En la edición de este lunes de Antes de ver el sol, el conductor Hugo entrevistó a Nicolás González Perejamo, director de la consultora Democrática, para analizar los resultados de un estudio que indaga sobre el humor social y la economía doméstica de los mendocinos. La pregunta central: ¿llegan a fin de mes los hogares de Mendoza?

La encuesta, realizada sobre más de 700 personas en el oasis norte provincial, reveló que apenas el 0,97% de los consultados dijo tener capacidad de ahorro. Un dato demoledor si se lo compara con noviembre del año pasado, cuando el 3,5% afirmaba poder ahorrar. Es decir, la posibilidad de guardar dinero ha desaparecido casi por completo del horizonte mendocino.

Por otra parte, el 50,81% de los encuestados aseguró que llega ajustado a fin de mes. Esto representa un crecimiento notable respecto a noviembre, cuando el 38,65% reportaba esa situación. González Perejamo destacó que este aumento implica un «achatamiento de los polos»: hay menos personas que no llegan, pero también menos que llegan sin problemas. “Lo que ha habido en los últimos meses es una transformación del optimismo en resignación”, explicó.

Un 22,5% de los mendocinos dice llegar sin problemas, mientras que cerca del 25% reconoce no poder hacerlo sin ayuda de terceros o directamente no llegar. “Si tenés que pedirle a tu hijo o a tu viejo para pagar los gastos, la verdad es que no estás llegando”, resumió el consultor.

La conclusión que arrojó el estudio, según su autor, es que la sociedad mendocina atraviesa una etapa de abnegación, más que de alivio o recuperación. “Estamos abnegados, pero no rendidos”, señaló Perejamo, destacando la resiliencia ciudadana pese a la distancia entre los indicadores macroeconómicos y la realidad del bolsillo.

Desde la mirada electoral, el consultor anticipa que esta “inercia” podría favorecer a las propuestas de La Libertad Avanza, aunque advierte que la paciencia social tiene un límite.

En paralelo, en localidades como Rivadavia, los comerciantes esperan fechas como el Día del Padre no para crecer, sino para “sacar la cabeza del agua”. Muchos apenas logran pagar alquileres y servicios básicos.

Mientras tanto, el Gobierno nacional celebra una desaceleración de la inflación, pero en Mendoza, una de cada dos personas vive haciendo malabares con sus ingresos. Y eso, a fin de cuentas, es lo que más duele.

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