MARIELA RIZZO Y GABRIELA PARRA: DOS HISTORIAS UNIDAS POR EL EMPRENDER


Mariela Rizzo y Gabriela Parra transformaron conocimientos, experiencias familiares y procesos de adaptación en dos proyectos que hoy forman parte del circuito emprendedor de la región. Una encontró en la manicura una fuente de trabajo y un espacio para enseñar; la otra llevó la costura a un universo de indumentaria, accesorios y muebles para muñecas.

Las dos emprendedoras compartieron sus historias en Mañanas de Ciudad, programa conducido por Carina Coria en Ciudad FM 90.5, dentro del espacio dedicado a artesanos y emprendedores vinculados con el Paseo del Arte de Rivadavia.

Mariela Rizzo llegó desde Venezuela a Rivadavia en 2019 junto con sus hijos. La presencia de familiares en el departamento fue determinante para elegir ese destino y comenzar una nueva etapa lejos de su país.

Aunque es licenciada en Educación Integral, no se encuentra ejerciendo actualmente esa profesión. Su vínculo con la manicura comenzó durante sus años universitarios y se convirtió, con el paso del tiempo, en un oficio que lleva desarrollando aproximadamente 18 años.

Al instalarse en Mendoza, Rizzo decidió volver a apostar por ese conocimiento. La necesidad de reconstruir su vida fuera de su zona de confort la llevó a adquirir materiales, generar una clientela y participar en ferias y festivales.

“No fue fácil. Para nadie es fácil empezar, pero tener un emprendimiento es ponerle amor y ponerle ganas”, expresó.

Desde 2021 participa en diferentes encuentros de emprendedores de Rivadavia, Junín, Santa Rosa y otros puntos de Mendoza. Su actividad combina la prestación de servicios de manicura, la elaboración de uñas reutilizables y la formación de nuevas trabajadoras.

Rizzo es también tallerista de la Municipalidad de Rivadavia. Desde ese espacio enseña técnicas de diseño, preparación y cuidado de las uñas, pero remarca especialmente la necesidad de trabajar con responsabilidad.

La emprendedora advirtió que la manicura no consiste simplemente en observar un video y comenzar a aplicar productos. Consideró fundamental conocer la estructura de la uña natural, identificar cuándo puede realizarse un procedimiento y evitar prácticas que provoquen dolor, sangrado, debilitamiento o infecciones.

“No es ir a ver un video y decir: ‘Mirá, yo hago uñas’. Hay que prepararse y saber cuándo se puede trabajar”, explicó.

Entre los servicios disponibles mencionó el esmaltado sobre la uña natural, las técnicas de refuerzo, el soft gel y las uñas esculpidas con diferentes materiales. Cada opción responde a las necesidades, preferencias y disponibilidad de tiempo de la clienta.

También elabora uñas press on, que pueden colocarse, retirarse, guardarse y volver a utilizarse. Esa alternativa se convirtió en uno de los productos más buscados porque permite llevar un diseño preparado y usarlo en momentos determinados.

Las opciones personalizadas ocupan un lugar importante en su trabajo. Las clientas pueden enviar diseños de referencia y Rizzo intenta reproducirlos de acuerdo con sus gustos. La emprendedora entrega encargos en diferentes puntos de Rivadavia, Junín y San Martín, según lo expresado durante la entrevista.

“Trato de ser lo más responsable posible porque yo vivo de esto”, afirmó.

Gabriela Parra, por su parte, es la creadora de El Taller de Gaby, una propuesta especializada en ropa, calzado, carteras, accesorios y pequeños muebles para muñecas, especialmente Barbie y Ken.

Su historia comenzó en Río Negro, donde aprendió costura junto con su madre, una modista de oficio. Durante su infancia ya disfrutaba confeccionando ropa para muñecas, aunque en aquel momento esa actividad era considerada una distracción frente al aprendizaje de prendas para personas.

Después de casarse y trasladarse a Mendoza en 2011, Parra continuó trabajando como modista. La necesidad de ocupar su tiempo y construir una actividad propia la llevó a acercarse a programas de desarrollo económico y a las ferias regionales.

Sus primeros productos fueron artículos para el hogar, como caminos de mesa, fundas para almohadones, agarraderas y cortinas. Sin embargo, la respuesta del público cambió cuando comenzó a presentar ropa para muñecas en una propuesta vinculada con el Día de la Niñez.

La indumentaria en miniatura despertó rápidamente el interés de niñas, madres y coleccionistas. A partir de esa reacción, Gabriela orientó su emprendimiento hacia ese universo creativo.

“Empecé con la ropa para muñecas; después agregué zapatitos, carteras y accesorios”, relató.

Con la colaboración de su esposo, que trabaja como tapicero, también incorporó pequeños muebles de madera y juegos de sillones adaptados a la escala de las muñecas.

Cada conjunto requiere planificación, selección de telas, corte, costura y armado. Algunos diseños incluyen materiales sublimados, prendas tejidas, zapatos, carteras y otros detalles realizados por etapas.

Parra explicó que trabajar en miniatura no significa que el proceso sea más rápido. Por el contrario, las dimensiones reducidas aumentan la dificultad y exigen precisión.

“Cuanto más chico es el trabajo, más complicado resulta”, señaló.

La variedad de diseños comprende vestidos de gala, conjuntos deportivos, ropa urbana, prendas de diferentes profesiones, uniformes y pedidos temáticos. También confeccionó camisetas inspiradas en el fútbol y modelos vinculados con personajes que atraen al público infantil.

La emprendedora guarda fotografías de sus producciones para conservar un registro, pero aseguró que las características artesanales hacen que ninguna prenda sea exactamente igual a otra.

“Nunca sale igual un vestido de novia; eso es lo que tiene la artesanía”, afirmó.

Una parte importante de los materiales surge de retazos propios y de aportes realizados por su madre, amigas y colegas modistas. Las pequeñas dimensiones permiten aprovechar telas que ya no serían suficientes para fabricar indumentaria convencional.

La actividad también le exige interpretar cambios en los gustos infantiles. Gabriela observó que muchas niñas dejaron de buscar únicamente vestidos de princesa y comenzaron a elegir conjuntos urbanos, deportivos y prendas similares a las que utilizan en su vida cotidiana.

Según explicó, las muñecas funcionan como un reflejo de quienes juegan con ellas. Las nuevas tendencias incluyen calzas, buzos, camperas, botas y conjuntos modernos, además de pedidos especiales para fiestas temáticas.

Entre las solicitudes más particulares recordó un traje inspirado en un presentador de circo. El conjunto incluía galera, saco y diferentes detalles que demandaron materiales especiales y un trabajo más complejo.

Ambas emprendedoras coincidieron en que las ferias cumplen un papel central para mostrar sus productos, establecer contactos y construir una clientela. El Paseo del Arte de la Plaza Departamental de Rivadavia es uno de sus principales espacios de encuentro con el público durante los sábados.

También destacaron el acompañamiento de las áreas municipales que coordinan y facilitan su participación en eventos. Ese respaldo funciona como una herramienta de contención y promoción para quienes necesitan generar ingresos a partir de sus producciones.

La entrevista abordó además la dimensión personal que existe detrás de cada emprendimiento. En el caso de Mariela, la actividad representó una forma de reconstruir su camino laboral después de emigrar. Para Gabriela, significó recuperar un interés de la infancia y convertir la enseñanza de su madre en una propuesta original.

Los dos proyectos muestran que emprender no se limita a vender un producto. También implica aprender, capacitarse, adaptarse a las nuevas demandas, cuidar la calidad y construir una relación de confianza con cada cliente.

La conversación completa con Mariela Rizzo y Gabriela Parra en Mañanas de Ciudad permite conocer el trabajo que existe detrás de cada diseño y las decisiones personales que convirtieron dos oficios en auténticos proyectos de vida.

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