Las vacaciones de invierno suelen traer descanso, reuniones, viajes y cambios de rutina. También llegan las comidas diferentes, los horarios más flexibles y las clásicas dudas sobre cómo alimentarse sin caer en excesos.
Durante una nueva columna en Mañanas de Ciudad, por Ciudad FM 90.5, la licenciada en nutrición y columnista del medio, Pili Morales, compartió consejos prácticos para disfrutar las vacaciones sin culpa, sin restricciones extremas y sin perder los hábitos saludables que se construyen durante el año.
Según explicó la profesional, durante las vacaciones la alimentación cambia porque también cambia la rutina diaria. Los horarios se vuelven más flexibles, aparecen salidas, reuniones familiares y, en muchos casos, viajes a otros destinos con costumbres gastronómicas diferentes.
Lejos de proponer prohibiciones, Morales remarcó que la alimentación saludable debe entenderse como un estilo de vida y no como algo rígido que se abandona o se retoma según la época del año.
«Las vacaciones no significan comer todo lo que se pueda comer», sostuvo durante la entrevista, y agregó que el objetivo principal debe ser disfrutar, compartir y mantener cierto equilibrio.
Uno de los conceptos más repetidos durante la charla fue la importancia de cuidar las cantidades más que obsesionarse con determinados alimentos.
La licenciada explicó que probar comidas típicas de otros lugares, consumir platos diferentes o darse algunos gustos no representa un problema siempre que exista moderación y luego se retomen los hábitos habituales.
«El problema no son las comidas calóricas, sino la cantidad que consumimos de ellas», señaló.
Para quienes viajan durante el receso invernal, recomendó priorizar el movimiento físico, aprovechar los recorridos caminando y mantener una buena hidratación, incluso cuando las bajas temperaturas hacen desaparecer la sensación de sed.
«Muchas personas dejan de tomar agua durante el invierno porque no tienen ganas, pero el cuerpo sigue necesitando hidratarse», explicó.
Morales recordó que el agua no puede ser reemplazada por infusiones como el mate, el café o el té, aunque estas bebidas pueden complementar perfectamente la hidratación diaria.
También recomendó «disfrazar» el agua agregando limón, menta o pepino para facilitar el consumo durante los días más fríos.
Otro punto importante fue el consumo de frutas, verduras y proteínas durante las vacaciones, tanto para quienes viajan como para quienes permanecen en sus hogares.
La nutricionista destacó que las ensaladas siguen siendo fundamentales incluso durante el invierno, ya que aportan volumen, saciedad y ayudan a evitar excesos posteriores.
«Las ensaladas tienen que estar y las frutas también», afirmó durante la entrevista.
Para las familias con niños, sugirió aprovechar el tiempo libre para cocinar juntos y preparar opciones simples como pancakes de banana, galletas caseras, budines integrales o snacks saludables.
La profesional también derribó varios mitos vinculados a las vacaciones.
Uno de ellos es la idea de que el viaje habilita automáticamente a comer sin límites porque «después se compensa».
Para Morales, el concepto de compensación debería reemplazarse por el de equilibrio.
«Ni mucho ni poco. Siempre equilibrio», resumió.
Otro error frecuente es creer que caminar mucho durante las vacaciones elimina automáticamente cualquier exceso alimentario.
Si bien la actividad física es positiva y recomendable, insistió en que la clave sigue estando en las elecciones y las porciones.
También se refirió al clásico comportamiento de querer probar todos los platos típicos de un destino en una sola comida.
«Hay que disfrutar la gastronomía del lugar, pero no hace falta comer todo junto», explicó.
Durante la charla también habló sobre las personas que viajan con dietas extremadamente estrictas o incluso con recipientes preparados desde sus casas para evitar cualquier desvío alimentario.
Salvo en casos de patologías específicas, Morales consideró que las vacaciones deben ser un espacio de disfrute y descubrimiento gastronómico.
«No soy partidaria de irse de vacaciones con el tupper», aseguró.
Entre los consejos más prácticos para viajes largos recomendó llevar frutas, frutos secos, barras de cereal, huevos duros, galletas caseras o snacks proteicos que permitan evitar largas horas sin comer y disminuir la ansiedad.
También recordó la importancia de mantenerse hidratado durante viajes extensos para evitar retención de líquidos, dolores de cabeza y malestar general.
Uno de los ejes más interesantes de la entrevista fue el vínculo entre alimentación y salud mental.
Morales remarcó que las personas no solamente se nutren de los alimentos sino también de lo que escuchan, de las personas que las rodean y de las experiencias que viven.
«Nosotros no nos nutrimos solamente de lo que comemos, sino también de lo que escuchamos, de lo que vemos y de quienes nos rodeamos», expresó.
La licenciada insistió en la necesidad de escuchar al cuerpo y preguntarse qué necesita cada día, evitando automatismos y conductas obsesivas.
«La alimentación no debe ser algo obsesivo, sino algo compasivo», afirmó.
Finalmente, invitó a vivir las vacaciones como un momento para reconectar, descansar y disfrutar, entendiendo que el bienestar se construye mucho más desde la constancia y el equilibrio que desde las prohibiciones extremas.
«La idea es disfrutar, compartir y mantener el movimiento. Cuando generamos equilibrio, todo fluye mucho mejor», concluyó durante su participación en Mañanas de Ciudad por Ciudad FM 90.5.








































