Las escuelas primarias de Mendoza comenzarán a utilizar notas con promedios exactos durante la segunda mitad del ciclo lectivo 2026. El nuevo esquema reemplaza parcialmente el sistema de ponderación y busca ofrecer información más objetiva sobre el proceso de aprendizaje de cada estudiante.
La Dirección General de Escuelas modificó parcialmente el régimen académico de educación primaria mediante la Resolución 4778. La medida establece el regreso a las calificaciones obtenidas mediante promedios y mantiene el uso de rúbricas para evaluar los procesos, identificar dificultades y orientar las estrategias pedagógicas.
Raquel Ghilardi, directora de Educación Primaria de la Dirección General de Escuelas, explicó los alcances del cambio durante una entrevista en Antes de ver el sol, programa conducido por Hugo Lombardi y Susana Gómez en Ciudad FM 90.5.
De acuerdo con la funcionaria, uno de los principales objetivos es abandonar un mecanismo de ponderación que permitía al docente modificar o mantener una nota teniendo en cuenta diferentes aspectos de la trayectoria escolar. Con el nuevo sistema, la calificación deberá estar vinculada de forma directa con las evidencias obtenidas en las evaluaciones.
“Pasamos de una ponderación a notas con promedio”, explicó Ghilardi.
La directora aseguró que el regreso a un resultado numérico más preciso no implica dejar de considerar el proceso individual de cada estudiante. Para ello continuarán utilizándose las rúbricas, herramientas que establecen criterios de evaluación y permiten traducir el nivel de aprendizaje a una calificación.
Según detalló, esas rúbricas servirán para comprender qué representa un seis, un ocho o cualquier otra nota dentro del recorrido pedagógico. La intención es evitar que el número aparezca aislado y utilizarlo como punto de partida para determinar qué aspectos necesita fortalecer cada alumno.
“No queremos que quede ese número frío que pasaba antes”, sostuvo.
Uno de los cambios más visibles para las familias será la posibilidad de conocer con mayor precisión el rendimiento de sus hijos. En lugar de recibir solamente una valoración general, podrán observar una calificación específica —por ejemplo, un 6,50 o un 7,20— y relacionarla con los contenidos que el estudiante pudo resolver y aquellos que todavía requieren acompañamiento.
Ghilardi señaló que la escuela podrá explicar a las familias cómo se construyó cada nota y cuáles son los aprendizajes que necesitan ser reforzados. A partir de esa información, docentes y responsables familiares podrán coordinar estrategias para mejorar el desempeño.
“Este 6,50 tiene referencia en la evaluación. Estos puntos fueron los que no pudo resolver y, por lo tanto, vamos a tratar de ayudarlo”, ejemplificó la directora.
La funcionaria explicó que el sistema también permitirá conocer la distancia que separa a un estudiante de los objetivos esperados. Algunos alumnos necesitarán un acompañamiento más intenso, mientras que otros estarán cerca de alcanzar los aprendizajes requeridos. Quienes ya se encuentren aprobados podrán continuar fortaleciendo su desempeño para obtener mejores resultados.
La modificación no implica que la evaluación quede reducida a una competencia por obtener números altos. La DGE sostiene que las calificaciones seguirán acompañadas por el análisis de las trayectorias educativas y que los docentes deberán trabajar con criterios previamente establecidos.
Ghilardi aseguró que una buena nota debería reflejar el cumplimiento de los aprendizajes base, ya que el trabajo pedagógico y las evaluaciones se desarrollan sobre esos contenidos. Por esa razón, consideró que no debería existir una contradicción entre una calificación favorable y la falta de adquisición de los saberes fundamentales.
Los períodos de evaluación permanecerán abiertos y el aprendizaje continuará siendo considerado progresivo. Esto significa que un avance posterior del estudiante podrá ofrecer una nueva oportunidad para acreditar un período anterior en el que no había alcanzado los objetivos.
La directora explicó que los conocimientos se desarrollan de manera acumulativa y que el progreso demostrado posteriormente podrá ser tenido en cuenta. El nuevo sistema, por lo tanto, no se plantea únicamente como una instancia de aprobación o desaprobación, sino como una herramienta para acompañar la evolución del alumno.
Para Ghilardi, disponer de notas exactas permitirá actuar de forma más focalizada sobre cada trayectoria. Tanto la escuela como la familia podrán saber dónde se encuentra el estudiante y qué acciones necesitan implementarse para ayudarlo a avanzar.
“Esto nos lleva a ser totalmente objetivos y a poder trabajar focalmente con la trayectoria de cada estudiante”, afirmó.
La funcionaria también vinculó la modificación con una etapa educativa diferente a la atravesada durante la pandemia. En aquel contexto, la ponderación fue considerada una herramienta adecuada para acompañar a estudiantes y familias. Sin embargo, la DGE entiende que actualmente existen otras condiciones y que es necesario avanzar hacia un sistema con mayor precisión.
Consultada sobre si una calificación más exacta puede mejorar el aprendizaje, Ghilardi respondió afirmativamente. Explicó que la nota permite al docente reconocer con mayor claridad qué estrategia debe desarrollar frente a cada dificultad.
Como ejemplo, planteó que un 8,50 no debería convertirse en un nueve solamente por una apreciación general sobre el esfuerzo o las ganas del alumno. La calificación debe corresponder con una evidencia concreta. A partir de ese resultado, el docente podrá acompañar al estudiante para que fortalezca las capacidades pendientes y alcance efectivamente una nota superior.
“Ese nueve tiene que estar dentro de una evidencia de trabajo y consecución”, remarcó.
La aplicación del nuevo régimen estará acompañada por instancias de formación docente. Ghilardi informó que la primera capacitación fue programada para el jueves posterior a la publicación de la normativa, según lo expresado durante la entrevista.
La resolución también estará acompañada por memorandos con orientaciones destinadas a responder las consultas que puedan surgir. El objetivo es que los docentes cuenten con información suficiente para aplicar el sistema y que, posteriormente, puedan transmitir a las familias cómo funcionará.
La directora aclaró que los educadores ya vienen trabajando con rúbricas y que la modificación central consiste en retirar la ponderación. Por ese motivo, consideró que no se trata de comenzar desde cero, sino de brindar un marco de mayor coherencia a prácticas que ya se desarrollan en las escuelas.
La implementación será analizada mediante el desempeño de los estudiantes. Los programas de fortalecimiento y las escuelas con jornada completa serán algunos de los espacios desde los cuales se observará la evolución de quienes necesitan acciones pedagógicas específicas.
La DGE buscará determinar cuántos alumnos logran superar sus dificultades y qué estrategias desarrolló cada escuela para responder a sus necesidades. Esos resultados funcionarán como un indicador para evaluar la reforma y realizar ajustes.
Ghilardi negó que la modificación sea una respuesta a una falla general del régimen anterior. Explicó que la ponderación estaba contemplada en la normativa y permitía considerar otros aspectos de la trayectoria del estudiante. La decisión actual consiste en retirar ese componente para centrar la calificación en las evidencias de evaluación.
“Básicamente, lo que tenemos hoy lo vamos a mejorar”, resumió.
También descartó que el sistema haya sido pensado para aumentar la cantidad de estudiantes desaprobados. Por el contrario, manifestó que la mayor claridad debería fortalecer el acompañamiento familiar y escolar, además de facilitar la identificación temprana de las dificultades.
La propuesta plantea un cambio importante en la manera de comunicar los resultados, pero conserva la evaluación del proceso mediante rúbricas. La combinación de ambos elementos buscará que la nota sea precisa, comprensible y útil para definir nuevas intervenciones pedagógicas.
La entrevista completa con Raquel Ghilardi en Antes de ver el sol permite conocer cómo se calcularán las nuevas calificaciones, qué información recibirán las familias y de qué manera se acompañará a los docentes durante la implementación del régimen.