En el programa Antes de Ver el Sol, Hugo Lombardi dialogó con Leandro Ripamonti, productor agrícola de la zona Este, quien expuso con crudeza la situación crítica que atraviesa el sector vitivinícola mendocino. Desde su finca ubicada en Barreales, departamento de Junín, Ripamonti advirtió que la actividad se encuentra en una “crisis terminal”, producto de políticas erróneas, falta de intervención estatal y una presión impositiva que asfixia a los pequeños y medianos productores.
Ripamonti explicó que su finca, heredada de su abuelo, atravesó los distintos procesos de reconversión promovidos durante años por el propio Estado, pasando de uvas criollas a variedades de mayor valor enológico como el Malbec. Sin embargo, aseguró que hoy esas uvas “no tienen mercado”, mientras que los costos de producción continúan aumentando al ritmo de la inflación.
Según detalló, la combinación de altos impuestos provinciales, costos energéticos, riego, insumos y una fuerte caída del consumo interno colocaron a los productores en una situación límite. “Estamos trabajando muy por debajo del costo de producción”, remarcó, y citó estudios del INTA que indican que el kilo de uva debería valer al menos 400 pesos para que la actividad sea sustentable, muy lejos de las ofertas actuales del mercado.
En ese contexto, denunció la inacción del Gobierno provincial y la ausencia de políticas claras para el sector. También cuestionó la falta de controles, la eliminación de herramientas de regulación y la inexistencia de un precio de referencia para la cosecha, a pesar de que la vendimia ya comenzó. “No pedimos subsidios, pedimos baja de impuestos o un operativo de compra, pero no hacen ni una cosa ni la otra”, afirmó.
Como respuesta, los productores anunciaron medidas de protesta. El próximo martes a las 9 de la mañana se concentrarán en Ruta 7 y Carril Monte Caseros, para luego trasladarse a las 11 a la Peatonal Sarmiento, donde regalarán uva y verduras a la población como forma de visibilizar la crisis. Además, presentarán una nota formal al gobernador con una serie de reclamos urgentes.
Ripamonti advirtió que esta es solo la primera acción de un plan de lucha y alertó sobre las consecuencias a mediano plazo: abandono de fincas, pérdida de empleo, deterioro de la calidad del vino argentino y un daño estructural a una de las principales economías regionales de Mendoza.
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