Aníbal Urios aseguró que el electorado mendocino llega al proceso electoral de 2027 con una demanda concreta de cambio: valora el orden de las cuentas públicas, pero exige mayor velocidad, planificación y desarrollo. Según el consultor, la próxima competencia provincial no se definirá solamente por nombres, sino por la capacidad de representar un liderazgo reformista que pueda modernizar el Estado y romper con las estructuras tradicionales.
El titular de DC Consultores analizó el escenario político provincial durante una entrevista en Antes de ver el sol, el programa conducido por Hugo Lombardi y Susana Gómez en Ciudad FM 90.5. Urios explicó que la consultora tomó la decisión de realizar mediciones mensuales durante el año para observar la evolución o involución de las principales figuras y conocer qué espera la sociedad mendocina de cara a las próximas elecciones.
El trabajo no se limita a medir intención de voto o imagen de dirigentes. También busca establecer dónde está parada la sociedad, cuáles son sus expectativas, qué situaciones generan temor, qué modelos rechaza y cuáles son las virtudes que reconoce en los posibles candidatos.
De acuerdo con Urios, existe una coincidencia con una tendencia nacional: la población quiere que las cuentas de los gobiernos permanezcan ordenadas y que el gasto no supere los recursos. Sin embargo, ese orden fiscal ya no sería suficiente para sostener una propuesta política competitiva.
“Las cuentas tienen que estar ordenadas, pero la gente quiere acelerar en cuanto al desarrollo”, explicó.
Para el consultor, Mendoza necesita avanzar hacia un cambio de matriz productiva, con una mayor participación del sector privado y una planificación que no se reduzca a una sola actividad económica. En ese sentido, sostuvo que la minería puede formar parte de la discusión, pero no debería ser presentada como la única herramienta disponible.
La demanda social, según las mediciones, apunta a encontrar las ventajas competitivas que permitan potenciar a la provincia durante los próximos años. El problema, desde su perspectiva, es que esa expectativa todavía no está siendo interpretada completamente por quienes conducen la gestión provincial.
Urios consideró que el ciclo político encabezado por Alfredo Cornejo atraviesa una etapa de desgaste natural. No describió un escenario de rechazo absoluto ni de crisis inmediata, pero sí un progresivo alejamiento entre el gobernador y una parte de la ciudadanía.
“Hay un ciclo cumplido, más que nada en lo económico y político”, afirmó.
El consultor señaló que la imposibilidad constitucional de una nueva reelección también modifica la manera en que la sociedad observa al mandatario. A medida que se acerca el final de una gestión sin continuidad directa, la atención comienza a trasladarse hacia los dirigentes que pueden protagonizar la siguiente etapa.
Ese fenómeno, según indicó, reduce la posibilidad de que el oficialismo pueda trasladar automáticamente el respaldo obtenido por Cornejo hacia un candidato designado desde la conducción política.
“La imposición de un candidato no juega en esta etapa”, advirtió.
Urios recordó que en anteriores procesos electorales el entonces gobernador pudo impulsar una candidatura sucesoria dentro del mismo espacio. Sin embargo, consideró que en el escenario actual no aparecen funcionarios provinciales con una medición suficientemente alta como para encabezar sin discusión una fórmula competitiva.
Entre los nombres con proyección mencionó a Luis Petri, Ulpiano Suárez y Matías Stevanato. Más allá de sus diferencias políticas, explicó que son perfiles vinculados con ideas de desarrollo, proyección y capacidad de gestión, aunque aclaró que las campañas pueden modificar las preferencias iniciales.
El desafío para Cambia Mendoza será definir cómo administrará su diversidad interna. Urios planteó dos posibilidades: una competencia ordenada dentro del espacio o una ruptura que lleve a los diferentes sectores a presentarse con sus propios sellos.
Lo que no aparece con fuerza, por el momento, es un desplazamiento masivo del electorado hacia una construcción completamente diferente. La disputa principal continúa desarrollándose entre los actores que ya tienen presencia territorial, conocimiento público y estructuras políticas consolidadas.
Cuando fue consultado por el perfil que busca el electorado, Urios sostuvo que la principal demanda es la modernización del Estado. Se busca una estructura pública que acompañe el crecimiento, que facilite la actividad económica y que deje de ser percibida como un obstáculo.
“La gente está buscando un perfil reformador”, resumió.
Ese reformismo, de acuerdo con el análisis, debería abarcar la educación, la seguridad, la economía y el funcionamiento general de la administración pública. No se trataría de realizar modificaciones sin planificación, sino de acelerar los procesos con prudencia y mostrar resultados progresivos.
Urios definió a la gestión provincial como un gobierno que, desde la percepción de parte de la sociedad, avanza con lentitud.
“Es un gobierno lento, que necesita acelerarlo, pero acelerarlo prudentemente”, señaló.
El consultor remarcó que la ciudadanía no estaría buscando necesariamente al candidato más joven, sino a una figura con otra impronta. El próximo liderazgo deberá tener capacidad para impulsar transformaciones sin provocar una ruptura descontrolada, pero también sin quedar atrapado en los métodos tradicionales.
En ese contexto, fue categórico al evaluar una eventual candidatura de Cornejo en caso de que legalmente pudiera presentarse nuevamente. A su entender, el gobernador tendría dificultades frente a candidatos que representen mejor las nuevas expectativas sociales.
No obstante, aclaró que el oficialismo continúa siendo competitivo debido al orden administrativo alcanzado y a la ausencia, hasta ahora, de una alternativa claramente dominante. La continuidad podría conservar respaldo si enfrente no aparece una propuesta capaz de generar confianza.
La influencia de Cornejo, según Urios, debería orientarse hacia un rol de acompañamiento o asesoramiento. Consideró que el gobernador tendría que permitir una competencia abierta y aceptar que la sociedad defina quién debe recibir la conducción del espacio.
Para el entrevistado, los liderazgos tradicionales deben comprender que ya no pueden garantizar una sucesión mediante la simple designación de una persona.
“Hay que pasarle la posta al que elija la sociedad, no al que imponga un dirigente”, expresó.
El análisis también alcanzó al peronismo mendocino. Urios sostuvo que el espacio puede transformarse en una alternativa, pero advirtió que el problema no se resuelve únicamente encontrando un nombre competitivo.
El peronismo provincial necesitaría renovar su discurso, revisar viejas recetas y reconocer que existen políticas que pueden mantenerse, mientras otras deben modificarse. A su entender, ya no resulta efectiva la estrategia de afirmar que todo está mal y presentar al propio espacio como el único salvador.
Matías Stevanato fue mencionado como uno de los dirigentes con posibilidades de crecimiento. Sin embargo, Urios señaló que el éxito de cualquier candidatura dependerá de la capacidad del peronismo para ordenar su interna, distribuir roles y construir un mensaje actualizado.
Si sus principales referentes avanzan separados o concentran sus esfuerzos en disputas internas, las posibilidades electorales se reducirán. La renovación, para el consultor, debe ser política, discursiva y generacional, sin desconocer el peso de los dirigentes históricos.
En el plano nacional, Urios sostuvo que Cristina Fernández de Kirchner continúa conservando un núcleo importante de votos, pero consideró que su presencia dificulta el surgimiento de una nueva conducción dentro del peronismo. Aclaró que ese respaldo puede garantizar un piso electoral, aunque no necesariamente una mayoría suficiente para ganar una elección nacional.
También trazó un paralelismo con Mendoza: cuando los principales líderes no se corren a tiempo, pueden bloquear el proceso de renovación de sus propios espacios.
Otro de los puntos destacados de la entrevista fue el rechazo social hacia las denominadas “figuritas repetidas”. Urios aseguró que existe cansancio frente a dirigentes que permanecen durante décadas dentro del Estado, ocupando sucesivamente diferentes cargos.
“La figurita repetida la condena la sociedad”, afirmó.
Sin embargo, explicó que muchas veces esas figuras continúan apareciendo porque son incluidas en lugares expectantes de las listas. Aunque la boleta única permite elegir categorías de manera separada, la identificación partidaria todavía puede impulsar candidatos que individualmente no cuentan con un respaldo significativo.
Ese malestar se relaciona con una desilusión más amplia respecto de la política. Urios advirtió que los espacios deben evitar profundizar el enojo social y comenzar a ofrecer soluciones concretas desde la propia conformación de las propuestas electorales.
Al analizar el escenario nacional, sostuvo que Javier Milei conservaría una ventaja electoral si las elecciones se realizaran en el corto plazo. Fundamentó esa posibilidad en dos variables: la expectativa de que el modelo iniciado pueda completar su proceso y la falta de una alternativa opositora claramente consolidada.
Según Urios, una parte de la sociedad quiere conocer el resultado final del programa de reformas antes de cambiar nuevamente de dirección. Entre las demandas pendientes mencionó las modificaciones impositivas y las reformas del sistema penal.
También destacó la búsqueda de diálogo y consensos como una nueva exigencia social. En ese marco, valoró la proyección política de Diego Santilli y consideró que Patricia Bullrich conserva una imagen asociada a uno de los principales problemas del país: la seguridad.
Sobre Mauricio Macri, evaluó que su etapa como figura capaz de liderar una propuesta nacional estaría cumplida, aunque todavía puede conservar influencia dentro de un sector del electorado y participar en el armado de alianzas.
Finalmente, Urios defendió el desdoblamiento de las elecciones provinciales, municipales y nacionales. Reconoció que concurrir varias veces a votar puede generar cansancio, pero sostuvo que separar los comicios permite discutir con mayor claridad los problemas de cada jurisdicción.
Cuando todas las categorías se eligen en una misma jornada, la fuerza de los candidatos nacionales puede arrastrar a postulantes provinciales o municipales que no cuentan con conocimiento ni respaldo propio.
El escenario hacia 2027, según el análisis presentado en Antes de ver el sol, estará marcado por una sociedad que no rechaza completamente el orden alcanzado, pero que exige una nueva etapa. Mendoza buscará un liderazgo capaz de modernizar el Estado, acelerar el desarrollo, abrir la competencia política y demostrar que el futuro de la provincia no depende de una figura impuesta.
La entrevista completa a Aníbal Urios puede verse a través de las plataformas digitales de Ciudad FM.









































