En el programa Antes de Ver el Sol, un joven empleado municipal de Rivadavia relató una violenta agresión sufrida el pasado lunes mientras realizaba tareas de recolección de residuos. Sebastián, de 22 años, contó que fue atacado “a puño y patadas” por un compañero de trabajo, identificado como Matías, luego de negarse a realizar una tarea que, según explicó, no le correspondía porque él solo estaba cubriendo un reemplazo.

Miranda trabaja desde hace casi un año en la Municipalidad de Rivadavia bajo contratos renovables cada tres meses, sin bono de sueldo, sin obra social ni aportes jubilatorios. Actualmente cumple funciones como “corredor” en el camión recolector, una labor físicamente exigente que requiere correr varias horas diarias.

El lunes feriado, según relató, fue convocado por su encargado para cubrir a un compañero que no asistiría. Tras salir desde el Galpón Norte y completar parte del recorrido, apareció en el circuito otro empleado —Matías— sin haber avisado previamente a los encargados. Fue entonces cuando comenzó la discusión.

El agresor pretendía que Miranda realizara “el corte”, una tarea destinada a quien tiene prioridad en el recorrido. “Yo vine a hacer un reemplazo y el derecho era de él”, explicó. Al comunicarle que llamaría al encargado para aclarar la situación, la reacción del compañero fue inmediata: “Me empezó a pegar. Me pegó en el brazo, en la ceja, en la costilla, me dobló la muñeca y me fracturó un dedo”.

El trabajador aseguró que intentó cubrirse el rostro mientras recibía golpes de puño y patadas, que incluso sufrió un golpe en la nuca que lo mareó. Según su relato, otros dos compañeros intervinieron para separarlos. Sin embargo, el agresor continuó trabajando “como si nada”.

Miranda permaneció solo en la calle durante casi una hora, mareado, con vómitos y dificultades para respirar, hasta que llegó su encargado, quien finalmente lo llevó a la Guardia del hospital Saporiti. Allí le diagnosticaron un dedo quebrado, una fisura en el brazo, y múltiples moretones internos. Debió volver al día siguiente para ser entablillado y medicado.

Miranda sostuvo que ninguna autoridad municipal se comunicó con él tras el hecho. Ayer se acercó al municipio para pedir ayuda por la medicación y presentar el parte médico. Allí contó que dos empleados lo atendieron correctamente, pero una tercera persona —a quien identificó como Julián— lo maltrató y responsabilizó por la agresión: “Me dijo que yo me la había buscado”.

El trabajador negó ser conflictivo y aseguró que jamás fue sancionado. Dijo que está dispuesto a pedir un cambio de área para no volver a cruzarse con quienes lo maltrataron. También afirmó que, según le comentó su padre, el agresor reconoció estar arrepentido y que declararía la verdad ante el municipio.

 

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