RIVADAVIA UNA MUNICIPALIDAD INTERVENIDA


Enrique Pizzuto reconstruyó algunos de los episodios más particulares de la administración municipal de Rivadavia durante 1922: intervenciones políticas, sobresueldos, conflictos por el precio de la carne y decisiones que marcaron el funcionamiento institucional del departamento. El periodista e historiador también aclaró un dato discutido sobre Reducción y recordó la tragedia militar de Laguna del Diamante.

La historia política y administrativa de Rivadavia volvió a ocupar un lugar central en Hola Gente. Durante una entrevista con Oscar Mila en Ciudad FM 90.5, Enrique Pizzuto presentó una nueva parte de su investigación sobre el accionar de los concejos deliberantes y las autoridades municipales de la región.

El periodista e historiador explicó que su trabajo comenzó con documentación correspondiente a 1859 y que actualmente llegó hasta los acontecimientos de 1922. Según señaló, la investigación demandó un análisis intenso de actas, decretos, ordenanzas y nombres vinculados con la administración pública local.

Pizzuto sostuvo que el Concejo Deliberante fue durante muchos años una institución fundamental para la conducción política y administrativa del departamento, aunque gran parte de esa historia continúa siendo desconocida por la comunidad.

“Esta es una parte de la historia que no se conoce”, afirmó al señalar que muchas veces se observa al Concejo Deliberante únicamente como un edificio o un espacio político actual, sin considerar el papel que tuvo en la organización institucional de Rivadavia.

Uno de los primeros temas abordados fue la situación de Reducción. Pizzuto se refirió al cementerio histórico ubicado en ese distrito y manifestó su preocupación por las condiciones en las que se encontraría actualmente, según lo expresado durante la entrevista.

En 1922, la administración del cementerio estaba a cargo de Bienvenido Carreras. También fue constituida una comisión ad honorem integrada por Diógenes Sosa, Victorio Gregorat y José García, destinada a cumplir las funciones encomendadas por la Intendencia en el distrito.

A partir de esa documentación, Pizzuto aclaró una versión instalada sobre el origen de la administración municipal rivadaviense. De acuerdo con su investigación, Reducción contó con una delegación, pero no fue sede de la primera Municipalidad de Rivadavia.

“El primer municipio de Rivadavia nunca estuvo en Reducción. Era una delegación”, remarcó.

El historiador indicó que existen documentos conservados en el museo de Rivadavia que respaldan esta interpretación. La delegación cumplía funciones similares a las que actualmente desempeñan las oficinas municipales ubicadas en diferentes distritos, pero no constituía la sede central del municipio.

La entrevista avanzó luego sobre la convocatoria a elecciones de marzo de 1922. En aquella oportunidad debían elegirse diez integrantes del Honorable Concejo Deliberante. Los comicios fueron fijados para el domingo 2 de abril y coincidieron con la elección de diputados provinciales. Los electores podían votar hasta siete candidatos.

Entre las medidas administrativas de ese período también apareció la creación de un corral municipal en el distrito Los Campamentos. El establecimiento quedó bajo la responsabilidad de Emilio Capnani, según la documentación citada por Pizzuto.

Otro dato que despertó interés fue la existencia de sobresueldos dentro de la administración municipal. El investigador explicó que, en aquel momento, este tipo de remuneración adicional era justificada formalmente por el desempeño y la sobrecarga laboral de determinados funcionarios.

“Les daban un sobresueldo porque estaban sobrecargados de trabajo”, explicó.

De acuerdo con lo relatado, dos responsables de áreas municipales recibieron un adicional de 30 pesos debido al empeño, el celo y la recarga de tareas que habían demostrado. Pizzuto diferenció aquel fundamento de las discusiones actuales y señaló que el reconocimiento se encontraba expresamente vinculado con el trabajo realizado.

En contraste con esa decisión, la Municipalidad también eliminó el cargo de auxiliar de Contaduría por razones económicas. La medida provocó la cesantía de Roberto Rocha, integrante de una antigua familia del departamento.

La administración municipal aplicaba, además, responsabilidades directas sobre sus funcionarios. Pizzuto relató que un inspector general fue sometido a un sumario y apartado de su cargo luego de ser considerado responsable por la muerte de un caballo dentro del corral municipal.

La importancia del episodio debe comprenderse dentro de una época en la que los caballos y la tracción a sangre eran fundamentales para los servicios y desplazamientos. La administración resolvió indemnizar con 40 pesos al propietario del animal, identificado durante la entrevista como Serafín Gutiérrez.

El funcionario cuestionado sería reincorporado posteriormente, en medio de los frecuentes cambios de autoridades que atravesaba la Municipalidad. Pizzuto recordó que el departamento había sufrido sucesivas intervenciones luego del asesinato de un intendente en 1916, episodio desarrollado en entregas anteriores.

Uno de los conflictos más significativos de 1922 se produjo en agosto, cuando abastecedores y expendedores intentaron aumentar el precio de la carne de 40 a 50 centavos por kilogramo. Las autoridades municipales buscaron establecer un valor intermedio de 45 centavos, pero la propuesta fue rechazada.

Ante la negativa de los comerciantes y las protestas de la población, la administración decidió intervenir directamente en el abastecimiento.

“Ante la protesta de la población, se decretó faenar en el matadero municipal para surtir a la comunidad a 40 centavos”, relató Pizzuto.

La documentación menciona la oferta de 95 vacas a un valor de 70 pesos cada una. Como la Municipalidad no contaba con recursos suficientes para realizar la compra, se contempló solicitar un préstamo al Banco Provincia y abrir una cuenta específica donde se depositaría el dinero obtenido por la venta.

El mecanismo incluía controles administrativos y la obligación de informar al Concejo Deliberante sobre el movimiento de los fondos. También fueron establecidos diferentes valores por el sacrificio de animales y por los servicios de inspección.

Pizzuto recordó que durante décadas existieron vendedores ambulantes que distribuían carne mediante furgones por las zonas rurales y urbanas. Algunas de esas actividades dieron origen a familias y emprendimientos comerciales que posteriormente alcanzaron una importante presencia económica en Rivadavia.

La reorganización institucional tuvo otro momento decisivo en septiembre de 1922. Mediante el Decreto 158, el entonces interventor comunicó que el Concejo Deliberante había elegido al concejal César Chuffini para desempeñar las funciones de intendente, de acuerdo con la Ley Orgánica de Municipalidades.

El cambio también quedó plasmado materialmente en los documentos oficiales.

“En ese decreto se borra la palabra interventor y se escribe intendente municipal”, destacó el historiador.

A partir de ese momento volvió a utilizarse formalmente la figura del intendente, después de un período marcado por intervenciones y reemplazos. La administración continuó atravesando modificaciones en su gabinete, con renuncias y nuevas designaciones en áreas como Contaduría, Tesorería, Inspección y Veterinaria.

La comuna también adhirió durante ese período a un cambio de horario dispuesto para las oficinas provinciales. Según lo expresado en la entrevista, la atención quedó organizada durante cuatro horas en la mañana.

Para Pizzuto, los nombres registrados en las actas no deben ser entendidos únicamente como una sucesión de funcionarios. Representan a las personas que intervinieron en la construcción administrativa del departamento y permiten reconstruir la evolución institucional de Rivadavia.

La entrevista incluyó además un recuerdo de Mario Morón, un joven soldado de Rivadavia que murió en agosto de 1953 durante una tragedia ocurrida en Laguna del Diamante.

Según relató Pizzuto, una patrulla militar fue sorprendida por una intensa tormenta de nieve en la cordillera. Las temperaturas habrían alcanzado entre 30 y 40 grados bajo cero y murieron 23 soldados y militares, entre ellos Morón.

El historiador recordó que el joven vivía en la zona de calle Mariano Moreno y tenía vínculos familiares con los Acevedo. También señaló que había asistido a su velorio y que años después pudo fotografiar su tumba.

Pizzuto manifestó que la sepultura fue profanada y que perdió varios de sus elementos. La historia completa de la tragedia puede encontrarse, según indicó, en una publicación de Mendoza Antigua y en el museo virtual que mantiene en Facebook.

El relato permitió recuperar la dimensión local de un episodio que conmovió a Mendoza. Entre las víctimas de aquella tragedia cordillerana había un joven de Rivadavia que cumplía con sus funciones militares y cuya historia continúa formando parte de la memoria del departamento.

Enrique Pizzuto adelantó que en una próxima participación abordará la inauguración del antiguo Palacio Municipal de Rivadavia, edificio que posteriormente fue demolido. También señaló que muchos jóvenes desconocen que esa construcción existió.

“Así pasan las generaciones”, reflexionó.

La entrevista completa en Hola Gente permite conocer la documentación, los nombres y las decisiones que marcaron a Rivadavia durante un período de intensos cambios institucionales. Una mirada al pasado que ayuda a comprender cómo se construyó la administración municipal y por qué la preservación de la memoria local continúa siendo una tarea necesaria.

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