Reconocer lo que una persona siente, aceptar sus emociones y aprender a expresarlas de manera saludable puede mejorar la toma de decisiones, reducir la ansiedad y fortalecer los vínculos. El psicólogo clínico y deportivo Joaquín Morello explicó por qué reprimir el malestar no es una demostración de fortaleza y brindó herramientas sencillas para desarrollar una mayor inteligencia emocional.
Durante una entrevista en el programa Antes de ver el Sol, conducido por Hugo Lombardi y Antonella Prandina por Ciudad FM 90.5, Morello analizó cómo las personas pueden gestionar sus emociones para evitar respuestas impulsivas y construir relaciones más saludables.
El especialista explicó que la gestión emocional comienza con la capacidad de identificar, reconocer, comprender y aceptar aquello que una persona está sintiendo. A partir de ese proceso, resulta posible regular o expresar las emociones de una forma útil para la vida cotidiana.
Según señaló, una buena regulación emocional permite afrontar las situaciones con mayor claridad, tomar decisiones menos impulsivas y reducir considerablemente los niveles de ansiedad y estrés.
“La gestión emocional tiene que ver con nuestra capacidad para identificar, reconocer, comprender y aceptar nuestras emociones”, explicó Morello durante la entrevista.
También remarcó que expresar lo que ocurre internamente puede favorecer los vínculos familiares, laborales, sociales y afectivos. En ese sentido, sostuvo que no resulta saludable regresar al hogar, guardar lo ocurrido durante el día y evitar cualquier conversación sobre el propio estado emocional.
Hablar con una pareja, un padre, una madre, un hermano, un hijo o una persona cercana permite tomar conciencia de lo que se siente y encontrar una forma más saludable de comunicarlo.
Para explicar la diferencia entre gestionar y reprimir una emoción, el psicólogo utilizó el ejemplo de una canilla rota de la que continúa saliendo agua. En esa comparación, el agua representa las emociones y la persona representa la canilla.
Intentar detener el agua utilizando únicamente una mano puede contenerla durante unos segundos, pero finalmente hará que salga en diferentes direcciones y termine salpicando todo. Con las emociones puede suceder algo similar: cuando se intenta ocultarlas o bloquearlas, pueden reaparecer mediante reacciones desproporcionadas, agotamiento o malestar acumulado.
La gestión emocional, en cambio, sería equivalente a colocar una manguera para redireccionar el agua y utilizarla de una manera más adecuada. Esa manguera representa los recursos que cada persona puede desarrollar mediante el autoconocimiento, la comunicación y, cuando es necesario, el acompañamiento terapéutico.
Morello advirtió que la represión emocional sostenida puede generar fatiga mental y aumentar la carga vinculada con el estrés, la ansiedad, las dificultades para tomar decisiones y los problemas en las relaciones interpersonales.
Uno de los conceptos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la inteligencia emocional. El psicólogo aclaró que una persona emocionalmente inteligente no es aquella que nunca se enoja, nunca llora o solamente demuestra emociones consideradas positivas.
La inteligencia emocional consiste en conocer las propias emociones, comprenderlas y encontrar una manera asertiva de expresar tanto lo que se siente como lo que se piensa.
“La inteligencia emocional se puede ir practicando en el día a día”, sostuvo.
El especialista explicó que este aprendizaje no se produce de un día para otro. Las experiencias cotidianas colocan permanentemente a las personas frente a situaciones que pueden convertirse en oportunidades para desarrollar nuevas herramientas emocionales.
Entre los errores más frecuentes, Morello destacó la costumbre de aparentar que todo está bien, incluso cuando existe dolor, tristeza, preocupación o agotamiento.
“El error más común es pretender que todo está bien cuando en realidad no lo está”, afirmó.
Esa conducta suele estar relacionada con la creencia de que ser fuerte significa no llorar, no demostrar tristeza y no reconocer que una situación provocó dolor. Sin embargo, el psicólogo cuestionó esa interpretación y sostuvo que poder mostrar vulnerabilidad también constituye una forma de fortaleza.
“Poder identificar nuestras emociones, llorar y expresarlas indica fortaleza”, señaló, en una frase destacada basada en lo expresado durante la entrevista.
Morello comparó la expresión emocional con otras necesidades fisiológicas. Así como una persona come cuando siente hambre, el llanto puede funcionar como una forma natural de descarga cuando aparece la tristeza.
La gestión emocional también influye directamente en las parejas, las amistades y otros vínculos cercanos. El especialista explicó que la comunicación constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier relación y que los problemas suelen profundizarse cuando una persona acumula molestias o intenta ignorar permanentemente lo sucedido.
En ese contexto, cuestionó la expresión “fingir demencia”, utilizada de manera habitual para describir la decisión de actuar como si un problema no hubiera ocurrido.
Según Morello, evitar una conversación puede ofrecer una tranquilidad momentánea, pero no resuelve el conflicto. La alternativa más saludable consiste en comunicar lo ocurrido, expresar el malestar y construir un espacio donde ambas personas puedan hablar y escuchar.
El psicólogo también abordó la educación emocional durante la infancia. Consideró positivo que las nuevas generaciones puedan crecer en entornos donde las emociones sean reconocidas y donde llorar, pedir ayuda o necesitar contención no sea interpretado como una debilidad.
Frente a expresiones como “generación de cristal” o “infancias frágiles”, sostuvo que resulta valioso que los niños y las niñas dispongan de espacios de escucha y acompañamiento.
La entrevista también incluyó una reflexión sobre la terapia psicológica. Morello afirmó que no todas las personas necesariamente deben realizar un tratamiento terapéutico, aunque consideró importante que la sociedad conozca realmente para qué sirve y pueda acceder a esa posibilidad cuando una situación lo requiere.
“No todos tenemos que hacer terapia”, expresó.
Al mismo tiempo, cuestionó la antigua idea de que la atención psicológica está destinada exclusivamente a personas con enfermedades mentales graves. La terapia también puede ofrecer herramientas para afrontar dificultades cotidianas, mejorar la comunicación, conocerse mejor y atravesar momentos complejos.
Para quienes nunca realizaron una consulta, el psicólogo reconoció que pedir ayuda puede resultar difícil, especialmente porque implica aceptar que una persona no siempre puede resolver todo por sus propios medios.
“El primer paso es el más difícil: mostrarse y decir ‘yo no puedo con todo’”, señaló, en una frase destacada basada en la entrevista.
Entre las herramientas prácticas, Morello recomendó el autorregistro emocional. El ejercicio consiste en escribir diariamente lo ocurrido, calificar el día, identificar las emociones predominantes y reconocer qué situaciones influyeron en el estado de ánimo.
La propuesta puede desarrollarse mediante un diario personal en el que cada persona registre sus pensamientos, sensaciones, reacciones y aprendizajes. Con el paso del tiempo, ese material permite reconocer patrones y comprender con mayor claridad qué situaciones generan determinadas respuestas.
También sugirió incorporar el agradecimiento como un hábito cotidiano. La práctica puede comenzar identificando tres pequeñas victorias del día, aunque se trate de acciones aparentemente simples, como preparar un buen desayuno, ordenar la cama o evitar una reacción impulsiva.
Según explicó, esos detalles pueden contribuir a construir una mirada más consciente sobre la vida cotidiana y sobre los propios avances.
La entrevista con Joaquín Morello dejó como eje central que gestionar una emoción no significa eliminarla, esconderla o fingir que no existe. El verdadero desafío consiste en reconocerla, comprenderla y encontrar una manera saludable de expresarla.
La conversación completa realizada en Antes de ver el Sol puede verse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM.









































