La polémica por el cierre del área de maternidad y neonatología del Hospital Saporiti en Rivadavia suma un nuevo capítulo tras las declaraciones del ministro de Salud de Mendoza, Rodolfo Montero, quien defendió la medida y generó fuertes repercusiones en el ámbito local.
Durante un análisis radial, se cuestionaron los argumentos oficiales y se puso el foco en el impacto directo que la decisión tiene sobre la comunidad. Según lo expresado por el funcionario, el hospital registró 270 nacimientos durante el último año, cifra que consideró insuficiente en términos de volumen para garantizar seguridad, planteando la necesidad de centralizar la atención en centros de mayor complejidad como el Perrupato.
Sin embargo, las declaraciones fueron interpretadas como un cuestionamiento indirecto al equipo médico local. En ese sentido, se remarcó que el propio ministro sostuvo que “no se trata de malos profesionales”, pero al mismo tiempo planteó la necesidad de contar con personal “más habituado y completo”, lo que generó malestar entre trabajadores de la salud y vecinos.
Otro de los puntos que generó controversia fue la afirmación de que los profesionales del área se encuentran con licencia y que habrían rechazado ser reubicados en la guardia pediátrica, situación que desde distintos sectores fue puesta en duda.
Además, se criticó el tono utilizado por el funcionario al justificar la medida, especialmente tras asegurar que el gobierno tiene “los huevos para tomar las decisiones que hay que tomar”, frase que fue considerada inapropiada en el contexto de un tema sensible como la salud pública.
En paralelo, desde Rivadavia se cuestiona la falta de presencia del ministro en el territorio y se insiste en la necesidad de que brinde explicaciones directas a la comunidad afectada, especialmente en los distritos más alejados, donde el acceso a la salud ya presenta dificultades.
El conflicto continúa escalando mientras vecinos, profesionales y dirigentes mantienen el reclamo para que se revierta la medida, en un contexto donde el debate dejó de ser técnico para convertirse en una discusión política y social de fondo.










































