En una nueva edición de Esto es Rivadavia, transmitido en vivo desde la peatonal frente a Entre Dos Café, María Gómez —presidenta del Club Independiente de La Reducción— expuso la realidad del histórico club que hoy intenta sostener su crecimiento “a pulmón”, con la comunidad como principal sostén económico y humano. La acompañó Araceli Paz, vocal de la comisión directiva.

Gómez explicó que hace siete meses asumió la nueva comisión y que desde entonces trabajan para reorganizar el club y ampliar las actividades deportivas. Actualmente cuentan con cuatro divisiones de inferiores, alrededor de setenta niños, reserva femenino, primera y el grupo de “mamis +30”. Además, participan veteranos +40 y +50 en la Liga Amateur, mientras se preparan para competir en el Torneo Vendimia en sub 5, sub 7 y sub 9.

También destacó la importancia de la actividad de bochas para los adultos mayores de la zona, quienes organizan torneos y almuerzos que ayudan a sostener el funcionamiento general del club.

Consultada sobre los recursos, Gómez advirtió que la situación económica es delicada. Señaló que cuentan con una cuota social mínima de $2.000 y unos 120 socios que colaboran, pero que no alcanza para cubrir los gastos de competencia. Cada jugador debe pagar su propia planilla, que cuesta $4.000 por fin de semana. A eso se suma el costo del transporte, un punto especialmente crítico para la institución por la falta de movilidad propia.

En ese sentido, la presidenta subrayó el compromiso de los jugadores: “podrían estar en clubes con más comodidades, pero eligen quedarse y apoyar”. Contó además que la comunidad participa activamente en rifas, bingos y eventos. El próximo será un gran bingo por los 76 años del club, con premios donados por vecinos de la zona.

Mirando al futuro, Gómez adelantó que trabajan junto a la Municipalidad para obtener el título supletorio del terreno, ya que la donación original “fue de palabra” y el club no puede acceder a subsidios para infraestructura sin esa documentación. También esperan volver a realizar el festival Entre Tonadas y Sopaipillas, una tradición local que reúne a múltiples instituciones.

La comisión destacó el rol fundamental de los profesores, la mayoría vecinos de la zona que colaboran ad honorem, y convocó a la comunidad a sumarse, ya sea como jugadores, socios o acompañando las actividades.

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