Jonathan Brian Rosas, director de Hot Dog Escuela Canina, desmitificó creencias populares y reveló por qué muchos problemas de conducta canina comienzan en casa
En una reveladora entrevista en el programa «Esto es Rivadavia», Jonathan Bryan Rosas, director de Hot Dog Escuela Canina, llegó acompañado de Morita, una de sus alumnas destacadas, para demostrar técnicas de adiestramiento y compartir conocimientos que desafían las creencias más arraigadas sobre el cuidado canino.
La demostración comenzó con un ejercicio práctico donde Morita, pese al ruido de las motocicletas, las luces y el bullicio de la peatonal, logró mantenerse concentrada gracias a técnicas de condicionamiento. «Si no hay una socialización previa, el sonido puede ser un estímulo muy fuerte. Lo que hacemos es condicionar con ejercicios simples para que la perra se amolde a lo que nos íbamos a afrontar», explicó Rosas.
La memoria canina: clave del entrenamiento
Uno de los datos más reveladores de la charla fue sobre la capacidad cognitiva de los perros. «La memoria del perro es de corto plazo, sabemos que su memoria ejerce cinco a siete segundos», detalló el adiestrador. «La idea es que si la puedo condicionar en sentada y quieta, y si come durante ese ruido, ella empieza a verlo como algo que no le va a generar un estímulo negativo».
Esta característica neurológica también determina la duración de las sesiones de entrenamiento. «Las capacidades cognitivas de aprendizaje de un perro son de quince minutos», aclaró Rosas. «Más de eso ya le podemos generar un estrés. ¿De qué manera me lo demuestra el perro? Porque empieza a bostezar. Y lo que nosotros creemos que es cansancio es un estrés ante cualquier cosa».
Por esta razón, sus sesiones de adiestramiento no duran más de una hora: «Hago un cognitivo de quince minutos, y esto varía según las condiciones: si el perro es adulto, joven, la raza, si es hiperactivo. Lo demás es un poco de exteriorización, socialización».
De peluquería canina a escuela especializada
La trayectoria de Rosas comenzó en 2017 con una peluquería canina llamada El Refugio, donde se encargaba del tránsito y búsqueda de hogares para perros callejeros. «Lamentablemente, tuve que cerrar las puertas del refugio porque fueron muchísimos los perros que nos llevaron y eran pocas las adopciones», recordó con nostalgia.
Fue entonces cuando decidió instruirse para agilizar las adopciones. «Hice mi primer curso cuando conocí Labs Centro de Psicología Canina. Hice una cátedra de tres días que fue una introducción a la psicología canina y me encantó. Ahí hice el curso de adiestrador de ocho meses», relató.
Posteriormente sumó certificaciones en terapia asistida, primeros auxilios caninos y búsqueda y rescate. Con Morita, Capo y Bambino realiza terapia asistida en el Centro de Jóvenes, demostrando el alcance social de su labor.
El error que cometen la mayoría de los dueños
Una de las revelaciones más impactantes de la entrevista fue sobre la forma en que las personas hablan a sus mascotas. «Otra cosita: no hay que hablarle así nunca a nuestras mascotas: ‘ay mi amorcito, ¿cómo estás?, ¿qué te pasa?’. Y que incluso a mí me costó mucho soltar eso», confesó Rosas.
La explicación científica es contundente: «El perro no entiende nuestro idioma. Y lo único que generamos al hablar de esa manera es que yo pasé a ser el cachorro. Cuando yo le hablo así, ‘ay, mi amor’, yo soy el cachorro. Y me fui a trabajar. Y la calidad de fotogramas del perro es distinta a la nuestra: ellos ven a doscientos setenta fotogramas por segundo. Lo que nosotros vemos con normalidad, el perro lo ve muy detenido. Y yo me fui a trabajar ocho horas y le hablo como bebé. Entonces, que no me sorprenda si llego y me rompió el sillón que recién compré».
Por qué tu perro NO debe comer en un plato
Otro mito derribado fue el de la alimentación tradicional. «El cerebro del perro es setenta por ciento olfativo. Y yo le doy la comida en el plato, el perro come, satisface su necesidad de hambre pero listo, es una alimentación inadecuada», explicó con énfasis.
«El perro tiene un noventa y nueve coma siete de procedencia genética del lobo. ¿Cómo comía el lobo? Cazaba. Entonces, yo vengo y le doy la comida en el plato y come. Listo. Hay que estimular eso», continuó.
Su recomendación es revolucionaria: dar la comida como gallinita (esparcida) en las mañanas. «¿Por qué en las mañanas? Porque fomentamos problemas de apego. Me fui a trabajar, volví y me encuentro con pozos, cosas rotas. Esto, en las mañanas, alimentándolos así, empiezo a equilibrar a un perro. Un perro que come del plato es torpe».
El proceso de búsqueda del alimento genera una oxigenación crucial: «El perro hace cuatro inhalaciones y una exhalación fuerte con la boca abierta, porque el perro no solo percibe aromas por la nariz, sino por la boca. Y esa comida, les puedo asegurar que lo hacen, y el perro terminó de comer, y va a parecer que se corrió una maratón de cinco kilómetros: cansado, desgastado física y mentalmente. Y lo equilibré».
Humanización: lo bueno y lo malo
Rosas también abordó el tema de la humanización de las mascotas, diferenciando entre prácticas positivas y negativas. «Hay humanización positiva y negativa. Una negativa: ¿cuál? Yo dormir con mi perro. Eso está mal porque hago un problema territorial. O una positiva, ¿cuál es? A un galgo salir a pasearlo en invierno con un chaleco. Eso está bien porque es un perro que siente frío».
Cuando se le preguntó sobre los perros que comen en la mesa con la familia, fue tajante: «Ahí va la humanización negativa. Muchos hablan a nuestros perros, les hace re mal. Ay, mi amorcito, ¿cómo te ha ido en el día? Cuando yo le hablo así, yo soy el cachorro».
Desmitificando razas «peligrosas»
Uno de los momentos más importantes de la entrevista fue cuando se le consultó sobre razas consideradas peligrosas, específicamente el pitbull. «Desmiento eso. No hay raza peligrosa, sólo educación peligrosa», afirmó categóricamente.
«El pitbull fue creado para el cuidado de niños. De hecho hay muchos videos en redes sociales de eso. Un pitbull es lo más sociable que hay. Pero lamentablemente hay gente que no entiende que es un perro que necesita de un desgaste físico», explicó.
Sobre los ataques de perros a miembros de la familia, Rosas aclaró: «Eso va porque el perro es muy jerárquico. Por eso también desestimo que coma de un plato, porque al hacer que el perro coma del plato, crea un territorio en eso. Entonces, pasa algo cerca de ese lugar y responde».
Casos actuales y aromaterapia canina
El adiestrador compartió algunos de sus trabajos actuales, destacando el caso de Cleo, una mestiza con descendencia de pitbull que es reactiva ante el contacto físico de las personas. «Antes no podía estar siquiera cerca de personas porque despertaba esa reactividad. Pudimos trabajar por desensibilización y contracondicionamiento. Hoy tiene una burbuja espacial mucho más formidable: personas y chicos le pasan por al lado y no hay problema».
Sin embargo, descubrieron una nueva capa en su comportamiento. «Descubrimos que hay algo más: el contacto físico. Y empecé a trabajar aromaterapia con ella. Esto es para hacer una reprogramación con respecto a su memoria», explicó.
«Esto pasa lamentablemente cuando hay un desprendimiento prematuro, que tengo mi perro con cuarenta días y ya se quedaron sin hogar. Cleo asoció que un contacto físico de las personas era algo malo, por eso tiende con esa respuesta. Y lo que estamos haciendo es reprogramar eso, asociando aromas. Es todo un proceso que no es algo que se logra de un día para el otro», detalló.
La importancia de la adopción responsable
Rosas también hizo un llamado sobre la adopción responsable, señalando que la pandemia trajo consecuencias negativas. «La pandemia trajo un sinfín de contraproducencias, cambió toda la estructura. Hubo miles de adopciones, que ahí también está el tema: no tenemos que adoptar a nuestras mascotas con cuarenta y cinco días, ni comprarlas. El tema es adoptar con noventa días, o comprarlas con noventa días, cuando ya tienen una socialización bien adecuada».
Por ello, colabora con Zoonosis dando charlas educativas a la comunidad.
Una manada de 14 y 22 alumnos activos
Actualmente, Rosas maneja una «manada particular» que entre perros y gatos suman catorce integrantes. Su peluquería canina, que mantiene desde hace años, hoy está reservada exclusivamente para sus alumnos de Hot Dog Escuela Canina, que cuenta con veintidós alumnos activos.
«Tengo seis golden retriever trabajando, tengo un montón de perros. Me gustaría contarles un poco de mis últimos trabajos, que es con Cleo y con Lila, que estoy trabajando en una reconciliación», comentó, demostrando el alcance y diversidad de casos que atiende.
Con conocimiento científico, pasión por los animales y una metodología que desafía creencias populares, Jonathan Bryan Rosas está transformando la relación entre rivadavienses y sus mascotas, un perro a la vez.
Esta entrevista forma parte de «Esto es Rivadavia», el programa en vivo que cada miércoles desde las 21hs transforma la peatonal del departamento desde el Café Entre Dos. Una producción única en la zona este que combina show en vivo, danza, entrevistas, sorteos y escenografía de alto nivel, gracias al trabajo conjunto de Impulso Medios y Técnica Vaka. Un espacio donde se da vida a la peatonal mostrando la cultura local, las personalidades de Rivadavia, su historia, presente, deporte, artes y mucho más. Te invitamos a presenciar cada miércoles este encuentro que celebra todo lo que somos.









































