La reconocida artista plástica mendocina Mariela Jofré, más conocida en el ámbito cultural como “Mila”, visitó el programa La Brújula y compartió una charla profunda sobre su trayectoria, su método de trabajo y su mirada sobre el arte como herramienta para sanar emociones.
Con la simpatía y naturalidad que la caracterizan, Mila relató cómo su vínculo con el arte nació en una familia de músicos. “Mi papá tenía su banda, mis hermanos tocan todos los instrumentos y yo empecé con piano a los cinco años. Pero un día le dije a mi papá: no quiero seguir con piano, quiero estudiar arte”, recordó. Desde entonces, comenzó a formarse en artes visuales con docentes de renombre en la Escuela Provincial de Bellas Artes.
Hoy, su sello distintivo está en la experimentación con materiales no convencionales, como el vino y el café, con los que crea obras de una sensibilidad única. “Pinto con vino Malbec, también con café de especialidad. En casa somos todos fanáticos del café, y con mi hija, que es barista, damos seminarios de acuarelas con café. Ella explica el proceso del café, y yo enseño la técnica artística. Es un trabajo en conjunto”, explicó.
Mila destacó que detrás de cada innovación hay investigación y prueba constante. “No es solo pintar con algo distinto. Hay que estudiar mucho cómo reaccionan los materiales, cómo se comportan con el tiempo. Por ejemplo, el vino se oxida y cambia de color si no está protegido con vidrio. Todo eso lo aprendés con la experiencia.”
Además de su labor artística, la creadora también se desempeña como arteterapista, una disciplina que combina expresión artística y salud emocional. “El arte y la terapia son un puente para sanar. Nos enseñaron a reprimir emociones, a no llorar o no enojarnos. Pero somos seres humanos, no máquinas. Las emociones no son buenas ni malas, vienen a enseñarnos algo”, expresó con convicción.
Desde su experiencia en talleres y seminarios, observa el impacto positivo del arte en sus alumnos y pacientes: “A través de la pintura, el collage o el dibujo, muchas personas logran sacar lo que no pueden decir con palabras. Tengo adolescentes que superan situaciones difíciles y mujeres que atraviesan depresiones. El arte les da herramientas para sentirse mejor.”
Consultada sobre la realidad social y los casos de violencia de género que conmueven al país, Mila reflexionó:
“Como mujer y madre de tres hijas y un hijo, me duele mucho lo que vivimos. Todos los extremos son malos. Mi aporte es enseñarles valores, respeto y equilibrio. Que no le hagas a otro lo que no querés que te hagan a vos.”
Durante la entrevista, mostró parte de su producción reciente: retratos realizados con lapicera, obras en vino y café, y una serie sobre miradas trabajada con tinta. Cada pieza, explicó, tiene algo de su historia y su sentir. “Dibujo muchas mujeres porque pongo mucho de mí en cada obra”, afirmó.
El encuentro cerró con aplausos y mensajes de afecto del público, que siguió la charla por redes y streaming. Entre risas y emoción, el equipo de La Brújula despidió a una artista que, más allá de su talento, deja un mensaje de sensibilidad, equilibrio y esperanza:
“El arte no solo se mira: se siente, se vive y también cura.”











































