El Gobierno nacional puso en vigencia el nuevo Régimen Penal Juvenil, una reforma que introduce cambios significativos en el sistema judicial para menores en Argentina.
La modificación más importante es la baja de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, lo que significa que los adolescentes desde esa edad podrán ser juzgados penalmente por delitos cometidos.
La nueva normativa establece un sistema específico para jóvenes de entre 14 y 18 años, con procedimientos y sanciones diferenciadas respecto al sistema penal de adultos.
Entre los puntos principales del régimen también se incorpora un esquema de penas graduadas, que tendrá en cuenta la edad del menor y las circunstancias del delito.
Además, para delitos graves, la ley contempla penas que pueden llegar hasta los 15 años de prisión, mientras que para casos menos severos se prevén medidas alternativas orientadas a la educación, la reinserción social y el seguimiento judicial.
La reforma fue aprobada por el Senado con 44 votos a favor, 27 en contra y una abstención, tras un amplio debate legislativo.











































