En el programa Antes de Ver el Sol, Ariel Arias —referente de los contratistas— describió la crítica situación que atraviesa el sector, luego de varias semanas de reclamo sin obtener respuestas favorables. Camino al nudo vial, donde se concentraron para acompañar la reunión paritaria del día, Arias dialogó con Hugo Lombardi y expuso, en detalle, por qué consideran inaceptable la oferta actual.
Arias explicó que el viernes pasado se acordó un cuarto intermedio en las paritarias y que este lunes participarían nuevamente con la expectativa de lograr “transparencia desde el sindicato hacia los compañeros”. Adelantó que la marcha partiría desde el Nudo Vial y se dirigiría a la sede gremial ubicada en Pedro Vargas, a la espera de una definición: “El ofrecimiento empresarial es del 1,3 por ciento. Para nosotros no es un ofrecimiento, es una burla”, afirmó.
Pese a las tensiones, Arias aclaró que no están “en contra del sindicato”, pero reconoció que existe “una pérdida de confianza de más de diez años”. Según dijo, los contratistas dieron un “último voto de confianza” para acompañar el proceso paritario, aunque admitió que la relación “no ha sido la mejor”.
Al detallar números concretos, el entrevistado sostuvo que el poder adquisitivo del sector “cayó más del cincuenta por ciento desde 2021”. Explicó que, incluso con un porcentaje del 18% por hectárea —el “mejor de los casos”— los ingresos anuales no alcanzan para sostener los costos básicos de una familia. Describió que diez hectáreas suelen requerir al menos tres trabajadores y que sólo en salarios se necesitan alrededor de un millón y medio de pesos mensuales: “Un contratista no llega ni a cuatro millones al año… y con eso tiene que vivir todo el grupo familiar”.
Ante la falta de ingresos suficientes, señaló que la mayoría de los contratistas deben recurrir a changas, incluso los fines de semana, y que muchos ya no pueden afrontar gastos esenciales: “Hoy, muchos no tienen derecho ni a un teléfono. Ni hablar de un vehículo: no se puede pagar patente ni seguro. La mayoría no puede garantizar cuatro comidas diarias y a veces ni siquiera dos”.
Arias remarcó el impacto social que esta crisis genera en las familias rurales: “Nuestros hijos sufren discriminación por no tener calzado o ropa para ir a la escuela. Es muy doloroso, porque uno trabaja todos los días y aun así no alcanza”.
Respecto al reclamo salarial, afirmó que hoy necesitan un piso de $60.000 por hectárea, aunque reconoció que incluso con ese monto “no se recupera el poder adquisitivo perdido”. También cuestionó al gremio por acuerdos anteriores que, según dijo, no defendieron adecuadamente al sector: “Lamentablemente, no se hizo lo que debía hacerse en su momento”.
Consultado sobre alternativas de arreglo directo con los empleadores, explicó que existen casos donde el patrón reconoce el esfuerzo del contratista y otorga mejoras, pero que esos acuerdos son excepcionales y no reemplazan a la negociación colectiva: “Para eso están las paritarias”.
Sobre posibles medidas de fuerza, Arias aclaró que un paro tradicional no es viable: “Si paramos un día o dos, nos perjudicamos nosotros mismos porque nos recargamos de trabajo”. Por eso señaló que esperan apoyo institucional: “Necesitamos que el gobierno provincial tome cartas en el asunto y, si es necesario, que intervenga el Ejecutivo nacional”.
Al cierre de la entrevista, mientras se preparaba para marchar, Arias anticipó que no aceptarían ninguna propuesta que vuelva a ubicarlos por debajo de la inflación: “Lo que nos ofrecen es una falta de respeto. No lo vamos a aceptar”.











































