En el marco de Noviembre Azul, mes dedicado a la concientización sobre la salud masculina, el urólogo Dr. Gerónimo Ochoa dialogó con Antes de Ver el Sol sobre la importancia de los controles anuales y la detección temprana del cáncer de próstata, una enfermedad que afecta a uno de cada nueve hombres en el mundo.
“Noviembre es un mes movido para nosotros, se habla de concientización y de desmitificar los controles urológicos”, expresó Ochoa, quien desde hace cinco años ejerce su especialidad en la zona Este de Mendoza.
El médico señaló que el principal obstáculo sigue siendo el miedo y el pudor: “Somos reacios a ir al médico, y más todavía al urólogo. Existen muchos tabúes en torno al tacto rectal, pero es solo una herramienta complementaria. El diagnóstico comienza con un simple análisis de sangre”, explicó.
Ese estudio mide el antígeno prostático específico (PSA), un marcador que permite detectar alteraciones en la próstata. Si el valor resulta elevado, el profesional evalúa otros estudios —como el PSA libre, la resonancia o, en algunos casos, la biopsia— para confirmar o descartar la presencia de cáncer.
“Después de los 50 años todos los hombres deben hacerse un control urológico anual, y si hay antecedentes familiares, a partir de los 40”, remarcó el especialista.
El cáncer de próstata es el más frecuente en hombres y la segunda causa de muerte oncológica después del cáncer de pulmón, pero detectado a tiempo tiene un alto porcentaje de curación. “Hoy la medicina ha avanzado tanto que podemos diagnosticar precozmente y aplicar tratamientos muy efectivos”, sostuvo Ochoa.
Sobre los síntomas, advirtió que suele ser una enfermedad silenciosa: “El paciente puede no sentir nada, pero hay señales de alarma como la alteración en el chorro urinario, levantarse varias veces por la noche o la sensación de vaciado incompleto”.
El profesional también subrayó la importancia del acompañamiento emocional y familiar:
“Siempre les pido a mis pacientes que no vengan solos. El entorno cumple un rol clave en el tratamiento y en la recuperación”.
Consultado sobre las terapias disponibles, explicó que los tratamientos van desde la cirugía y la radioterapia hasta bloqueos hormonales o vigilancia activa en los casos leves. “Detectado a tiempo, el cáncer de próstata se puede curar y el paciente puede llevar una vida normal”, afirmó.
Además, destacó que la conciencia está cambiando: “Cada vez más hombres jóvenes, incluso de 30 años, se acercan para realizarse controles. Eso es un gran avance cultural”.
Finalmente, Ochoa dejó un mensaje claro a quienes aún postergan su visita al urólogo:
“Romper el miedo salva vidas. En dos simples consultas podés quedarte tranquilo y cuidar tu salud y la de tu familia”.











































