La licenciada en Trabajo Social Patricia Funes explicó cómo trabaja Alba, Centro de Acompañamiento Integral, y destacó que cada proceso de duelo requiere escucha, tiempo y una respuesta adaptada a las necesidades de cada persona.
La institución ofrece acompañamiento grupal, individual y familiar, además de orientación para escuelas, empresas y otras organizaciones que deben afrontar situaciones de pérdida.
Alba brinda acompañamiento a personas y familias que atraviesan procesos de duelo, con espacios destinados a expresar emociones, compartir experiencias y recibir herramientas profesionales. Patricia Funes, licenciada en Trabajo Social e integrante del equipo, explicó que no existe una fórmula universal para enfrentar una pérdida y que el apoyo social cumple un papel fundamental.
La entrevista se realizó en el programa Antes de ver el sol, conducido por Hugo Lombardi y Hugo Videla en Ciudad FM 90.5, a partir del impacto provocado por un reciente accidente ocurrido en la Ruta 60, que dejó víctimas fatales y conmovió a la comunidad de la Zona Este.
Funes señaló que una muerte repentina presenta características particulares porque irrumpe inesperadamente en la vida familiar y altera por completo su organización. Además del dolor por la ausencia, aparecen emociones, sensaciones y manifestaciones físicas que necesitan ser reconocidas y acompañadas.
“No hay un duelo que sea igual a otro”, afirmó la profesional. La trabajadora social explicó que, aunque la pérdida es una experiencia universal, cada persona la transita de una manera diferente. En ese proceso influyen la edad, la estructura familiar, las experiencias anteriores, el vínculo con la persona fallecida y las circunstancias en las que ocurrió la muerte.
“Acá no hay recetas”, remarcó Funes al referirse a la necesidad de evitar respuestas rígidas. Algunas personas necesitan visitar el cementerio, observar fotografías o compartir recuerdos, mientras que otras no pueden hacerlo durante determinado período. Por ese motivo, el acompañamiento debe respetar los tiempos y las necesidades particulares.
La profesional indicó que hablar de la muerte continúa siendo difícil dentro de la sociedad. En muchas ocasiones se utilizan expresiones indirectas para evitar nombrarla, incluso cuando se intenta explicar una pérdida a los niños. Para Funes, esa dificultad cultural también condiciona la manera en que se acompaña a quienes están atravesando un duelo.
“Cuando no hablamos de muerte nos cuesta mucho más”, sostuvo. La falta de herramientas puede llevar a familiares, amigos o conocidos a pronunciar frases como “ya pasó”, “tenés que dejarlo ir” o “debe descansar”. Aunque generalmente surgen de una intención de ayudar, esas expresiones pueden aumentar el dolor de la persona afectada.
Funes aclaró que quien está atravesando una pérdida no necesita ser obligado a abandonar rápidamente la tristeza. Por el contrario, puede requerir una escucha atenta, un abrazo, una mirada o la validación de lo que está sintiendo.
“Lo que necesitamos las personas en duelo es ser escuchadas”, expresó durante la entrevista.
Alba cuenta con un espacio de acompañamiento grupal que funciona como un entorno seguro y protegido para expresar el dolor. Allí se ofrecen herramientas para transitar el proceso y se facilita el encuentro con otras personas que viven situaciones semejantes.
El grupo es abierto y no establece un plazo obligatorio de permanencia. Cada integrante puede incorporarse y retirarse cuando considere que ya no necesita esa instancia. El centro también brinda atención individual y familiar, de acuerdo con las características de cada situación.
“El duelo es un proceso activo, porque siempre tenemos que hacer algo con este dolor”, explicó Funes. En ese sentido, advirtió que no se trata únicamente de esperar que transcurra el tiempo. La tristeza, el enojo, la bronca y las demás emociones necesitan encontrar un espacio donde puedan ser expresadas sin cuestionamientos.
La profesional consideró esperable que una persona se sienta mal después de una pérdida y pidió evitar la imposición de plazos arbitrarios para recuperarse. El acompañamiento debe concentrarse en necesidades concretas, como saber si la persona está comiendo, durmiendo y realizando sus actividades básicas, sin presionarla para que deje de manifestar su dolor.
Funes advirtió que los duelos atravesados en soledad pueden complicarse y derivar en otras dificultades. Por eso, destacó la importancia de una red integrada por familiares, amistades, profesionales e instituciones.
“Alojar las emociones de las personas es la clave”, afirmó.
Durante la conversación, Funes también relató su propia experiencia tras la muerte de su padre en 2017. Recordó que su vida se paralizó y que encontró pocas personas capaces de comprender lo que estaba viviendo. En ese momento compartía fotografías en las redes sociales y recibió el comentario de que debía “dejarlo descansar”, una frase que le provocó enojo y profundizó su malestar.
Esa experiencia personal formó parte del camino que la llevó a trabajar profesionalmente en el acompañamiento de personas en duelo. El equipo cuenta con formación específica desde 2018, recibida a través de la Fundación Aiken de Buenos Aires. Sus integrantes desarrollaron anteriormente su actividad dentro de una organización no gubernamental y actualmente continúan el trabajo de manera independiente.
Alba recibe consultas directas de personas que necesitan acompañamiento, pero también responde pedidos de escuelas, empresas y otras instituciones. Funes explicó que esos espacios suelen solicitar asesoramiento cuando fallece un estudiante, un familiar de un alumno o una persona vinculada con la organización y no saben cómo actuar.
El equipo acompaña diferentes tipos de pérdidas, incluidas las producidas por accidentes, enfermedades, suicidios y otras circunstancias. La intervención se adapta a la situación y a las necesidades que aparecen en cada caso.
La trabajadora social también se refirió a las respuestas institucionales relacionadas con la salud mental. Reconoció que existen esfuerzos para contener distintas situaciones, pero consideró que todavía resultan insuficientes frente al crecimiento de la demanda.
“Los esfuerzos son muchos, pero no es suficiente”, señaló. Funes planteó la necesidad de que el acompañamiento del duelo y otras problemáticas de salud mental tengan una presencia mayor dentro de la agenda gubernamental, especialmente ante las situaciones que afectan a jóvenes.
Según lo expresado durante la entrevista, una fundación de alcance nacional trabaja en una propuesta de ley destinada al acompañamiento de personas en duelo. Para la profesional, contar con herramientas específicas permitiría fortalecer las respuestas y visibilizar una temática de la que todavía se habla poco.
Alba funciona en calle Cuesta del Madero 144, en San Martín. Las personas interesadas pueden comunicarse al teléfono 2634 65 80 95. El espacio también puede encontrarse como Alba Atención en Duelo en Instagram y Alba en Facebook.
Funes anticipó además que el equipo trabaja en la apertura de un espacio en calle Barcala, en Godoy Cruz, según lo expresado durante la entrevista.
La participación de Patricia Funes en Antes de ver el sol permitió abordar el duelo desde una perspectiva profesional y humana, pero también ofrecer información concreta para quienes necesitan acompañamiento. La entrevista completa puede verse a través de los canales digitales de Ciudad FM.






































