En el Día del Radioaficionado, se celebra a aquellos que dedican su vida a unir al mundo a través de las ondas radiales. Y este año, en Mañanas de Ciudad, Carina Coria entrevistó a un rivadaviense que logró lo imposible: Diego Lizárraga (38 años), quien hizo historia en la radiodifusión argentina. Profesor de Educación Física, amante de la naturaleza y de la radioafición, Diego conquistó no solo la altura física de los Andes, sino también el reto de la conexión humana desde lo más alto del continente.

Un Sueño en lo Más Alto
El camino de Diego como radioaficionado comenzó en la montaña, combinando su pasión por la naturaleza con la radio. En la entrevista, Diego contó cómo, en sus primeras aventuras en el Aconcagua, el uso de la radio le permitió comunicarse en situaciones de emergencia. Así nació su amor por este hobby que, con el tiempo, lo llevaría a ser parte del programa SOTA (Summits on the Air), una actividad internacional que reta a los radioaficionados a transmitir desde las cumbres más altas del mundo.

«Siempre fue un sueño para mí poder transmitir desde las alturas», compartió Diego emocionado. Y vaya si lo logró. Ya había batido dos récords anteriores transmitiendo desde grandes alturas, pero había un objetivo mayor: el Aconcagua, el «techo de América» con sus imponentes 6.962 metros sobre el nivel del mar.

La Hazaña del Aconcagua: Unión de Cuerpos y Ondas
El 10 de enero de 2022, Diego Lizárraga se convirtió en el primer radioaficionado en transmitir desde la cima del Aconcagua usando la banda de alta frecuencia (HF). Este logro fue único dentro del programa SOTA, ya que las transmisiones anteriores habían sido realizadas en VHF, que tiene un alcance menor. La hazaña requirió un gran esfuerzo físico y técnico: llevar más baterías, antenas más grandes y equipos más complejos.

«Fue un momento increíble. Allí, en la cumbre, con el equipo armado, hice contactos radiales que parecían imposibles. Por un momento, sentí que había unido a la humanidad desde lo más alto de América», comentó con orgullo. Este logro no solo lo puso en el mapa mundial de la radioafición, sino que también lo llenó de orgullo como argentino y mendocino, portando la bandera de su tierra.

La Magia de la Radio: Unir Distancias y Personas
Lo que hace especial la radioafición para Diego es su capacidad de unir personas, sin importar nacionalidades ni fronteras. «La radio afición es la primera red social que existió, y aún hoy perdura en el tiempo», dijo con una sonrisa. A lo largo de los años, ha logrado comunicar con gente de todo el mundo, incluso en lugares tan lejanos como Japón, un verdadero desafío técnico en el mundo de la radio.

«Me propuse comunicarme con Japón. Me levantaba todos los días a las 6 de la mañana, justo cuando aquí amanecía y allá se ponía el sol. Fue un reto difícil, pero lo logré. ¡Hablar con un japonés desde Mendoza a través de la radio fue increíble!», relató emocionado.

La Radio Afición Como Herramienta de Emergencia y Vida
Más allá de los récords y las conexiones lejanas, Diego destacó cómo la radio ha sido una herramienta vital en situaciones de emergencia. Desde problemas en la montaña hasta personas extraviadas en la Cordillera del Plata, la radio siempre ha estado allí para tender un puente de comunicación en momentos críticos.

«He asistido a personas desde mi casa, conectándolos con guardaparques o la patrulla de rescate. La radio salva vidas, y en caso de catástrofes, será el único medio que siga funcionando cuando todo lo demás falle», explicó. Este aspecto de la radioafición es lo que más lo apasiona y lo motiva a seguir.

Inspirando a Nuevas Generaciones
Diego también aprovechó la entrevista para invitar a jóvenes a unirse a esta apasionante actividad. El Radio Club 18 de Abril en Rivadavia, al que pertenece, es uno de los lugares donde se forman nuevos radioaficionados. «Cada vez más jóvenes se suman, atraídos por la tecnología y la posibilidad de crear sus propias antenas y equipos. La radio es infinita, siempre hay algo nuevo que aprender», aseguró.

También destacó que no hay límites de edad para iniciarse en esta actividad, mencionando el caso de un niño de 9 años que ya tiene su licencia de radioaficionado. «La radioafición ofrece infinitas posibilidades, desde transmitir desde una plaza hasta comunicarse con la Estación Espacial Internacional o hacer rebotar señales en la Luna. ¡Es increíble todo lo que se puede hacer!», finalizó.

Con historias como la de Diego Lizárraga, la radioafición en Argentina sigue viva y vigente, inspirando a nuevas generaciones a seguir explorando y conectando al mundo desde las alturas, las cumbres… y el corazón.

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