En una transmisión especial de Esto Es Rivadavia, realizada en vivo desde la peatonal, en el local de Entre Dos Café, se llevó adelante un emotivo homenaje a Francisco “Camote” Simón, más conocido por todos como el Camote Simón, figura entrañable del paisaje cotidiano rivadaviense. Su hijo menor, Jorgito Simón, participó del programa para recordar la vida, el trabajo y el legado de su padre, un personaje profundamente querido por su alegría, su generosidad y su presencia permanente en los espacios públicos del departamento.
Los conductores destacaron que la memoria de Camote “forma parte de la identidad cultural del pueblo”, y que su figura continúa viva mientras existan quienes lo recuerden. Jorgito, entre humor y emoción, reconstruyó pasajes íntimos y cotidianos de ese hombre al que todos conocieron vendiendo copos, golosinas o mandarinas, siempre con una sonrisa y un alma “a prueba de balas”.
Durante la charla, el hijo recordó que Francisco Simón hubiera cumplido 92 años el pasado 24 de noviembre, y que falleció en 2005, cuando él tenía 24. Al evocar el carácter de su padre, aseguró que Camote era “tal cual se lo veía en la plaza”, un hombre noble, cercano y profundamente querido por la comunidad. Compartió anécdotas sobre su trabajo en los festivales, en el polideportivo y en diferentes peñas, relatando incluso situaciones donde su padre enfrentaba dificultades mientras vendía mandarinas junto a sus hijos y su hermano Andrés.
El homenaje se completó con la participación del escritor Rubén Chávez Canciani, quien leyó una poesía de su libro Son cosas de mi pueblo, dedicada especialmente a don Camote. Sus palabras repasaron la figura del vendedor incansable, hombre de humildad profunda, sonrisa permanente y entrega absoluta para con los niños y el pueblo que lo adoptó como símbolo.
La lectura de Chávez conmovió a los presentes y reforzó la idea de que Camote Simón representa una parte esencial de la memoria afectiva de Rivadavia: un personaje popular cuya ausencia aún “lastima pecho adentro”, pero cuyo recuerdo sigue cada vez que su nombre vuelve a mencionarse.
El programa cerró con agradecimientos a la familia Simón, a quienes mantienen viva su historia y continúan compartiendo la ternura y la picardía de aquel hombre que, como aseguró el escritor, “nunca se irá, porque es pueblo y sentimiento”.









































