DE SUSANA A LA VOZ: LA HISTORIA DE PERSEVERANCIA DE MICHAEL GIMENEZ


Michael Gimenez conoció la exposición nacional cuando tenía apenas nueve años, pero detrás de aquel éxito infantil comenzó un camino atravesado por cambios, castings, frustraciones y una búsqueda artística que se extendió durante dos décadas. En Modo Random, el cantante repasó su historia, su paso por Susana Giménez y La Voz Argentina, su relación con el running y los proyectos que marcan su presente.

El artista fue entrevistado por Alejandro Núñez y Fabián Moreno en Modo Random, programa de Ciudad FM 90.5, donde recordó sus primeros acercamientos a la música y habló con profundidad sobre el impacto que tuvo la fama durante su infancia.

“Desde niño no he conocido otro mundo que no sea estar rodeado de música”, expresó Gimenez al explicar que comenzó a cantar cuando tenía entre cinco y seis años.

Sus primeras interpretaciones estuvieron vinculadas con el tango. Según relató, el padre de su padrino le pedía que aprendiera canciones para compartirlas con los adultos mayores de un geriátrico. Poco después también apareció la música mexicana, que durante aquellos años tenía una fuerte presencia entre el público infantil.

Una de las canciones que marcó esa etapa fue La mochila azul. Ese repertorio lo acompañó durante sus primeros pasos en escenarios de San Martín y algunas presentaciones en Junín, antes de que su vida cambiara completamente.

Cuando tenía nueve años, Michael Gimenez participó en un programa de Susana Giménez. La experiencia, ocurrida en 2005 según recordó durante la entrevista, le permitió llegar a una audiencia nacional y terminar ganando la competencia.

“A mí eso en su momento me cambió la vida”, afirmó. Hasta entonces, su actividad artística se había desarrollado principalmente dentro de la zona Este, pero la televisión transformó de manera inmediata el alcance de su nombre.

El cantante recordó que pasó de realizar presentaciones locales a viajar y ser reconocido en Buenos Aires, en un momento en el que el programa de Susana Giménez alcanzaba niveles masivos de audiencia. Para un niño de nueve años, aquella exposición parecía destinada a prolongarse indefinidamente.

“Para mí era como que esto iba a ser para siempre”, reconoció.

Sin embargo, la intensidad de esa etapa comenzó a disminuir con el paso del tiempo. Gimenez contó que, alrededor de los doce años, ya no encontraba en sus actuaciones la misma convocatoria que había tenido inmediatamente después del programa.

Comprender ese cambio no fue sencillo. La fama había llegado de manera repentina y la vuelta a una vida con menor exposición también ocurrió con rapidez. Con los años y la madurez, pudo interpretar que se trataba de un proceso propio de la televisión y del desarrollo de una carrera artística.

A esa transición se sumó el cambio de su voz. El registro agudo de su infancia se transformó en una voz adulta más grave, rasgada y con un color diferente. En un primer momento, esa modificación le generó dudas y lo llevó a preguntarse si tenía algún problema vocal.

Los controles descartaron inconvenientes en su garganta. El desafío consistía en aprender a dominar un instrumento diferente y descubrir las posibilidades expresivas de aquella nueva voz, cuyas características también identificó en su padre y sus hermanas.

La etapa posterior a la exposición infantil estuvo marcada por numerosos intentos de regresar a un escenario nacional de gran alcance. Gimenez participó de distintos castings y programas, pero durante años las oportunidades no terminaban de concretarse.

En algunos momentos llegó a considerar que aquella etapa de su carrera podía haber terminado. Aun así, continuó trabajando, presentándose y sosteniendo su vínculo con la música.

“Mientras tengas tu pasión y quieras hacer arte, bienvenido sea”, señaló al explicar por qué decidió seguir intentándolo incluso cuando los resultados no llegaban.

La posibilidad de participar en La Voz Argentina apareció dos décadas después de su experiencia con Susana Giménez. El cantante recordó que se había presentado en tres oportunidades al proceso de selección y que recién en el tercer intento consiguió ingresar.

Cuando recibió la confirmación, sintió que terminaba una larga espera personal y profesional.

“Fue como sacarme una mochila de veinte años, literal”, definió.

Según relató, no había vuelto a ocupar desde su infancia un espacio televisivo con semejante capacidad para modificar una carrera. La noticia no representaba solamente el ingreso a un programa: también funcionaba como una respuesta después de años de insistencia, castings y lucha interna.

La experiencia dentro de La Voz Argentina le permitió convivir durante meses con cantantes de diferentes lugares del país. Gimenez destacó el nivel de los participantes y aseguró que todos quienes llegan a las audiciones cuentan con condiciones artísticas sobresalientes.

También explicó que, una vez superada la instancia vocal, el programa construye perfiles e historias que forman parte de su narrativa. Por eso, además del talento, cada participante ocupa un lugar determinado dentro del formato.

Gimenez recibió una propuesta vinculada con el rock mediante una canción de Miguel Mateos, aunque reconoció que su repertorio habitual se encuentra más cerca de la música melódica y que también podría haber desarrollado una presentación desde el tango.

Más allá del género elegido, la convivencia con otros músicos representó para él la posibilidad de habitar el ambiente que había imaginado durante años.

“Esto es lo que soñé toda la vida”, recordó sobre aquellas jornadas en las que la música estaba presente desde el comienzo hasta el final del día.

Durante la entrevista, también puso en valor la cantidad de artistas surgidos de San Martín, Junín, Rivadavia y otros departamentos de la zona Este que participaron en realities, concursos y programas nacionales. Para el cantante, esa presencia demuestra el potencial artístico existente en la región.

Su presente no está vinculado únicamente con los escenarios. El running se convirtió primero en una actividad deportiva, luego en una parte central de su estilo de vida y, progresivamente, en una fuente de trabajo e ingresos.

Gimenez explicó que el entrenamiento físico también produjo cambios positivos en su desempeño vocal. La combinación entre running, cuidado personal y práctica de canto le permitió mejorar su capacidad corporal, conocer con mayor profundidad su voz y superar límites que anteriormente consideraba definitivos.

Según lo expresado durante la entrevista, en 2025 obtuvo el tercer puesto general dentro de la distancia en la que participó durante la Maratón de Rivadavia. Actualmente distribuye sus días entre los compromisos musicales, el trabajo y las rutinas de entrenamiento.

Ese proceso le permitió reconciliarse con el color grave y rasgado de su voz. Lo que durante una etapa había interpretado como una posible dificultad comenzó a convertirse en una característica artística propia.

Gimenez también compartió una anécdota personal relacionada con su casamiento. El cantante y su esposa salieron de la ceremonia en un monopatín debido a que el presupuesto no alcanzaba para contratar el vehículo que habían imaginado.

La escena se volvió especialmente divertida cuando su madre tuvo que correr detrás de ellos para evitar que el vestido se enredara en una rueda. Según relató, el video superó los dos millones y medio de reproducciones en redes sociales, apareció en TN y generó nuevas entrevistas.

En cuanto a su actualidad artística, Michael Gimenez confirmó su participación en el festejo por el Día del Maestro que se realizará el 10 de septiembre en Espacio Vibra, en el Paseo del Lago de Rivadavia.

El artista adelantó que será una celebración pensada para compartir, reencontrarse y disfrutar de una propuesta musical junto con los demás integrantes anunciados durante el programa. También sostuvo que este tipo de eventos tienen una energía particular por la forma en que los docentes celebran su día.

La entrevista en Modo Random mostró el recorrido de un artista que experimentó la fama durante su infancia, debió aprender a convivir con su disminución y continuó buscando oportunidades durante veinte años. Su regreso a un escenario nacional mediante La Voz Argentina no apareció como un hecho aislado, sino como el resultado de una constancia que también atraviesa su música, su entrenamiento y sus proyectos actuales.

La conversación completa con Michael Gimenez puede verse en los canales de Ciudad FM, donde el cantante profundizó en las experiencias, aprendizajes y decisiones que construyeron su camino artístico.

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