El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Mendoza, Roberto Irrera, dialogó con Hugo Lombardi en el programa Antes de ver el sol por Ciudad FM, donde explicó cómo será la actualización de índices de alquileres correspondiente al mes de noviembre y analizó el panorama actual del sector inmobiliario en la provincia.
Irrera aclaró que los contratos firmados hasta octubre de 2023 continúan bajo la Ley 27.551, con una duración de tres años y ajuste anual. “Este mes corresponde actualizar esos contratos, y podemos decirlo con algo de alivio, porque el año pasado a esta altura el aumento interanual era del 227%, mientras que ahora ronda el 42%”, señaló.
El dirigente destacó que, aunque el porcentaje sigue siendo elevado, la diferencia respecto al año anterior es notable y beneficia al bolsillo del inquilino. “Si hubiéramos seguido con la inflación del año pasado, directamente no se podrían pagar los alquileres. Hubiera habido más desalojos que pagos”, remarcó.
Sobre la vigencia de los contratos, Irrera explicó que los firmados hasta fines de 2023 seguirán rigiéndose por la ley anterior, mientras que los celebrados a partir del 1° de enero de 2024 —tras la promulgación del DNU 70/2023— quedan liberados: “Las partes pueden pactar libremente los plazos, los índices de ajuste y la periodicidad de las actualizaciones”.
En cuanto a los índices de referencia, detalló que el ICL (Índice de Contratos de Locación) combinaba inflación (IPC) y variación salarial (RIPTE), mientras que el IPC actual refleja solo la inflación. “El año pasado el interanual por ICL era del 166%, hoy el IPC marca alrededor del 30,9%. En ambos casos, hay una fuerte baja”, explicó.
Consultado sobre la situación del mercado, Irrera sostuvo que la derogación de la ley de alquileres reactivó la oferta: “Muchas propiedades que estaban a la venta o vacías pasaron al alquiler permanente. Hoy hay opciones, el inquilino puede elegir, y eso no ocurría hace un año”.
Finalmente, advirtió que, aunque el panorama es más favorable, los salarios siguen desfasados respecto al costo de vida: “El gobierno ajusta por inflación, pero se olvida de los alquileres, de las tarifas y de los servicios. Si no se corrige pronto, el asalariado va a vivir solo para pagar deudas”.











































