En el programa «Antes de ver el sol», conducido por Hugo Lombardi, se abordó un tema clave para el futuro impositivo del país: el nuevo Régimen Simplificado de Ganancias, conocido también como “Plan Dólar Colchón”. La entrevista con Juan Pazo, director ejecutivo de la Agencia Federal Arca, dejó definiciones contundentes sobre el sistema tributario actual y la necesidad de una transformación estructural en la relación entre el Estado y los contribuyentes.
Pazo comenzó con una afirmación inquietante pero realista: “Cuarenta y siete millones de argentinos somos evasores”, remarcando que el nuevo esquema busca dejar de lado la lógica persecutoria para apostar a la formalización voluntaria. “Vamos a darle la oportunidad a los contribuyentes de subsanar cualquier problema impositivo pagando, y no siendo perseguidos penalmente”, expresó.
Uno de los puntos centrales del nuevo régimen es el aumento de los umbrales por los cuales una evasión tributaria puede derivar en una causa penal. Hasta ahora, con apenas un millón y medio de pesos en juego, se podía iniciar un proceso judicial. Con la reforma, ese piso se eleva a cien millones de pesos, y en algunos casos hasta mil millones. De las más de 7.000 causas penales económicas activas, solo quedarían alrededor de 200, las más graves.
“El objetivo es que el ciudadano común pueda formalizar su economía y acceder a beneficios concretos como un crédito hipotecario. Antes te comprabas unas zapatillas en 24 cuotas, pero tenías que pagar una casa al contado”, ilustró Passo, apuntando a la paradoja del sistema financiero informal.
Aclaró, además, que ninguno de los controles de los delitos graves se elimina. “La Unidad de Información Financiera (UIF) seguirá previniendo el lavado, el Banco Central cuidará el sistema financiero y la justicia penal deberá perseguir los delitos graves. Pero no todos son narcos ni corruptos, hay que dejar de meter a todos en la misma bolsa”, subrayó.
En cuanto a las críticas que anticipan una supuesta puerta abierta a la impunidad, Pazo fue categórico: “Los estándares internacionales recomiendan que los fondos estén bancarizados y registrados. Las causas de corrupción, terrorismo o narcotráfico rara vez se resuelven encontrando billetes enterrados. Lo que se encuentra son bienes registrables: casas, autos, campos, cuentas bancarias. Lo demás es mito”.
La propuesta busca modificar el ADN del sistema: que pagar impuestos no sea una carga, sino una oportunidad. “Queremos que el que paga tenga beneficios. Que el que trabaja en blanco tenga un crédito. Que el que factura pueda crecer”.
Con esta reforma, Mendoza se suma al nuevo paradigma fiscal que ya genera debate en todo el país: más inclusión, menos persecución.











































