El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la cancelación de una segunda ofensiva militar contra Venezuela, decisión que vinculó directamente con lo que definió como una “cooperación significativa” del gobierno interino venezolano y la liberación de presos políticos.
La comunicación fue realizada a través de Truth Social, donde el mandatario destacó que el gesto del país caribeño representó un avance clave hacia una mayor estabilidad. Trump aseguró que la liberación de un importante número de detenidos políticos fue determinante para frenar una nueva ola de ataques que, según reveló, ya había sido previamente planificada.
En su mensaje también subrayó que Washington y Caracas mantienen actualmente una relación de trabajo enfocada especialmente en la reconstrucción del sector energético venezolano. En ese marco, afirmó que existen negociaciones e intereses relacionados con inversiones de hasta 100.000 millones de dólares para reactivar la infraestructura petrolera y gasífera del país sudamericano.
No obstante, aclaró que, pese a suspender la segunda ofensiva, la presencia naval estadounidense permanecerá en la zona “por razones de seguridad”.
El anuncio coincidió con reuniones en la Casa Blanca entre Trump y ejecutivos de grandes compañías petroleras estadounidenses, a quienes busca sumar al proceso de inversión en Venezuela. Sin embargo, dentro del sector energético persisten dudas sobre la viabilidad de compromisos financieros de tal magnitud ante las condiciones políticas, económicas e institucionales del país caribeño.
La decisión representa un cambio en el tono de confrontación que había marcado los últimos meses y abre una etapa en la que la estrategia de Estados Unidos aparece más orientada hacia acuerdos políticos y cooperación energética que a la escalada militar.











































