Entre colores, madera, creatividad y muchas horas de trabajo artesanal, dos jóvenes de Rivadavia encontraron la manera de convertir una pasión en un proyecto de vida. Desde juegos didácticos hasta piezas únicas hechas a mano, «Tus Chucherías» crece con una idea clara: volver a conectar a chicos y grandes con el juego y la creatividad.

Durante una entrevista en el programa Mañanas de Ciudad de Ciudad FM 90.5, Melina Morales y Matías Lorca compartieron la historia detrás de su emprendimiento, un proyecto nacido desde la reinvención, el esfuerzo y el deseo de seguir estudiando mientras construyen su propio futuro.

Según contaron, los primeros pasos no estuvieron vinculados a los juegos didácticos sino a cuadros decorativos y trabajos de pirograbado. Sin embargo, la necesidad de adaptarse al mercado y encontrar nuevas oportunidades los llevó a explorar otros caminos.

«Fue una reinvención», explicó Matías. La oportunidad apareció casi de manera casual cuando realizaron un ludo personalizado que rápidamente encontró compradores y despertó el interés de otras familias.

Ese primer juego marcó el inicio de un nuevo rumbo.

Desde entonces comenzaron a desarrollar juegos de ingenio, rompecabezas, tangram, juegos Montessori, ajedreces artesanales y productos personalizados para niños, escuelas y adultos.

Lejos de limitarse al público infantil, descubrieron que muchos adultos también buscan alternativas diferentes para compartir tiempo lejos de las pantallas.

«Hay clientes que vuelven y nos dicen que ya tienen varios juegos nuestros y quieren uno nuevo», relató Melina durante la charla con Carina Coria.

Uno de los productos que más llama la atención es el ajedrez artesanal realizado completamente a mano por Matías, quien dedica entre cuatro y cinco horas a tallar cada pieza individualmente.

El trabajo requiere paciencia, precisión y muchas pruebas hasta lograr el resultado esperado.

«Uno a veces no sabe de lo que es capaz hasta que se anima a intentarlo», señaló Matías al recordar cómo surgió el desafío de crear un ajedrez completamente artesanal.

Por su parte, Melina aporta el diseño, los colores y la identidad visual de cada producto. Ambos estudian el profesorado de Artes Visuales y aplican en sus trabajos conceptos relacionados con la teoría del color, las combinaciones y las tendencias estéticas.

«Vamos incorporando colores de moda y buscando contrastes que llamen la atención», explicó.

El emprendimiento también trabaja junto a jardines maternales y establecimientos educativos que solicitan juegos Montessori y materiales personalizados difíciles de conseguir en comercios tradicionales.

Cada producto es probado antes de salir a la venta.

«Todo está testeado. Lo probamos nosotros, nuestros amigos, sobrinos y familiares para asegurarnos de que funcione correctamente», comentaron.

La calidad y la seguridad son aspectos fundamentales para el proyecto, especialmente cuando se trata de productos destinados a niños pequeños.

Además del valor educativo, los emprendedores remarcaron que muchas familias buscan alternativas para reducir el tiempo frente a las pantallas y fomentar otros espacios de aprendizaje y entretenimiento.

«Muchos padres nos dicen que quieren mantener a sus hijos lejos de las pantallas y nuestros juegos les ayudan a lograrlo», afirmaron.

El emprendimiento también funciona como una herramienta para sostener sus estudios universitarios.

«Esto nos ayuda mucho a poder seguir estudiando», explicó Melina.

La combinación entre educación y trabajo independiente se convirtió en una forma de crecimiento personal y profesional.

Ambos destacaron además el apoyo de sus familias, quienes impulsaron el proyecto desde sus comienzos y colaboran permanentemente con la logística, los traslados y la organización.

También valoraron el acompañamiento del municipio y de los espacios destinados a emprendedores y artesanos del departamento.

La cooperación entre artesanos es otro de los pilares del proyecto.

«Trabajamos mucho con otros emprendedores y hacemos una especie de economía circular», explicaron.

Pensando en el futuro, ya imaginan nuevos desafíos como metegoles artesanales, mesas didácticas multifunción y juegos de mayor tamaño.

Antes de despedirse, dejaron un mensaje para quienes todavía dudan en dar el primer paso.

«Hay que confiar en lo que uno hace y en las propias manos. Muchas veces uno mismo se pone límites que los demás no ven», señalaron.

Con creatividad, esfuerzo y mucha dedicación, «Tus Chucherías» continúa creciendo desde Rivadavia, demostrando que detrás de cada juego también puede existir una historia de estudio, perseverancia y sueños compartidos.

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