra a la sustancia, a la mentira, al deterioro y a la búsqueda permanente de consumo.
Rosende también cuestionó una frase muy repetida en torno a las adicciones: que con voluntad alcanza para salir. Para él, la voluntad es precisamente una de las primeras capacidades afectadas por la enfermedad. “Lo primero que el adicto pierde en el consumo es la voluntad”, señaló. Por eso, remarcó que la base de la recuperación no es solo querer dejar, sino aceptar ayuda, obedecer el tratamiento, sostener vínculos sanos y trabajar con profesionales.
En ese punto, habló de la importancia de los abordajes interdisciplinarios. Mencionó la necesidad de psiquiatras, médicos, terapeutas, acompañamiento psicológico, actividad física, alimentación, grupos, tratamientos ambulatorios o internaciones, según cada caso. También destacó el valor de las terapias que trabajan lo cognitivo y emocional.
“El abordaje tiene que ser individual”, explicó, al señalar que cada persona llega al consumo desde historias, heridas y contextos distintos. Según planteó, no es lo mismo una persona que carga con abuso, abandono o violencia que otra con una historia diferente. Por eso, sostuvo que las familias también deben informarse y participar del proceso.
La familia fue otro eje central de la entrevista. Rosende advirtió que muchas veces el entorno niega la enfermedad, no sabe cómo actuar o se encuentra atravesado por culpas, conflictos y desconexión con la realidad. “El peor síntoma de la enfermedad es el consumo, pero el segundo peor síntoma es la negación”, afirmó.
Según explicó, esa negación puede aparecer tanto en la persona que consume como en su familia. Por eso, remarcó que muchas veces es necesario que alguien de afuera ayude a mostrar lo que está ocurriendo. En su mirada, el consumo es apenas “la punta del iceberg”, porque detrás puede haber abusos, silencios, violencia, falta de comunicación, autoengaño y problemas emocionales profundos.
Rosende también habló sobre la normalización de consumos como la marihuana y el alcohol. Cuestionó que se minimicen sus efectos y advirtió que, en muchas personas, pueden funcionar como puertas de entrada o como factores de recaída. “La enfermedad es crónica, no se cura”, señaló, aunque aclaró que puede estabilizarse con tratamiento, responsabilidad y recuperación constante.
En ese sentido, explicó que muchas recaídas aparecen cuando una persona cree que puede volver a consumir “solo un poco”, como fumar marihuana o tomar alcohol. Para Rosende, ese pensamiento puede reactivar el proceso de la enfermedad. “Empiezan con un porrito, empiezan con un vasito de cerveza o fernet, y terminan recayendo”, advirtió.
La entrevista también abordó el avance de nuevas sustancias y consumos. Rosende mencionó drogas de diseño, tusi, metanfetaminas y fentanilo, y advirtió sobre sus efectos graves en el sistema nervioso y en el deterioro cognitivo. También vinculó la situación actual con otros consumos problemáticos, como las pantallas, el juego, la búsqueda de gratificación inmediata y la desconexión social.
Para el consejero en adicciones, la sociedad atraviesa una etapa de fuerte apatía y desesperación, donde muchas personas buscan salidas rápidas a problemas emocionales, económicos o vinculares. En ese marco, sostuvo que las drogas potencian el aislamiento, la mentira, la pérdida de valores y la desconexión con la realidad.
Uno de los momentos más duros de la charla llegó cuando Rosende describió el estado en el que llegó a una internación. Relató que estaba completamente descompuesto, con deterioro físico severo, y que en ese proceso comenzó una recuperación que, según su testimonio, estuvo marcada por la fe cristiana, la internación, los tratamientos y el trabajo terapéutico. “De ese infierno me sacó Jesús”, expresó.
A partir de esa experiencia, Rosende dijo que pudo reconstruir su vida, estudiar, formarse y trabajar para acompañar a otras personas. Contó que es terapeuta en adicciones, consejero en adicciones, acompañante socioterapéutico, con formación en neurociencia, y que representa a una institución cristiana vinculada a tratamientos ambulatorios e internaciones.
Actualmente, según relató, también trabaja con personas en situación de calle en refugios de la Ciudad de Mendoza. Describió un escenario complejo, con más deterioro social, consumo, alcoholismo, apatía y dificultades para sostener hábitos básicos de cuidado.
Rosende insistió en que la persona con una adicción no debe ser vista únicamente como un delincuente o alguien perdido. “Donde otra persona ve un delincuente, yo veo un enfermo”, afirmó. Para él, esa diferencia de mirada es clave para poder ayudar, intervenir y construir procesos reales de recuperación.
También dejó un mensaje directo para quienes atraviesan el problema o tienen un familiar en situación de consumo. “Por supuesto que se puede salir”, aseguró. Pero aclaró que para eso se necesita obediencia al tratamiento, responsabilidad, acompañamiento familiar, ayuda profesional y una decisión sostenida día a día.
En el cierre de la entrevista, Rosende compartió su forma de vivir la recuperación: “Soy Marcelo, soy adicto y estoy en recuperación”. Con esa frase, remarcó que no se trata de un logro cerrado, sino de un camino permanente, sostenido cada día, con conciencia de la enfermedad y compromiso con una vida distinta.
La entrevista completa con Marcelo Rosende en Hola Gente puede verse en las plataformas de Ciudad FM.










































