Las jugadoras de la Sub12 de Mendoza compartieron su experiencia tras consagrarse en el Torneo Argentino de Selecciones en Río Cuarto
Tres jóvenes campeonas visitaron el programa Última Parada, conducido por Daniel Aguilera, para compartir la emoción de un logro histórico: el título argentino Sub12 obtenido por la selección mendocina de hockey sobre césped en Río Cuarto. Candelaria Di Cesare, Julia Ceferino y Martina Aello, representantes del departamento de Rivadavia, relataron cómo fue la experiencia de alcanzar la gloria deportiva a tan temprana edad.
El valor del sacrificio provincial
Aguilera destacó desde el inicio la importancia del logro para las deportistas del interior: «Lo que nos cuesta a nosotros llegar a esto. Cuando nosotros viajamos una vez cada dos semanas, los otros viajan una vez al año, o dos veces. Nos cuesta una barbaridad, nos cuesta tiempo, nos cuesta dinero a los papás y mucho sacrificio de los profes».
Para las tres jugadoras, el torneo representó su primera experiencia en un seleccionado provincial. «Muy lindo porque aparte conocí a muchas, hice muchas nuevas amistades de otros clubes, de Mendoza, por ejemplo, de Tordos, del Liceo», contó Candelaria Di Cesare, visiblemente emocionada por la vivencia grupal.
Julia Ceferino coincidió en que lo más valioso fue «la experiencia, conviviendo con gente que hace un año atrás no conocía y no tenía idea que me iba a cruzar». Por su parte, Martina Aello agregó: «Fue muy lindo porque también conocí muchas chicas y además tengo muchísimas nuevas amigas ahora».
Preparación intensa y nervios de campeonas
El camino hacia el título comenzó en mayo, con entrenamientos sistemáticos todos los lunes y miércoles en Mendoza. Las jóvenes viajaban al estadio de Godoy Cruz y al sintético de Malvinas Argentinas, sumando esta exigencia a sus partidos del torneo local cada fin de semana.
Consultadas sobre los nervios previos a los encuentros, las respuestas fueron sinceras. «El primer partido sí, después ya no, ya como que te acostumbraste», admitió una de ellas. Martina, que se desempeña como arquera, confesó haber sentido «un poquito de miedo en todos los partidos, más en la final».
Candelaria, en cambio, mostró mayor tranquilidad: «Los días previos al viaje y al torneo estaba un poco nerviosa, pero después en el primer partido estaba súper tranquila. Estaba re tranquila en todos los partidos en realidad y me sentí re bien».
Julia Ceferino, quien jugó como delantera y anotó un gol en el torneo, resumió el objetivo mental del equipo: «Llegar a la final y ganar. Era lo único que tenían en mente. Era jugar, ganar, y nada más».
Aprendizajes de alto nivel
El trabajo con el técnico Gabriel y el entrenamiento personalizado dejaron huella en las jugadoras. Martina destacó que en la selección «teníamos un entrenamiento personalizado para las arqueras» y que «hacían mucha parte física, eso también nos ayudó muchísimo».
Las tres coincidieron en que aprendieron «cosas más técnicas» durante los entrenamientos provinciales. El trabajo físico incluía sesiones de gimnasio donde levantaban pesas de hasta 20 kilos en sentadilla, además de tests de carrera y otras pruebas de rendimiento.
Mariana, referente del staff técnico presente en la nota, explicó que en el Centro Deportivo Rivadavia «hace dos o tres años que ya tenemos preparador físico a partir de esta categoría». La profesional destacó la importancia del desarrollo progresivo y adaptado a la edad de las deportistas.
Más que un juego: referentes para la comunidad
Aguilera aprovechó la entrevista para reflexionar sobre el rol social de las jóvenes deportistas: «Qué importantes son ustedes como referentes de la juventud, de sus mismos pares que no practican hockey, que están en la calle. Todo lo que me cuentan: las idas, los entrenamientos en el club, más los entrenamientos en la selección, más los partidos, poco tiempo queda para distraerse o perder tiempo en las esquinas, en lugares que no se deben estar».
Candelaria respondió con madurez: «Yo creo que sí, también veo a muchas jugadoras de Rivadavia más grandes que yo, que también son un ejemplo para nosotras. Y espero que nosotras también lo seamos para las más chicas en un futuro».
El conductor profundizó en la idea: «Tienen que ser ustedes referentes para ellos, tienen que mirar, y más ahora que son campeonas. Estoy al lado de la campeona, soy campeón, me saco fotos». Aunque las jugadoras confesaron entre risas que todavía no les piden autógrafos, quedó clara la dimensión de su logro.
La competencia sin presión
En el plano local, las jugadoras Sub12 participan de una categoría no competitiva, lo que significa que juegan todos los sábados de manera obligatoria pero sin tabla de posiciones ni conteo de goles. Mariana explicó: «Es una categoría no competitiva. Juegan todos los fines de semana de manera obligatoria, pero no se cuentan goles y no se lleva una tabla de posiciones. Eso se realiza a partir del Sub14».
Este sistema busca generar el hábito de juego sin la presión del resultado: «Las va llevando de manera progresiva a la competencia sin que tengan la presión de decir ‘hay que ganar el partido’, más allá de que todas las chicas cuando juegan quieren ganar», detalló la referente técnica.
El cambio de mentalidad al enfrentar el torneo argentino fue notorio. Una de las jugadoras lo expresó claramente: «Cuando jugamos acá si nos hacen goles obviamente influye, pero tampoco tanto. Pero cuando fuimos allá yo sentí también un poco que ganar los partidos era nuestro objetivo mayor».
Sueños de leonas
Consultadas sobre sus objetivos a futuro, las respuestas no sorprendieron. Julia Ceferino fue directa: «A largo plazo llegar a una Sub14 y algún día llegar a las leonas». Martina Aello coincidió: «Enseñar todo lo que aprendimos en Mendoza y también algún día llegar a las leonas».
Antes de despedirlas, Aguilera las felicitó por representar al departamento: «Para nosotros los mayores es un orgullo, para todos aquellos que de alguna u otra forma vivimos en el deporte. Es un placer que hayan representado al departamento en un seleccionado».
El mensaje final fue claro: «Las invito a que sigan este camino y que sumen más chicas y chicos al deporte. Que motiven a sus compañeros, a sus amigas, a sus amigos a seguir en este camino del deporte, de la buena vida, de la plenitud física».
Candelaria Di Cesare, Julia Ceferino y Martina Aello no solo volvieron con una medalla de campeonas. Trajeron consigo la experiencia de haber representado a Rivadavia y Mendoza en el máximo escenario juvenil, demostrando que con sacrificio, dedicación y trabajo en equipo, los sueños deportivos están al alcance de quienes se atreven a perseguirlos.








































