El aumento del costo de los combustibles volvió a impulsar las consultas para convertir vehículos a GNC en Mendoza. Guillermo Cenci explicó cuánto puede ahorrar un conductor, cómo elegir la capacidad adecuada y por qué resulta indispensable respetar los controles de seguridad.
El Gas Natural Comprimido recuperó protagonismo entre los automovilistas mendocinos que buscan reducir sus gastos cotidianos. En una entrevista realizada por el móvil de Mañanas de Ciudad, Guillermo Cenci, responsable de una empresa dedicada a la instalación y el control de equipos de GNC, aseguró que actualmente el ahorro frente al uso de combustibles líquidos puede ubicarse entre el 60 y el 65 por ciento.
Durante el programa conducido por Carina Coria, con la participación del móvil de Juan Quiroga, se indicó que en mayo de 2026 se habrían registrado 610 conversiones en Mendoza, frente a las 227 correspondientes al mismo mes de 2025. La comparación, según lo expresado durante la emisión, muestra un incremento considerable en el interés por esta alternativa.
Cenci confirmó que las consultas se concentran principalmente en el precio de los equipos nuevos, su autonomía y el beneficio económico que pueden ofrecer. “Es un ahorro promedio de un 60 por ciento”, sostuvo al analizar la diferencia que puede existir frente al consumo de nafta.
Sin embargo, aclaró que la elección no debería depender únicamente del precio inicial. Uno de los aspectos centrales es la capacidad del cilindro, ya que determina cuántos kilómetros puede recorrer el vehículo antes de regresar a una estación de servicio.
Según explicó, algunos clientes llegan al taller pensando que un cilindro pequeño será suficiente, pero esa decisión puede limitar considerablemente la autonomía. “El tubo de 30 equivale a ocho litros de nafta nada más”, detalló.
Frente a esa situación, recomendó analizar el uso habitual del vehículo antes de concretar la instalación. Para quienes recorren mayores distancias, señaló que puede resultar conveniente un cilindro de mayor capacidad o, en determinadas camionetas, la colocación de dos tubos debajo de la carrocería para conservar libre la caja de carga.
“Siempre aconsejo colocar un tubo de 60, que equivale a 17 litros de nafta, o uno de mayor capacidad para tener más autonomía”, afirmó. La configuración adecuada dependerá del modelo del vehículo y deberá ser evaluada por un establecimiento habilitado.
Cenci también rechazó la idea de que el GNC provoque necesariamente un peor funcionamiento del motor. Según señaló, la tecnología actual permite alcanzar un comportamiento muy similar al que ofrece la nafta, siempre que el equipo sea apropiado y la instalación se realice correctamente.
“Con los equipos modernos no hay diferencia con la nafta en el andar”, aseguró. Además, sostuvo que un motor alimentado con gas puede alcanzar una buena vida útil cuando recibe el mantenimiento correspondiente.
Para graficar el ahorro, mencionó su experiencia con una camioneta Ranger modelo 2019 equipada con GNC. Según su cálculo, puede recorrer aproximadamente 350 kilómetros con un gasto de entre 27.000 y 29.000 pesos. Presentó ese ejemplo como una referencia personal y no como una cifra aplicable a todos los vehículos, ya que el consumo depende del motor, la capacidad instalada, las condiciones de circulación y la forma de manejo.
Más allá del ahorro, el especialista dedicó buena parte de la entrevista a la seguridad. Advirtió que modificar una instalación en forma particular, cambiar cilindros fuera de un establecimiento autorizado o utilizar componentes cuya procedencia y estado no estén comprobados puede poner en riesgo tanto a los ocupantes del vehículo como a terceros.
“Juegan con la vida de su propia familia y de la familia de los demás”, advirtió al referirse a quienes reemplazan tubos sin efectuar los controles correspondientes. Remarcó que la revisión no constituye un trámite arbitrario, sino una instancia destinada a comprobar si el cilindro puede continuar recibiendo gas a presión.
Cenci sostuvo que un equipo instalado y controlado correctamente puede ser seguro. El problema aparece, según explicó, cuando se realizan modificaciones informales, se utilizan cilindros rechazados o se omiten las verificaciones obligatorias.
También señaló que los talleres especializados realizan renovaciones de obleas y repruebas de cilindros. La oblea permite acreditar que el vehículo se encuentra habilitado para cargar GNC, mientras que la revisión periódica busca determinar el estado del recipiente y de los elementos que forman parte del sistema.
La entrevista permitió diferenciar dos cuestiones que suelen confundirse: la renovación de la oblea y la revisión del cilindro. Durante el móvil se explicó que la documentación solicitada incluye la identificación del titular y del vehículo, mientras que la reprueba implica retirar el tubo y someterlo a controles específicos.
Otro de los puntos abordados fue el costo de la conversión. Durante Mañanas de Ciudad se indicó que los valores pueden ubicarse aproximadamente entre 1,5 y 2 millones de pesos, dependiendo de la capacidad del cilindro y de las características del equipo requerido. Al tratarse de una referencia mencionada durante el programa, el presupuesto definitivo deberá consultarse con un taller habilitado.
La actualidad del GNC combina así tres dimensiones: el ahorro que buscan los conductores, la autonomía necesaria para el uso cotidiano y el cumplimiento estricto de las normas de seguridad. Para Cenci, la conveniencia no puede evaluarse solamente por el precio de la instalación, sino también por la calidad de los componentes, el asesoramiento profesional y los controles posteriores.
La entrevista completa realizada por el móvil de Mañanas de Ciudad permite conocer las recomendaciones de Guillermo Cenci, los errores que deben evitarse y las claves para evaluar una conversión a GNC sin relegar la seguridad. El contenido puede verse en las plataformas digitales de Ciudad FM 90.5.