La posible quita de beneficios vinculados a la zona fría encendió la preocupación en distintos sectores de Mendoza, especialmente en aquellos comercios que dependen del gas para trabajar todos los días. Entre ellos, las panaderías aparecen como uno de los rubros más sensibles, debido al uso constante de hornos industriales y al aumento del consumo durante los meses de bajas temperaturas.
En el programa Mañanas de Ciudad, emitido por Ciudad FM 90.5 y conducido por Carina Coria y Juan Quiroga, se conoció el testimonio de Lucas Tejada, panadero de Buen Orden, en el departamento de San Martín, quien explicó cómo podría afectar esta medida al funcionamiento diario de su comercio.
El tema surgió luego de que la Cámara de Diputados de la Nación aprobara con media sanción el proyecto de reforma de la ley de zona fría, impulsado por el Gobierno nacional. Según se explicó durante el programa, la iniciativa obtuvo 132 votos a favor, 105 en contra y 4 abstenciones, y ahora deberá ser tratada en el Senado. La modificación reduciría el alcance geográfico del beneficio y concentraría el subsidio principalmente en zonas consideradas de frío extremo, como Patagonia, Malargüe y parte de La Puna.
En ese contexto, Tejada advirtió que el impacto para las panaderías puede ser considerable. “De entrada yo creo que va a repercutir mucho”, señaló al referirse al consumo de gas que requiere su actividad. El comerciante explicó que trabaja con hornos grandes, de alto consumo, y que la demanda energética se vuelve más compleja durante el invierno, cuando también aumenta el uso residencial de calefactores.
Según relató, en su panadería cuentan con dos hornos que comienzan a funcionar desde las seis de la mañana. “Nosotros arrancamos a las seis. A las seis prendemos los hornos”, explicó. Además, precisó que las temperaturas de cocción oscilan entre los 250 y los 280 grados, dependiendo del tipo de mercadería.
Uno de los puntos más preocupantes para el sector es que, ante un posible incremento del costo del gas, los panaderos deberán modificar su forma de producción. Tejada señaló que una de las estrategias será acumular mercadería para cocinar por tandas y reducir el tiempo de uso de los hornos.
“No nos va a quedar otra que juntar mercadería e ir cocinando solamente por tanda”, indicó. Sin embargo, aclaró que esta alternativa también genera dificultades, ya que no todos los productos requieren la misma temperatura ni el mismo tiempo de cocción. “Va a variar mucho porque hay mucha mercadería que se cocina a diferentes temperaturas”, sostuvo.
El panadero también se refirió a la situación actual de las ventas. Explicó que el invierno suele ser considerado temporada alta para las panaderías, ya que aumenta el consumo de productos calientes y recién elaborados. Por eso, intentan coordinar la producción para tener mercadería caliente en momentos clave del día, como el mediodía, la tarde y la noche.
Sin embargo, ese mayor movimiento comercial convive con el aumento de costos. Tejada señaló que recientemente debieron retocar precios por el incremento de la harina, aunque aseguró que buscan mantener un equilibrio entre precio, consumo y calidad.
“Cada vez cuesta más, porque si nosotros queremos mantener la calidad, eso mantiene otro tipo de costo”, expresó. También indicó que, frente a la situación económica, intentan ser conscientes con sus clientes y resignar parte de la ganancia para no trasladar todo el impacto al mostrador. “Tratamos de mantener la calidad”, afirmó.
Uno de los datos más gráficos de la entrevista apareció cuando habló del comportamiento de los consumidores. Según Tejada, muchas personas ya no compran pan por kilo, sino por un monto fijo. “La gente sigue comprando los mil pesos de pan desde principio de año”, señaló. Eso significa que, a medida que aumentan los precios, la cantidad de producto que se lleva el cliente es menor.
“Cada vez menos cantidad de pan en la bolsa”, resumió el panadero, marcando una realidad que atraviesa no solo al comercio, sino también al bolsillo de las familias.
Desde Mañanas de Ciudad se remarcó que el debate por la zona fría todavía debe continuar en el Senado, pero ya genera preocupación en Mendoza. Mientras desde el Gobierno nacional se sostiene que el objetivo es reducir el gasto fiscal y corregir una expansión del subsidio, sectores afectados advierten que la medida podría generar aumentos importantes en las facturas de gas, especialmente durante una de las épocas de mayor consumo del año.
El testimonio de Lucas Tejada refleja una preocupación concreta: si el beneficio se elimina o se reduce, el impacto no solo llegará a los hogares, sino también a comercios que dependen del gas como insumo central para producir. En el caso de las panaderías, el desafío será sostener la calidad, reorganizar la elaboración y evitar que los mayores costos terminen golpeando aún más a los consumidores.
https://youtu.be/G23kU6O2WOU










































