Este jueves en “Antes de ver el sol”, el programa matutino de Ciudad FM, se entrevistó a Alejandro Boverman, despachante de aduana con décadas de experiencia, para analizar el reciente anuncio del ministro Federico Sturzenegger sobre la posibilidad de que particulares importen vehículos cero kilómetro y usados.

El conductor Hugo Lombardi introdujo un tema que ha generado expectativas y confusión en buena parte de la ciudadanía: ¿Será tan fácil cruzar a Chile, comprar un auto y traerlo andando?

La respuesta de Boverman fue clara y contundente: “No, no va a ser tan sencillo”. Actualmente no existe normativa publicada y se espera que el marco legal se dé a conocer en los próximos días. Sin embargo, explicó que importar un vehículo es mucho más complejo que adquirir un electrodoméstico en el país vecino.

Entre los puntos clave que mencionó:

  • El vehículo no puede ingresar rodando, debe venir en camión autorizado de carga.

  • Es necesario realizar todos los trámites de exportación desde Chile, incluyendo contratación de seguro, flete y despachante de aduana.

  • Al llegar a Mendoza, se inician los trámites de importación que incluyen una extensa lista de gravámenes: derecho de importación (35%), tasa estadística (3%), impuestos internos, IVA sobre el valor total (vehículo + flete + seguro + impuestos), entre otros.

Boverman realizó una simulación práctica: una Toyota Hilux que en Chile cuesta 14.000 dólares, al llegar a Mendoza costaría cerca de 26.000 dólares. Lo mismo ocurre con autos más pequeños, donde la diferencia con los precios del mercado local no justifica el esfuerzo económico y logístico.

Además, recordó que hoy solo pueden importar autos los argentinos que regresan al país o quienes compren vehículos clásicos de más de 30 años y 12.000 dólares.

El especialista también señaló que las concesionarias agrupadas en ACARA seguramente buscarán poner trabas al sistema para defender sus ventas, y que cualquier baja significativa en impuestos requerirá pasar por el Congreso y respetar acuerdos del Mercosur, lo que complica aún más el escenario.

Por ahora, la apertura a la importación es solo una promesa. Mientras tanto, los números no cierran y los trámites parecen más un laberinto que una oportunidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí