En un contexto de desregulación histórica para la vitivinicultura argentina, las provincias de Mendoza y San Juan solicitaron formalmente al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) que continúe realizando el tradicional pronóstico de cosecha para la vendimia 2026. La nota fue enviada al presidente del organismo, Carlos Tizio, y su respuesta fue positiva, aunque aún resta definir si el relevamiento abarcará únicamente a Cuyo o si se extenderá a todo el país.

La iniciativa surgió luego de que el INV evaluara la posibilidad de discontinuar la estimación del volumen de uva, en línea con las políticas impulsadas por el Ministerio de Desregulación a cargo de Federico Sturzenegger, que apuntan a limitar los controles a la comercialización del vino y reducir los vinculados a la producción. Sin embargo, la intervención de los gobiernos provinciales habría revertido esa intención.

Desde el sector empresarial confirmaron el giro en la decisión. Sergio Villanueva, representante de la Unión Vitivinícola Argentina, sostuvo que finalmente el relevamiento se realizará, y señaló que los primeros registros del sistema cooperativo indican cifras similares a las del año pasado.

El pedido fue encabezado por el ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, quien remarcó la importancia de contar con estadísticas oficiales. En la misma línea, el director de Agricultura, Alfredo Draque, afirmó que los datos de pronóstico son una herramienta clave para la planificación del sector, y confirmó que técnicos provinciales y cooperativas ya están trabajando en la recopilación de información.

En cuanto a las primeras proyecciones, los “bocas de urna” estiman que la cosecha podría ser entre un 5% y un 10% menor que la de 2025, que rondó los 19 millones de quintales y estuvo fuertemente afectada por la ola de calor, el granizo y la polilla de la vid. Aunque este año el impacto de la lobesia botrana no sería determinante, las recientes lluvias, el granizo del 6 de enero y el estado sanitario de algunos viñedos abandonados generan preocupación por posibles problemas de podredumbre.

Las primeras cifras oficiales del pronóstico se conocerán hacia la segunda quincena de enero. Será información clave para una vendimia que se anticipa desafiante y que comenzará con la cosecha de uvas blancas para bases de espumantes hacia finales de mes.

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