En una interesante entrevista en Antes de ver el Sol, Nicolás González Perejamo, director de la Consultora Democrática de Mendoza, presentó los resultados de un estudio reciente que explora la autopercepción de salud de los mendocinos. Este trabajo, realizado entre el 7 y el 11 de octubre de 2024, incluyó 730 entrevistas presenciales en el norte de la provincia, representando a más de 1.2 millones de personas.

El concepto de autopercepción refiere a cómo las personas creen estar en términos de salud, más allá de datos médicos oficiales. González explicó que la percepción es subjetiva, basada en cómo cada individuo siente y evalúa su estado físico, emocional y mental. Sorprendentemente, los jóvenes entre 16 y 30 años son los que más importancia le dan a la alimentación saludable (98%), lo que marca un cambio de paradigma en relación a generaciones anteriores.

Sin embargo, en la escala de prioridades de los mendocinos, temas como el bienestar emocional y el descanso apropiado también ocupan un lugar importante. Aun así, solo el 40% de los mendocinos le presta atención a los chequeos médicos anuales y apenas un 20% valora la actividad física regular. Esto refleja cómo el contexto económico y social afecta la capacidad de priorizar el cuidado de la salud.

González subrayó que el tiempo es el recurso más valioso para la salud, y en un país como Argentina, donde más del 50% de la población vive en situación de pobreza, dedicar tiempo a la recreación y el cuidado físico es un desafío. A pesar de ello, el estudio mostró que las mujeres mendocinas son quienes más atención le dan al descanso y a la alimentación en comparación con los hombres.

En cuanto a la situación emocional de los mendocinos, González mencionó que la angustia y el estrés son sentimientos comunes, agravados por la situación económica actual. A pesar del esfuerzo, muchos no logran cubrir todas sus necesidades, lo que genera una sensación de vulnerabilidad.

Finalmente, la encuesta también revela que la alimentación saludable sigue siendo un «privilegio de clase». Quienes tienen mayor formación académica son los que más valoran una dieta balanceada, mientras que en sectores más vulnerables, este aspecto queda relegado. Esto pone de relieve las desigualdades que aún persisten en términos de bienestar y acceso a una vida saludable.

Es claro que la salud en Mendoza es un tema complejo, donde factores económicos, sociales y culturales juegan un rol crucial. Este estudio, más allá de presentar números, invita a la reflexión sobre cómo nos cuidamos y qué cambios podemos hacer como sociedad para mejorar nuestro bienestar.

 

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