DENTICIÓN MIXTA: QUÉ CAMBIOS SON NORMALES ENTRE LOS 6 Y LOS 12 AÑOS


La dentición mixta se desarrolla aproximadamente entre los 6 y los 12 años y representa una etapa decisiva para observar la mordida, el espacio disponible y la salida de las piezas permanentes. La odontóloga María del Rosario Toci explicó cuáles son los cambios normales y cuándo resulta necesario realizar una consulta.

El recambio dental no consiste solamente en que un diente de leche se caiga y aparezca otro definitivo. Durante esos años se producen transformaciones en los maxilares, la forma de morder y distintas funciones vinculadas con la salud bucal. En una entrevista realizada en Mañanas de Ciudad, el programa conducido por Carina Coria en Ciudad FM 90.5, Toci remarcó que el acompañamiento profesional debe comenzar antes de que aparezcan problemas evidentes.

“Prevención, por sobre todas las cosas”, fue uno de los conceptos centrales expresados por la odontóloga al repasar las distintas etapas del crecimiento dental.

La dentición mixta comienza habitualmente cerca de los 6 años, con la aparición de los primeros dientes permanentes y de la denominada muela de los seis. El proceso concluye alrededor de los 12 años, cuando aparece otra pieza molar detrás de la anterior. Durante ese período conviven dientes temporarios y definitivos dentro de una boca que todavía está creciendo.

Una de las primeras situaciones que suele llamar la atención de las familias es el tamaño de los dientes nuevos. Los incisivos permanentes pueden parecer demasiado grandes en comparación con las piezas de leche. Según explicó la profesional, esa diferencia no necesariamente indica un problema, ya que el rostro y los maxilares continuarán desarrollándose.

También puede producirse un apiñamiento inicial porque las piezas nuevas necesitan más espacio. En algunos casos, el crecimiento posterior permite que los dientes se acomoden naturalmente; en otros, la falta de lugar requiere seguimiento y eventualmente algún tratamiento. Por eso, la evaluación debe realizarse de manera individual y no solamente a partir de la apariencia inicial.

El color es otra causa frecuente de consulta. Los dientes permanentes suelen presentar una tonalidad más amarillenta que los temporarios porque están más calcificados. Esa característica natural debe diferenciarse de una coloración producida por placa bacteriana o por una higiene insuficiente. Un diente menos blanco no significa, por sí mismo, que esté enfermo.

Otra escena habitual ocurre cuando el diente definitivo comienza a salir por detrás del diente de leche. Si la pieza temporaria tiene movilidad, puede esperarse durante un período breve y estimularse su movimiento para facilitar que se desprenda. Cuando permanece firme o no libera el espacio necesario, el odontólogo puede determinar si corresponde ayudar mediante una extracción.

Respecto del dolor, Toci señaló que la salida de los dientes anteriores no debería generar una dolencia importante. Sin embargo, según lo expresado durante la entrevista, las muelas de los 6 y de los 12 años pueden provocar molestias cuando aparecen en maxilares que todavía están creciendo y no cuentan con espacio suficiente.

El seguimiento también permite detectar tempranamente problemas de alineación. Alrededor de los 12 o 13 años comienzan a descender los caninos y puede comprobarse si existe lugar para su correcta ubicación. Cuando aparecen por encima de las demás piezas o claramente fuera de la línea dental, puede ser el momento oportuno para evaluar un tratamiento de ortodoncia. El diagnóstico, no obstante, comienza mucho antes, durante la propia dentición mixta.

La odontóloga sostuvo que el orden de los dientes no debe analizarse únicamente desde la imagen. “No se trata solamente de estética”, afirmó. Una mordida incorrecta puede modificar la función del aparato masticatorio y sobrecargar la articulación temporomandibular.

“Si no mordés bien, también vas a tener problemas articulares”, advirtió al comparar esa sobrecarga con la que podría experimentar una rodilla sometida a un funcionamiento inadecuado.

La mordida también forma parte de un sistema coordinado que incluye la masticación, la respiración, la fonación y la postura. Por ese motivo, la decisión de iniciar un tratamiento debe contemplar el funcionamiento general y no limitarse a conseguir dientes visualmente alineados.

La herencia genética puede influir en la falta de espacio. Un niño puede heredar un maxilar pequeño de uno de sus padres y piezas dentales de mayor tamaño del otro. Esa combinación puede generar apiñamiento y hacer necesario un control más cercano durante el crecimiento.

Toci observó que las consultas por ortodoncia aumentaron por una mayor accesibilidad, la presencia de más especialistas y el interés creciente por la imagen personal. Las fotografías y las redes sociales también influyen desde edades tempranas. Sin embargo, consideró fundamental que los niños y adolescentes comprendan el proceso y participen de la decisión.

“Esta es una decisión del dueño de la boca”, señaló, en referencia a la necesidad de que el paciente joven esté convencido y dispuesto a cumplir con los cuidados. Según explicó, cuando los adolescentes aceptan el tratamiento por decisión propia suelen mostrar un compromiso sostenido.

Un tratamiento de ortodoncia puede durar alrededor de 24 meses, siempre que se respeten los controles mensuales y las indicaciones profesionales. Si las consultas se postergan o los cuidados no se cumplen, el proceso puede extenderse durante años.

“La ortodoncia es 50 por ciento mío y 50 por ciento del que pone la boca”, resumió Toci para describir la responsabilidad compartida entre profesional y paciente.

También aclaró que la ortodoncia no se reduce a los brackets. El tratamiento comprende diferentes elementos y comienza con un diagnóstico individual. No todos los pacientes evolucionan de la misma manera; incluso personas con características genéticas muy cercanas pueden responder de forma diferente.

Hacia el final de la entrevista, la odontóloga planteó una mirada prudente sobre los procedimientos destinados exclusivamente a modificar la sonrisa. Frente al diseño de sonrisa o los blanqueamientos excesivos, sostuvo que deben analizarse tanto los beneficios como los posibles costos biológicos.

“A mí me gusta más hablar de funcionalidad”, expresó. Ese concepto resume el enfoque desarrollado durante la conversación: acompañar el crecimiento, prevenir alteraciones y cuidar una sonrisa que no solamente se vea bien, sino que también permita morder, hablar y desarrollarse correctamente.

La entrevista completa con María del Rosario Toci puede verse en las plataformas digitales de Ciudad FM, donde profundizó sobre dentición mixta, apiñamiento, mordida, ortodoncia y prevención durante el crecimiento.
https://youtu.be/p_-uZd9UeVg

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