En el programa Antes de Ver el Sol, la licenciada Marta Hintuchi, coordinadora del Plan Provincial de Adicciones de la Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos de Mendoza, trazó un panorama preocupante sobre el avance del crack, la forma fumada de la cocaína cuyo consumo viene creciendo especialmente entre jóvenes de 15 y 16 años.
Hintuchi explicó que el crack es una elaboración de la hoja de coca que, mediante un proceso químico, se transforma en piedras fumables, produciendo un efecto intenso pero de corta duración. Ese mecanismo —detalló— lo vuelve altamente adictivo, generando dependencia física de forma acelerada.
La funcionaria confirmó que en Mendoza se observa un fenómeno emergente, marcado por un cambio en la vía de administración del consumo de cocaína:
“La cocaína inhalada venía aumentando desde hace décadas, pero en los últimos dos años empezamos a ver su forma fumada. Esto preocupa porque genera adicción más rápido y lleva al consumo compulsivo”.
Según los registros del Ministerio de Salud, quienes llegan a pedir asistencia suelen ser personas sin cobertura social y en situaciones de vulnerabilidad, muchas veces atravesadas por la pérdida de sus redes familiares y comunitarias.
Daño físico, impacto psicológico y conductas compulsivas
La licenciada advirtió que el deterioro por consumo de crack “es muy rápido”, tanto a nivel corporal como emocional. La ansiedad, la angustia y la compulsión por consumir derivan, en muchos casos, en conductas impulsivas o agresivas motivadas por la necesidad de evitar el malestar que genera interrumpir la sustancia.
Frente a la consulta sobre la relación entre drogas y violencia, Hintuchi remarcó que no es la sustancia en sí la que “pone violenta” a una persona, sino que desaparecen inhibiciones propias del funcionamiento cerebral, emergiendo rasgos que en otros contextos permanecen controlados.
También señaló que la violencia es un fenómeno social más amplio:
“Vivimos en una sociedad que empuja a la violencia; las sustancias forman parte de ese escenario, pero no son las únicas responsables”.
Cómo está respondiendo el sistema de salud
Hintuchi informó que la provincia cuenta con 13 centros de adicciones, además de convenios para internaciones cuando son necesarias. El desafío principal es sumar dispositivos intermedios, fundamentales para el abordaje de consumos problemáticos actuales.
Sobre la prevención, destacó el trabajo articulado con escuelas, municipios y la Subsecretaría de Deportes, a través de capacitaciones y actividades destinadas especialmente a adolescentes. También subrayó la importancia del acompañamiento familiar, indispensable en cualquier tratamiento.
Tiempos de recuperación y consecuencias
Los procesos de tratamiento —indicó— pueden extenderse entre un año y dos, combinando internación y etapas ambulatorias. Las consecuencias dependen del tipo de consumo, pero muchas veces incluyen pérdida de vínculos, deterioro físico y secuelas sociales difíciles de revertir.
La droga más consumida en Mendoza
Aunque otras sustancias vienen en aumento, Hintuchi aclaró que, según los últimos datos disponibles, el alcohol sigue siendo la droga de mayor consumo tanto en la provincia como en el país.
La conversación concluyó con un llamado a la responsabilidad colectiva:
“Todos podemos hacer algo. No es solo un problema del que consume; es un problema social. La prevención y la asistencia deben trabajarse junto al control de la oferta para disminuir los daños”.











































